Millones de la UE para Rabat

Marruecos es un asociado preferente de la UE que se ha permitido una agresión contra uno de sus miembros. Lo normal sería que Bruselas desplegara toda su capacidad de persuasión diplomática para hacer ver a Rabat que la invasión de Ceuta no se puede repetir, y que en los millonarios convenios con los que el país alauí se beneficia se incluirán penalizaciones graves. Porque la frontera de Ceuta (y Melilla) no es sólo de España, sino también de la Unión, y violarla como se hizo el 30/31 de julio supone un atentado tanto contra España como contra la UE. Y contra la OTAN, cabría decir. Por desgracia España firmó el acuerdo de adhesión a la Alianza sin incluir la garantía de defensa de ambas ciudades. Tampoco en lo que a la UE respecta, de manera que tanto Ceuta como Melilla se encuentran en un limbo inexplicable. España debería presionar tanto a la UE como a la OTAN para garantizar esa seguridad, condicionando la mayor contribución presupuestaria de España. Y exigir a Bruselas que en el nuevo acuerdo millonario que se va a firmar con Rabat se penalicen situaciones como la ocurrida. La Comisión que preside doña Úrsula Von der Leyen planea aumentar la financiación a Rabat como parte de un acuerdo de asociación similar al firmado con Egipto, dotado de 7.400 millones. A finales de 2025 la Comisión resolvió transferir 160 millones a Marruecos, dentro de un plan más amplio de 675 millones de euros. Entre 2014 y 2020 fueron 346 para reforzar la frontera. Y además ha comprometido 5000 más en inversiones totales para desarrollo y comercio.

 La Comisión que preside doña Úrsula Von der Leyen planea aumentar la financiación a Rabat como parte de un acuerdo de asociación similar al firmado con Egipto, dotado de 7.400 millones  

Marruecos es un asociado preferente de la UE que se ha permitido una agresión contra uno de sus miembros. Lo normal sería que Bruselas desplegara toda su capacidad de persuasión diplomática para hacer ver a Rabat que la invasión de Ceuta no se puede repetir, y que en los millonarios convenios con los que el país alauí se beneficia se incluirán penalizaciones graves. Porque la frontera de Ceuta (y Melilla) no es sólo de España, sino también de la Unión, y violarla como se hizo el 30/31 de julio supone un atentado tanto contra España como contra la UE. Y contra la OTAN, cabría decir. Por desgracia España firmó el acuerdo de adhesión a la Alianza sin incluir la garantía de defensa de ambas ciudades. Tampoco en lo que a la UE respecta, de manera que tanto Ceuta como Melilla se encuentran en un limbo inexplicable. España debería presionar tanto a la UE como a la OTAN para garantizar esa seguridad, condicionando la mayor contribución presupuestaria de España. Y exigir a Bruselas que en el nuevo acuerdo millonario que se va a firmar con Rabat se penalicen situaciones como la ocurrida. La Comisión que preside doña Úrsula Von der Leyen planea aumentar la financiación a Rabat como parte de un acuerdo de asociación similar al firmado con Egipto, dotado de 7.400 millones. A finales de 2025 la Comisión resolvió transferir 160 millones a Marruecos, dentro de un plan más amplio de 675 millones de euros. Entre 2014 y 2020 fueron 346 para reforzar la frontera. Y además ha comprometido 5000 más en inversiones totales para desarrollo y comercio.

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