Alemania ha aprobado un nuevo modelo de pensiones mediante el cual concederá una paga mensual de 10 euros a todos los ciudadanos alemanes comprendidos entre los 6 y los 18 años para su futura jubilación privada. Así, este dinero quedará invertido generando rentabilidad durante toda la vida del titular, buscando ser, no una solución absoluta a la crisis del sistema, pero sí un apoyo para el retiro en el futuro.
Pero, ¿qué pasaría si este modelo llegase en algún momento a España? Para Juan Vidal, inversor y experto en la materia, este es un sistema que «se podría replicar calcado», sin cambiar nada. Se estima, que durante los 12 años en los que se realizarían las aportaciones por parte del Estado, se podrían llegar a recaudar unos 2.200 euros por joven.
Esta paga mensual supondría un aumento del gasto público del Estado. Vidal asegura que «copiar este modelo alemán sería gasto hoy y patrimonio para mañana, un poco lo contrario a lo que estamos haciendo ahora». Esta medida, tendría que incluirse de alguna manera en los Presupuestos Generales del Estado y, teniendo en cuenta que en España actualmente hay unos 5,7 millones de niños en la horquilla de los 6 a los 17 años, la cuenta para financiar esta medida ascendería hasta los 700 millones de euros.
Visto así, puede parecer mucho dinero y algunos se preguntarán de dónde podrán salir estas partidas. Si se hacen cálculos, en 2025, únicamente en pensiones contributivas, se pagaron casi 200.000 millones de euros, por lo que el coste de la medida en relación a lo que se paga corresponde a aproximadamente un 0,4% de esa cifra. «Lo que realmente yo creo que tenemos que preguntarnos no es si el país puede permitírselo, que evidentemente sí puede, es si algún Estado está dispuesto a poner dinero en algo que el resultado no se ve ni en una legislatura ni en dos», argumenta Vidal.
Una aportación mensual de 10 euros al mes no soluciona la vida de ninguna persona, pero sí que puede ayudar a cambiar su manera de ver las cosas. Con 1.440 euros aportados, que es lo que corresponde a los 12 años y añadiendo también la rentabilidad media prometida por el Gobierno alemán del 7%, que es lo que estima el gobierno alemán que se va a conseguir a los 18 años se consiguen 2.200 euros. «Evidentemente esto no es nada, pero ahora bien, si dejas este dinero trabajando hasta los 65, pues se convierten en alrededor de 60.000 euros, lo cual ya es otra cosa», explica el experto.
De todas formas, afrontar una jubilación con esa cantidad sigue siendo misión imposible y más si se tiene en cuenta que de aquí a 60 años, pues el poder adquisitivo de esos 60.000 euros no será el mismo que hoy. «Lo que multiplica, bajo mi punto de vista, no es el dinero, es el calendario, el tiempo que tienes por delante para que tu dinero esté trabajando», finaliza.
El producto donde se mantiene el dinero invertido lo elige el propio Estado. Esta es la única cuestión en la que Vidal difiere con el planteamiento alemán. Para él, lo ideal sería poder decidir donde mover el dinero y como gestionarlo directamente, aunque entiende que otras familias no cuentan con este nivel de conocimiento, por lo que lo ideal para ellos es no tener que preocuparse en exceso.
«Solamente con saber que un niño y, sobre todo, en edades ya adolescentes, sepan que tienen ahí ese dinero que está trabajando y que, además, su familia está contribuyendo a ello, hereda mucho más que la cantidad de dinero, también gana un hábito», explica el experto en inversión. Aun así, insiste en que todavía queda mucho por ver, pues la medida está recién aprobada y se desconocen los detalles, pero «a nivel de educación financiera, para mí es una medida absolutamente diferencial».
En 12 años el menor puede llegar a acumular hasta 1.440 euros que generarán su patrimonio
Alemania ha aprobado un nuevo modelo de pensiones mediante el cual concederá una paga mensual de 10 euros a todos los ciudadanos alemanes comprendidos entre los 6 y los 18 años para su futura jubilación privada. Así, este dinero quedará invertido generando rentabilidad durante toda la vida del titular, buscando ser, no una solución absoluta a la crisis del sistema, pero sí un apoyo para el retiro en el futuro.
Pero, ¿qué pasaría si este modelo llegase en algún momento a España? Para Juan Vidal, inversor y experto en la materia, este es un sistema que «se podría replicar calcado», sin cambiar nada. Se estima, que durante los 12 años en los que se realizarían las aportaciones por parte del Estado, se podrían llegar a recaudar unos 2.200 euros por joven.
Esta paga mensual supondría un aumento del gasto público del Estado. Vidal asegura que «copiar este modelo alemán sería gasto hoy y patrimonio para mañana, un poco lo contrario a lo que estamos haciendo ahora». Esta medida, tendría que incluirse de alguna manera en los Presupuestos Generales del Estado y, teniendo en cuenta que en España actualmente hay unos 5,7 millones de niños en la horquilla de los 6 a los 17 años, la cuenta para financiar esta medida ascendería hasta los 700 millones de euros.
Visto así, puede parecer mucho dinero y algunos se preguntarán de dónde podrán salir estas partidas. Si se hacen cálculos, en 2025, únicamente en pensiones contributivas, se pagaron casi 200.000 millones de euros, por lo que el coste de la medida en relación a lo que se paga corresponde a aproximadamente un 0,4% de esa cifra. «Lo que realmente yo creo que tenemos que preguntarnos no es si el país puede permitírselo, que evidentemente sí puede, es si algún Estado está dispuesto a poner dinero en algo que el resultado no se ve ni en una legislatura ni en dos», argumenta Vidal.
Una aportación mensual de 10 euros al mes no soluciona la vida de ninguna persona, pero sí que puede ayudar a cambiar su manera de ver las cosas. Con 1.440 euros aportados, que es lo que corresponde a los 12 años y añadiendo también la rentabilidad media prometida por el Gobierno alemán del 7%, que es lo que estima el gobierno alemán que se va a conseguir a los 18 años se consiguen 2.200 euros. «Evidentemente esto no es nada, pero ahora bien, si dejas este dinero trabajando hasta los 65, pues se convierten en alrededor de 60.000 euros, lo cual ya es otra cosa», explica el experto.
De todas formas, afrontar una jubilación con esa cantidad sigue siendo misión imposible y más si se tiene en cuenta que de aquí a 60 años, pues el poder adquisitivo de esos 60.000 euros no será el mismo que hoy. «Lo que multiplica, bajo mi punto de vista, no es el dinero, es el calendario, el tiempo que tienes por delante para que tu dinero esté trabajando», finaliza.
El producto donde se mantiene el dinero invertido lo elige el propio Estado. Esta es la única cuestión en la que Vidal difiere con el planteamiento alemán. Para él, lo ideal sería poder decidir donde mover el dinero y como gestionarlo directamente, aunque entiende que otras familias no cuentan con este nivel de conocimiento, por lo que lo ideal para ellos es no tener que preocuparse en exceso.
«Solamente con saber que un niño y, sobre todo, en edades ya adolescentes, sepan que tienen ahí ese dinero que está trabajando y que, además, su familia está contribuyendo a ello, hereda mucho más que la cantidad de dinero, también gana un hábito», explica el experto en inversión. Aun así, insiste en que todavía queda mucho por ver, pues la medida está recién aprobada y se desconocen los detalles, pero «a nivel de educación financiera, para mí es una medida absolutamente diferencial».
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