Misiles y chaquetas de cuero: así se fabrica a la heredera de Kim Jong-un

En la inmensa plaza Kim Il-sung de Pyongyang, entre columnas de soldados, uniformes de gala y la coreografía marcial que acompaña cada gran celebración del régimen, todas las miradas se dirigieron este año hacia una adolescente. Kim Ju-ae llegó junto a su padre en limusina, caminó a su lado y ocupó una posición reservada a las figuras más importantes de la dictadura. En el desfile militar celebrado tras el último congreso del Partido de los Trabajadores, padre e hija aparecieron con abrigos casi idénticos, rígidos ante las tropas mientras los aviones de combate atravesaban el cielo nocturno.

 Ju-ae, de unos 13 años, ocupa el centro de los grandes actos del régimen mientras crecen las señales de que será la cuarta generación de la dinastía  

En la inmensa plaza Kim Il-sung de Pyongyang, entre columnas de soldados, uniformes de gala y la coreografía marcial que acompaña cada gran celebración del régimen, todas las miradas se dirigieron este año hacia una adolescente. Kim Ju-ae llegó junto a su padre en limusina, caminó a su lado y ocupó una posición reservada a las figuras más importantes de la dictadura. En el desfile militar celebrado tras el último congreso del Partido de los Trabajadores, padre e hija aparecieron con abrigos casi idénticos, rígidos ante las tropas mientras los aviones de combate atravesaban el cielo nocturno.

La pequeña Ju-ae, que tiene alrededor de 13 años, se ha convertido en uno de los personajes más observados de Corea del Norte. La incógnita ya no es únicamente por qué Kim Jong-un lleva a su hija a lanzamientos de misiles, fábricas de armas, desfiles o instalaciones nucleares. La pregunta que se hacen los servicios de Inteligencia y los expertos que escrutan cada fotografía publicada por Pyongyang es mucho más trascendente: ¿será la primera mujer que gobierne la dinastía Kim?

Su historia pública comenzó de la manera más norcoreana posible: delante de un misil. En noviembre de 2022, una niña apareció cogida de la mano de Kim Jong-un frente al gigantesco Hwasong-17, uno de los misiles balísticos intercontinentales más poderosos del arsenal. Vestía pantalones negros, una chaqueta acolchada blanca y llevaba el cabello recogido. Hasta entonces, prácticamente nada se sabía de ella. Ni siquiera su nombre había sido revelado oficialmente.

Desde aquel debut, la niña ha ascendido dentro de la escenografía del poder. Este año incluso apareció en una fotografía disparando un rifle de francotirador. Su ropa también ha llamado mucho la atención de los observadores. Ju-ae ha pasado de los abrigos infantiles a trajes, faldas formales y chaquetas de cuero similares a las que utiliza su padre. «Vestirla como una adulta ayuda a disimular su extrema juventud y proyectar una imagen de autoridad», sostiene Cheong Seong-chang, vicepresidente del Instituto Sejong.

Cuando Kim Jong-un comenzó a ser preparado como sucesor, su aspecto, peinado y vestimenta fueron moldeados para recordar a su abuelo Kim Il-sung, fundador del país y figura casi sagrada dentro del culto oficial. La propaganda busca ahora una asociación parecida entre padre e hija.

Los medios estatales nunca utilizan públicamente el nombre Ju-ae. Primero fue presentada como la hija «amada» del líder y después como su hija «respetada», un tratamiento reservado a figuras de enorme rango. La Inteligencia surcoreana considera que Ju-ae es la candidata más probable a suceder a su padre.

Sus continuas apariciones junto a las Fuerzas Armadas resultan especialmente significativas. El pasado julio volvió a ocupar el primer plano durante las ceremonias por el 73.º aniversario del armisticio de la Guerra de Corea, primero en el cementerio de los mártires y después en una gala junto a su padre, mientras su madre, Ri Sol-ju, y altos mandos aparecían detrás.

Algunos analistas de Seúl, en cambio, cuestionan si en Pyongyang están realmente preparados para un liderazgo femenino. Su estructura política y social continúa profundamente marcada por una cultura patriarcal, y persisten informaciones no verificadas sobre la existencia de otro hijo varón de Kim Jong-un. Pero la propia familia ofrece un precedente: Kim Yo-jong, hermana del dictador, se ha convertido durante los últimos años en una de las figuras más poderosas del régimen.

Precisamente por eso, todo apunta a la aparición tan temprana de Ju-ae como una campaña destinada a acostumbrar lentamente a militares, funcionarios y ciudadanos a algo que hasta hace poco habría resultado impensable.

«El régimen está recurriendo al simbolismo para vencer la resistencia a una futura líder femenina dentro de una sociedad de raíces confucianas y patriarcales», asegura Oh Gyeong-seob, investigador del Instituto Coreano para la Unificación Nacional.

Kim Jong-un tenía alrededor de 27 años cuando heredó el país tras la muerte de su padre en 2011 y apenas había dispuesto de unos pocos años para construir públicamente su legitimidad. Con Ju-ae parece estar siguiendo otro camino. Si realmente es la elegida, tendrá muchos años para convertir a aquella niña que apareció por primera vez agarrada de su mano frente a un misil balístico intercontinental en una figura familiar para los norcoreanos. Después de Kim Il-sung, Kim Jong-il y Kim Jong-un, la cuarta generación de la única dinastía comunista hereditaria del mundo podría no tener por primera vez el rostro de un hombre.

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