Titus Welliver: «Mucha gente ha intentado imitarla, pero ‘Lost’ fue un golpe de suerte único»

Titus Welliver (New Haven, 1962) tiene una carrera que acumula en torno al centenar de trabajos en cine y televisión. Memorables sus personajes del hombre de negro en «Lost», Silas Adams en «Deadwood», Harry Bosch y «Ballard». Acudió a la segunda edición del Italian Global Series para recibir el Maximo Excellence Award. Hablamos con él tras el reconocimiento.

Un gustazo estar en Italia. ¿Cuándo viene a España?

He estado…; mi suegra vive en Mallorca y, bueno, he pasado algo de tiempo en España y tengo muchas ganas de volver pronto. Solía ir a Ibiza, pero hace tiempo que no voy, así que tengo que… expandirme. Cuando tenga tiempo libre, recorrer más el país, porque es un país precioso y su cultura es algo en lo que me gustaría profundizar.

Enhorabuena por el Maximo Excellence Award. ¿Este premio en Italia confirma que la televisión no tiene fronteras?

Sí, creo que llega en un momento muy oportuno y que es importante. En Estados Unidos —y en todas partes— tenemos nuestras propias formas de reconocimiento, pero esto, dentro del formato de festival para celebrar series, es muy original. En lugar de ser una ceremonia de premios estándar, esto es un festival. Tiene más profundidad.

Hablando de su carrera, ¿qué le ha enseñado más sobre la interpretación: el teatro, el cine independiente o serie de largo recorrido y éxito como «Bosch»?

Bueno, todos son muy diferentes. El proceso del teatro es muy distinto al de hacer cine o televisión. Aunque ahora el proceso de hacer una película y una serie —especialmente en streaming— es bastante similar. No así en televisión en abierto, porque ahí escriben pensando en cortes publicitarios, lo que impone una estructura muy limitada. En cambio, en el streaming hay más libertad: más trabajo cinematográfico, más profundidad narrativa, otra calidad. Cada disciplina requiere un «músculo» distinto, en cierto modo.

Han pasado 21 años desde el estreno de «Lost», la serie que cambió la televisión. ¿Qué aprendió de esa experiencia?

Para empezar, era una narración lineal contada de forma no lineal. Cuando se estrenó «Lost», nadie entendía qué era. Cualquiera que viera el primer episodio, al terminar decía: «¿Qué demonios acabo de ver?». Y eso habla de la brillantez de Carlton Cuse y Damon Lindelof. Fue más allá de todo. Quizá lo más cercano después haya sido «Stranger Things». Dentro de «Lost» había mucho de mito clásico. Si Joseph Campbell hubiera estado vivo, le habría encantado «Lost» —y también «Stranger Things». También conectaba con una especie de «zeitgeist», con referencias icónicas de la cultura pop que resultaban muy familiares para cierta generación, lo que generaba una sensación de comodidad. «Lost» fue muy visionaria en ese sentido. Mucha gente ha intentado imitarla sin éxito, porque «Lost» fue algo irrepetible, un golpe de suerte único.

En abril comentó la posibilidad de que «Bosch» regresara. ¿Cuánto de verdad hay en esa afirmación?

Está por ver. Michael Connelly, Henrik Bastin y yo hemos hablado de ideas e historias. Ahora mismo no creo que ocurra, pero Amazon podría llamar mañana y decir que quieren retomarla, y yo aceptaría de inmediato, encantado. Nuestra idea era hacer una versión en formato película, algo independiente. Amazon acaba de hacer la película de «Jack Ryan», y ha funcionado muy bien. No siempre funciona, pero en este caso podría hacerlo. No sería tanto para dar un cierre a los fans —porque la serie terminó de forma algo abrupta—, sino porque el público quiere más de «Bosch», igual que con las novelas de Michael Connelly. La serie de «Ballard» es otra cosa distinta. Incluso aunque yo aparezca, no es el mismo público ni satisface a los seguidores de la serie original; lo que llamamos la «nave nodriza».

Ha aparecido en algunas de las series más icónicas de las últimas décadas: «Lost», «Sons of Anarchy», «The Good Wife»… ¿Cuál es su secreto para elegir proyectos? ¿Tiene instinto para el éxito?

Es el buen guion. He tenido mucha suerte de trabajar con grandes guionistas: David Milch en «NYPD Blue», «Brooklyn South», «Big Apple», «Deadwood»; Steven Bochco, Kurt Sutter, Ben Affleck, Tom Fontana; Michael Connelly, Eric Overmyer… Cuando tienes buena escritura, floreces. Si el guion es mediocre, se nota: no es interesante, le falta profundidad. A veces ves una idea y piensas: «Esto puede ser emocionante», pero al leerlo te das cuenta de que no está bien desarrollado. Eso es frustrante, pero así es la vida. El arte es subjetivo, pero hay buen arte y mal arte. Y cuesta lo mismo hacer uno que otro. Para mí, la clave es si el guion me atrapa: si los diálogos están bien escritos, si la historia está bien construida. Entonces quiero hacerlo; me atrae como una polilla a la luz.

 El actor habló con LA RAZÓN de sus trabajos durante el Italian Global Series, donde recibió el Maximo Excellence Award  

Titus Welliver (New Haven, 1962) tiene una carrera que acumula en torno al centenar de trabajos en cine y televisión. Memorables sus personajes del hombre de negro en «Lost», Silas Adams en «Deadwood», Harry Bosch y «Ballard». Acudió a la segunda edición del Italian Global Series para recibir el Maximo Excellence Award. Hablamos con él tras el reconocimiento.

Un gustazo estar en Italia. ¿Cuándo viene a España?

He estado…; mi suegra vive en Mallorca y, bueno, he pasado algo de tiempo en España y tengo muchas ganas de volver pronto. Solía ir a Ibiza, pero hace tiempo que no voy, así que tengo que… expandirme. Cuando tenga tiempo libre, recorrer más el país, porque es un país precioso y su cultura es algo en lo que me gustaría profundizar.

Enhorabuena por el Maximo Excellence Award. ¿Este premio en Italia confirma que la televisión no tiene fronteras?

Sí, creo que llega en un momento muy oportuno y que es importante. En Estados Unidos —y en todas partes— tenemos nuestras propias formas de reconocimiento, pero esto, dentro del formato de festival para celebrar series, es muy original. En lugar de ser una ceremonia de premios estándar, esto es un festival. Tiene más profundidad.

Hablando de su carrera, ¿qué le ha enseñado más sobre la interpretación: el teatro, el cine independiente o serie de largo recorrido y éxito como «Bosch»?

Bueno, todos son muy diferentes. El proceso del teatro es muy distinto al de hacer cine o televisión. Aunque ahora el proceso de hacer una película y una serie —especialmente en streaming— es bastante similar. No así en televisión en abierto, porque ahí escriben pensando en cortes publicitarios, lo que impone una estructura muy limitada. En cambio, en el streaming hay más libertad: más trabajo cinematográfico, más profundidad narrativa, otra calidad. Cada disciplina requiere un «músculo» distinto, en cierto modo.

Han pasado 21 años desde el estreno de «Lost», la serie que cambió la televisión. ¿Qué aprendió de esa experiencia?

Para empezar, era una narración lineal contada de forma no lineal. Cuando se estrenó «Lost», nadie entendía qué era. Cualquiera que viera el primer episodio, al terminar decía: «¿Qué demonios acabo de ver?». Y eso habla de la brillantez de Carlton Cuse y Damon Lindelof. Fue más allá de todo. Quizá lo más cercano después haya sido «Stranger Things». Dentro de «Lost» había mucho de mito clásico. Si Joseph Campbell hubiera estado vivo, le habría encantado «Lost» —y también «Stranger Things». También conectaba con una especie de «zeitgeist», con referencias icónicas de la cultura pop que resultaban muy familiares para cierta generación, lo que generaba una sensación de comodidad. «Lost» fue muy visionaria en ese sentido. Mucha gente ha intentado imitarla sin éxito, porque «Lost» fue algo irrepetible, un golpe de suerte único.

En abril comentó la posibilidad de que «Bosch» regresara. ¿Cuánto de verdad hay en esa afirmación?

Está por ver. Michael Connelly, Henrik Bastin y yo hemos hablado de ideas e historias. Ahora mismo no creo que ocurra, pero Amazon podría llamar mañana y decir que quieren retomarla, y yo aceptaría de inmediato, encantado. Nuestra idea era hacer una versión en formato película, algo independiente. Amazon acaba de hacer la película de «Jack Ryan», y ha funcionado muy bien. No siempre funciona, pero en este caso podría hacerlo. No sería tanto para dar un cierre a los fans —porque la serie terminó de forma algo abrupta—, sino porque el público quiere más de «Bosch», igual que con las novelas de Michael Connelly. La serie de «Ballard» es otra cosa distinta. Incluso aunque yo aparezca, no es el mismo público ni satisface a los seguidores de la serie original; lo que llamamos la «nave nodriza».

Ha aparecido en algunas de las series más icónicas de las últimas décadas: «Lost», «Sons of Anarchy», «The Good Wife»… ¿Cuál es su secreto para elegir proyectos? ¿Tiene instinto para el éxito?

Es el buen guion. He tenido mucha suerte de trabajar con grandes guionistas: David Milch en «NYPD Blue», «Brooklyn South», «Big Apple», «Deadwood»; Steven Bochco, Kurt Sutter, Ben Affleck, Tom Fontana; Michael Connelly, Eric Overmyer… Cuando tienes buena escritura, floreces. Si el guion es mediocre, se nota: no es interesante, le falta profundidad. A veces ves una idea y piensas: «Esto puede ser emocionante», pero al leerlo te das cuenta de que no está bien desarrollado. Eso es frustrante, pero así es la vida. El arte es subjetivo, pero hay buen arte y mal arte. Y cuesta lo mismo hacer uno que otro. Para mí, la clave es si el guion me atrapa: si los diálogos están bien escritos, si la historia está bien construida. Entonces quiero hacerlo; me atrae como una polilla a la luz.

 Programación TV en La Razón

Noticias Similares