Santiago Abascal recibe a EL MUNDO en la semana más crítica, con 69 fallecidos en el accidente de Urda y un Gobierno en descomposición. El líder de Vox ha rechazado suspender los actos de campaña y exige que «nadie utilice el luto» para «callar» a su partido. Denuncia la «canallada» que le parece reducir el siniestro a un «error humano» y «exponer a un trabajador» y espera que «los jueces determinen las causas». Es cauto con las encuestas, pero remarca que «el crecimiento de Vox es lo único que asegura que haya una alternativa a Sánchez».
En la semana más crítica, con 69 fallecidos en el accidente de Urda y la campaña electoral avanzando hacia las elecciones del 29-N, Santiago Abascal se muestra cauto con la situación, critica el «abandono que sufren los españoles» y confía en un cambio político en el que su partido tenga un papel protagonista
Santiago Abascal recibe a EL MUNDO en la semana más crítica, con 69 fallecidos en el accidente de Urda y un Gobierno en descomposición. El líder de Vox ha rechazado suspender los actos de campaña y exige que «nadie utilice el luto» para «callar» a su partido. Denuncia la «canallada» que le parece reducir el siniestro a un «error humano» y «exponer a un trabajador» y espera que «los jueces determinen las causas». Es cauto con las encuestas, pero remarca que «el crecimiento de Vox es lo único que asegura que haya una alternativa a Sánchez».
- Tengo que empezar esta entrevista por donde no me hubiera gustado, y estoy seguro de que a usted tampoco, que es el trágico accidente de Urda. Usted dijo esta frase el día del siniestro: «Otra vez rabia por el abandono, la ruina y la traición que sufren los españoles». ¿A qué se refiere con ello?
- Con el abandono me refiero a la degradación de las instituciones, que están siendo asaltadas, desde el Parlamento a la degradación de las infraestructuras. España tenía un sistema ferroviario del que sentirnos orgullosos y eso se ha desplomado de una manera brutal y trágica. Y cuando hablo de traición me refiero a un Gobierno que no ha respetado la prioridad nacional, que es poner en primer lugar los intereses generales. Me refiero a un Gobierno que no renueva la estructura viaria en España, que no pone nuevos mecanismos de seguridad, que deja que las cosas se queden obsoletas.
- Todo apunta a una cadena de errores de seguridad hasta que todo el sistema colapsó. Parece que, de repente, todo es muy precario en la infraestructura ferroviaria en España. Como si fuera un milagro que no se hayan producido más accidentes. ¿Cómo es esto posible?
- Serán los técnicos, y espero que los jueces, quienes determinen las causas de muchas cosas que están pasando en España. El accidente de Toledo, el de Adamuz, el apagón… Nos gustaría saber con exactitud quién está detrás de todos estos fallos que parecían imposibles. Hay mucho fanatismo ideológico detrás de las decisiones políticas y creo que también hay mucha corrupción detrás de problemas que están surgiendo en torno a los accidentes ferroviarios.
- ¿En qué sentido?
- Bueno, en el caso de Adamuz yo me atreví a decir que la corrupción mataba precisamente porque conocíamos las noticias de que en las contratas se había contratado a señoritas de compañía, porque había mordidas. La probabilidad puede hacer que suceda un accidente gravísimo. Puede ocurrir que una vez haya una cadena de errores, ¿pero dos en un solo año? Y además cuando hay una denuncia permanente de la degradación. Los maquinistas estaban pidiendo medidas de seguridad, estaban denunciando la situación.
- El Gobierno reaccionó de dos maneras. La primera ha sido señalar a un trabajador concreto, cuyos audios además fueron filtrados. Y la segunda ha sido la palabra que utilizó el ministro Óscar Puente de que había sido algo «inexplicable», como si hubiera un fatalismo que nos condena a sufrir este tipo de accidentes. Me gustaría que valorara las dos cosas.
- Bueno, el fatalismo parece que es el propio Óscar Puente y el presidente del Gobierno. Intentar convencer a la opinión pública de que es un error humano y exponer a ese trabajador me parece una canallada de la peor especie. ¿Qué está pasando para que fallen los sistemas técnicos? ¿Qué estaba pasando para que no se mejoraran los sistemas de seguridad? Exijo conocer toda la verdad.
- ¿Qué hará Vox para mejorar las infraestructuras si llega al Gobierno?
- En primer lugar, no mentir a los españoles. No decirles el día 30 de noviembre que es imposible un accidente ferroviario, porque la degradación existe y no se resuelve de la noche a la mañana. ¿Qué haremos para mejorar las infraestructuras? Hacer que se emplee el dinero de los españoles en las cosas que son importantes, esenciales y vitales. Y la seguridad ferroviaria lo es. Hay que hacer una revisión total de los gastos del Estado, una auditoría completa, y eliminar los gastos políticos, los de mantenimiento de estructuras sindicales, los patronales y el brutal gasto de la imposición de agendas como el Pacto Verde, las agendas de género o la Agenda 2030. Creo que es esencial que el dinero de los impuestos vaya a las cosas verdaderamente importantes en España, que son la sanidad, hoy colapsada; la educación, que está en los peores datos que hemos conocido; la seguridad en las calles y, por supuesto, la mejora de las infraestructuras.
- La dana de Valencia, el apagón, los mayores incendios de nuestra historia, los accidentes de Urda y Adamuz, el asalto a Ceuta. ¿Usted ve un patrón en toda esta sucesión de acontecimientos dramáticos?
- Sin ninguna duda creo que hay un patrón. Es verdad que podemos padecer un terremoto o una catástrofe natural, inevitable, incontenible, pero estamos padeciendo catástrofes que algunas son evitables y, desde luego, muchas de ellas se podían haber paliado. Detrás de que el fuego se propague brutalmente está la falta de limpieza y una concepción de la naturaleza que nos lleva a estas situaciones. Detrás de las inundaciones en Valencia hay decisiones políticas de no haber limpiado los barrancos y de no haber construido infraestructuras para contener el agua, para almacenarla, que también tienen que ver con la agenda verde.
- ¿Y Ceuta?
- Creo que también hay un patrón en la invasión de Ceuta, cuando un Gobierno decide que mejor no defender la frontera porque entonces la catástrofe puede ser mayor. ¿Mayor que que mueran 100 personas en el mar? Las fronteras son las paredes de nuestra patria y protegen nuestra prosperidad, nuestra libertad, nuestra manera de vivir. Protegen lo que más amamos. Detrás de muchas de las catástrofes que estamos padeciendo y de sucesos políticos como la invasión de Ceuta hay decisiones políticas. No son inevitables. No es un fatalismo que tengamos que soportar.
- Estamos a cuatro semanas y pico de las elecciones. ¿Usted cree que después del accidente empieza una nueva campaña electoral?
- Para nosotros no. Lo que ha ocurrido es algo dramático, que tiene a toda España de luto, pero nosotros vamos a seguir haciendo lo mismo. Dijimos que estar de luto no significa dejar de trabajar. Vox no está de fiesta, no está con bailecitos. Vox está en una campaña electoral lanzando un mensaje muy contundente a los españoles y que se fija en que nos tenemos que defender de una organización criminal. Que nadie utilice el luto para callarnos. No vamos a participar de una hipocresía de muchos políticos que son plañideras en los funerales y al día siguiente le dicen al pueblo si te he visto, no me acuerdo.
- ¿Tiene pensado visitar Urda o asistir al funeral de Estado, si lo hubiera?
- Nunca soy partidario de que los políticos, salvo los que tienen responsabilidades de gobierno, y si no molestan mejor, nos presentemos en los lugares de las catástrofes a entorpecer la labor de los trabajadores. A mí es algo que no me gusta hacer. Y respecto a los funerales, yo lo que deseo es que los familiares puedan despedirse en la intimidad de sus familias. Esto de los funerales políticos es algo que a mí no me gusta demasiado. A mí no me gusta hacer de esto un espectáculo y procuro estar alejado de estas situaciones.
- Usted ha sufrido varios actos de violencia en las primeras semanas de campaña, con protestas para intentar impedir sus actos. ¿Cómo valora estas acciones?
- Estamos acostumbrados. Nos viene pasando hace mucho tiempo. Pero hay un patrón común en todos esos actos de violencia y es la complicidad del Gobierno de España, de Marlaska y de Pedro Sánchez, que permiten que estos actos de intimidación y violencia se produzcan, a veces con permiso, a escasos metros de los lugares donde nos estamos manifestando nosotros o donde estamos haciendo una reunión política.
- No parece que sea una cosa normal en un país democrático que un candidato no pueda desarrollar actos políticos en una precampaña electoral.
- Realmente estoy pudiendo hacerlo, porque en muchos lugares la asistencia a nuestros actos es absolutamente masiva. Por ejemplo, en Zamora había 2.000 personas y enfrente había 20 intolerantes intentando que no pudiéramos hablar. Pero se les permitía estar muy cerca, tratando de impedir el acto, intimidando a las personas que estaban allí e insultando a quienes venían a escucharnos. Es algo deliberado.
- ¿Qué busca esto?
- Yo creo que dos cosas. En primer lugar, atemorizarnos. Eso me sorprende que sigan intentándolo porque deberían saber que no van a lograrlo. Pero en segundo lugar, que todo lo que haya en torno a Vox sea el ruido, la bronca y la violencia. Al final, yo voy a lanzar un mensaje político, voy a denunciar la situación de las infraestructuras, voy a ofrecer un programa político distinto, y la noticia en todos los medios no es lo que hemos dicho, es el lío, es la bronca.
- ¿Pero le preocupa que la violencia pueda llegar a condicionar de alguna manera las elecciones? Ha habido actos de violencia grandes en Barcelona y País Vasco; está la acampada de Sol, con un fuerte componente antisistema, hay una huelga general el 11 de noviembre…
- Me preocupa mucho. Creo que el Gobierno está absolutamente desesperado. Lo ha intentado todo. El fraude, coaliciones que no le están funcionando y creo que también la violencia y la intimidación. Creo que Sánchez tiene muchas milicias. Milicias sindicales que en la huelga probablemente tratarán de intimidar a la gente que quiere trabajar. Milicias en Sol que han acosado a los periodistas y han sido violentas. Milicias en la playa del Trampolín a las que dejaron entrar y a las que luego vemos intentando atacar los actos de Vox en muchos sitios de España.
- Ha acusado al Gobierno de haber intentado hacer un fraude. ¿Se refiere al censo electoral y la ‘ley de nietos’?
- Sí. Nosotros detectamos este asunto y lo denunciamos en los tribunales y públicamente porque empezamos a pensar que eran unas nacionalizaciones masivas dirigidas a que se empadronasen en provincias donde con unos pocos votos los escaños podían bailar. No tenemos ninguna duda de que esa era la pretensión del Gobierno. Es un auténtico fraude que solo tenía un objetivo y era alterar el censo electoral en España. Probablemente eso por sí solo no podía alterar completamente los resultados de las elecciones, pero creo que era uno de los elementos con los que Sánchez contaba en esta estrategia a la desesperada de intentar mantenerse en el poder a cualquier precio.
- ¿Usted cree que hay que reformar el CERA, el censo exterior?
- Bueno, yo creo que hay que valorar si las concesiones de nacionalidad a personas que nunca han vivido en España, que probablemente nunca vivan en España, tienen que llevar aparejado el derecho a voto. Yo creo que eso por lo menos merece un debate. Me parece que hay que analizar el contexto del voto exterior y sobre todo la seguridad, la trazabilidad del mismo. Creo que hay que revisar todos los mecanismos para que no haya ningún tipo de duda sobre los procesos electorales.
- ¿Vox va a hacer campaña en Argentina o en México?
- Bueno, estamos intentándolo desde hace tiempo, también a través de las personas que son afiliados de Vox en esos lugares.
- Su partido es el único que mejora en los sondeos respecto a 2023. ¿Usted se cree las encuestas?
- Siempre he desconfiado de las encuestas. También creo que hay veces que es difícil medir el sentimiento de un pueblo, especialmente cuando suceden cosas muy graves y permanentemente. Y hay veces también que se publican encuestas manipuladas. Yo estoy escuchando por ahí a mucho gurú contando unos disparates…
- ¿Alguno en concreto?
- Ninguno que tenga demasiada importancia para mí. En todo caso, lo importante es que Vox es el único de los grandes partidos que crece, y que crece mucho. Y digo esto porque hay quienes dicen que Sánchez tiene interés en que Vox crezca. Me parece muy llamativo porque el crecimiento de Vox es lo único que está asegurando en estos momentos que haya una alternativa. Por lo tanto, no creo que Sánchez tenga mucho interés en engordar a Vox.
- El PP está lanzando algunas iniciativas que hasta hace poco se vinculaban más con las posiciones políticas que usted representa. Muy recientemente ha propuesto un endurecimiento de la legislación con los menores que participen en protestas violentas, inspirado en la reforma que hizo Meloni en Italia. ¿Le preocupa esta competición entre PP y Vox?
- Yo creo que es muy importante que cada uno conozca a su propio electorado. Creo que Vox conoce al suyo y no es un electorado de derechas. A nosotros nos vota gente que ha votado a la derecha toda la vida, algunos que han votado a la izquierda y otros muchos que se abstenían. Nuestro mensaje no se dirige a ningún español por su perfil ideológico. Es verdad que es un mensaje muy contundente que definimos como de sentido común, que está basado en la prioridad nacional, la desregulación, la bajada fiscal drástica y la remigración. El PP no coincide con ninguna de esas posiciones de Vox. Tiene también un rechazo a nuestro concepto de prioridad nacional, que ha acabado aceptando en algunas regiones, pero porque los resultados electorales le han llevado a ello. Y a mí, francamente, me parece bien que el electorado que tampoco comparte esas cosas de Vox tenga una opción en el PP.
- La inmigración es una de sus principales propuestas. Yo entiendo que ustedes tienen aquí dos líneas, una referida a las personas que ya viven en España, que es el concepto que ha utilizado de la remigración, y la otra respecto a las que quieren venir a España. ¿En qué consiste cada una?
- Cuando hablamos de remigración nos referimos a las personas que están viviendo de las ayudas sociales que hacen falta a los españoles. Cuando uno emigra a un país y tiene un permiso de trabajo, pues cuando ese permiso concluye lo normal es que se vaya del país si no consigue otro trabajo. No es normal que vivan de las ayudas sociales. Es verdad que hay que ser muy preciso y hay que distinguir. No es lo mismo una persona que ha venido aquí a recibir las ayudas sociales, que las hay, que las personas que han venido a España a trabajar, han contribuido, han respetado nuestras leyes, nuestra manera de vivir, se han adaptado, viven entre nosotros, son buena gente y de repente tienen un problema y pierden el trabajo. Han adquirido con su trabajo también derechos que deben ser respetados. No se puede hacer esto con el trazo grueso, tiene que ser algo absolutamente medido, planificado y no es como intenta decir alguno, «mira, Vox quiere poner aquí a la gente en una carretera y hacer un éxodo».
- ¿Pero estamos hablando de autodeportaciones, como se está haciendo en Estados Unidos?
- Estamos hablando de remigración. Es decir, usted tiene que volver porque usted no puede estar aquí recibiendo ayudas sociales. El otro caso es usted, que ha contribuido mucho tiempo, ¿cómo podemos ayudarle tanto a permanecer y trabajar como a volver a su país? Y luego está la cuestión de las deportaciones y de la repatriación. Nosotros creemos que hay que repatriar inmediatamente a cualquier persona que entra ilegalmente a España. No se puede lanzar el mensaje al mundo de que el que entra a España se queda en España, acaba recibiendo ayudas sociales, es mantenido y además acaba siendo regularizado, nacionalizado. Es insostenible. Y luego está la cuestión de los que están cometiendo delitos, aun siendo legales, que tienen que ser inmediatamente deportados a sus países. ¿Para eso qué hay que hacer? Hay que hacer probablemente muchos cambios legislativos en España, cambios legislativos en Europa. Creemos que una de las grandes prioridades de España es revertir la invasión migratoria que padecemos.
- En las encuestas se ve un voto muy estratificado en España. En lo que concierne a su partido, Vox tiene mucho éxito entre las personas jóvenes, compite bastante bien por el voto de las clases medias trabajadoras, las personas de entre 30 y 55 años, y parece que tiene menos apoyo entre las personas más mayores, que tienden a votar a PP y PSOE. ¿Qué ofrece Vox a los mayores?
- No tengo esa sensación en la calle. En los mítines de Vox hay una transversalidad extraordinaria desde un punto de vista socioeconómico, de las edades, incluso de los sexos. Yo percibo un respaldo también de las personas mayores. Es verdad que en esta campaña se ha intentado asustarles diciendo que las pensiones no se van a pagar si llega Vox. Bueno, esto es una mentira. De hecho, las pensiones estarán en riesgo si continúa Pedro Sánchez destruyendo la economía privada en España, que es la antesala de la destrucción del mantenimiento del sector público. Nosotros tenemos un discurso muy claro para las personas mayores. En primer lugar, mostrarles respeto. Es decir, sabemos que no sois unas personas a las que un gobierno pueda comprar con unas migajas. Sabemos que no estáis pensando en una pequeña subida de la pensión que os permita comprar un filete más a la semana. Sabemos que estáis pensando en tener una buena sanidad, en que a vuestros hijos y a vuestros nietos les vaya bien, en que no tengan que irse de España, en que podáis sentaros tranquilamente en un parque sin ver a gente extraña merodeando. A las personas mayores les importan muchas más cosas de las que Pedro Sánchez les ofrece falsamente.
- Han llegado a un pacto inédito para el Senado con el PP y mantienen una aparente cordialidad y buena relación. ¿Qué ha propiciado este entendimiento?
- Bueno, más que pactos son unos gestos recíprocos y mutuos, pero sobre todo un gesto ante los españoles. ¿Por qué? Por la prioridad nacional, y la prioridad nacional es echar a Sánchez como sea. España no resiste cuatro años más de Pedro Sánchez.
- A veces el partido minoritario sale perdiendo en este tipo de «gestos», porque corre el riesgo de transmitir voto útil hacia el mayoritario. ¿Teme ese riesgo de voto útil hacia el PP?
- Francamente, yo lo único que temo es la continuidad de Pedro Sánchez en el poder. Lo importante es entender este gesto defensivo, porque es una respuesta a una izquierda que estaba intentando hacer coaliciones para recuperar una mayoría en el Senado que iba a ser una zancadilla a una alternativa, si llega. Y entonces a nosotros nos ha parecido esencial por España, por el cambio, que se asegure que eso no ocurre.
- ¿Aspiran a llegar a los 3/5 de senadores?
- Pues si no solo se obtiene la mayoría absoluta, sino los 3/5, pues mucho mejor. Porque este Gobierno no solo pretendía secuestrar el Senado, sino también el Tribunal Constitucional, que le ha servido para una lucha indecente contra el Tribunal Supremo.
- ¿Usted descarta cualquier entendimiento con cualquier PSOE después de las elecciones? Por ejemplo, en un escenario sin Sánchez en el que volviera a ciertos consensos del 78.
- Yo no descarto que las cosas cambien en unos años, pero creo que este PSOE no va a cambiar. El PSOE lleva mucho tiempo actuando como una organización criminal. Probablemente incluso dentro de poco se produzcan dificultades judiciales muy grandes para el PSOE y su continuidad. Pero yo deseo que los españoles que no se identifican con nuestras posiciones, que son socialistas, tengan opciones políticas. Y deseo que todos los españoles, pensemos lo que pensemos, nos podamos entender. A mí me gustaría que el debate político fuera otro. Yo no me siento cómodo con este debate.
- Por sus respuestas deduzco que no le gusta hablar del 30 de noviembre, de lo que ocurrirá al día siguiente.
- Absolutamente nada.
- Pero sí hay una pregunta que me gustaría hacerle. En una potencial negociación postelectoral, ¿a qué no renunciaría jamás Vox?
- A mí no me va a encontrar nadie hablando de reparto de poderes, de ministerios ni de nada parecido. Dicho lo cual, creo que la cuestión de la prioridad nacional es irrenunciable para nosotros y eso afecta a muchos órdenes de la política. En primer lugar, a que el interés general tiene que ser lo primero. En segundo lugar, a que Ceuta no puede continuar invadida en diciembre, que no puede quedar una persona en Ceuta que no deba estar en Ceuta.
- Existe la convención de que cuando hay un cambio político todo lo importante hay que hacerlo en los dos primeros consejos de ministros. ¿Qué haría usted en ellos?
- Yo creo que Ceuta hoy es la prioridad. Por los 80.000 españoles que están allí afectados y porque la situación es un ataque al conjunto de los españoles y a la dignidad nacional. Creo que la protección inmediata de la frontera en Ceuta es absolutamente esencial. Junto con una auditoría fiscal y de los gastos que en estos momentos ha hecho el Estado, de cuál es el verdadero déficit, de cuál es la verdadera deuda. Yo no me creo absolutamente nada de lo que dice este Gobierno. Ni lo que dice sobre el accidente de Toledo, ni los datos económicos que ofrece, ni los datos de inmigración. Creo que este Gobierno es la mentira encarnada.
- Las dos veces que ha gobernado la derecha en España le ha ocurrido lo mismo. Ha tenido que dedicar mucho esfuerzo a arreglar la herencia recibida y ha tenido que retrasar de alguna manera las reformas importantes. ¿Teme este escenario?
- Me preocupa muchísimo. Lo primero es llegar, levantar las alfombras, enterarse de lo que hay y decirlo a los españoles. Y si lo que hay es lo que imaginamos, pues algunos tendrán que sentarse en un banquillo. Es así. Pero no está hecho. Tenemos que ser conscientes de que lo que hay enfrente no es un partido político normal. Es un partido que estaba dispuesto a quitar de enmedio a una juez y no sé qué va a pasar de aquí al 29 de noviembre, pero me temo cualquier cosa.
- Termino. Su partido tiene 12 años de historia, pero realmente la gran novedad de estas elecciones es Vox, es que un nuevo partido pueda tomar decisiones de gobierno. ¿Usted teme defraudar las expectativas si tiene responsabilidades tras el 29-N?
- Sería un insensato si no temiera eso. Para no defraudar uno necesita recibir gran poder. Siempre cuento la anécdota del señor que me para y me dice: «Abascal, no te quedes a medias». Y le digo: «Si no queréis que me quede a medias, no me votéis a medias».
- Gran parte de las personas que van a votar a Vox es porque creen que con ustedes van a cambiar las cosas de verdad. ¿Usted eso se lo promete?
- Yo les he prometido absoluta determinación de intentar ese cambio y les he pedido comprensión. Les he dicho que las cosas que se han destruido durante décadas u ocho años de gobierno no se cambian de un plumazo. Creo que la degradación de las infraestructuras, la degradación de los servicios públicos, la degradación de las instituciones, eso es algo que no se puede cambiar de la noche a la mañana, pero tenemos toda la determinación para cambiarlo en el tiempo que haga falta y en el que los españoles nos respalden.
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