Los vasos de Duralex que sobreviven en tantas cocinas españolas también han visto pasar varios dueños por la fábrica que los produce. El último cambio llegó el 14 de octubre: un tribunal de Orléans aprobó la venta de la cristalería francesa a un grupo encabezado por el empresario Cédric Meston. La producción podrá continuar en la planta de La Chapelle-Saint-Mesmin, que no había dejado de estar activa.
La decisión pone fin al proceso judicial abierto en junio, cuando la empresa entró en administración concursal. Según la información difundida por el área metropolitana de Orléans, el comprador se queda con la fábrica, la marca y las existencias. De los 219 puestos de trabajo actuales, el plan mantiene 155. Para unas 64 personas, por tanto, el acuerdo supone perder su empleo.
Hay un precedente que explica el interés por la noticia: la trayectoria de crisis y relanzamientos de Duralex ya había llevado a otra venta en 2021 y a una interrupción de la fabricación por los precios de la energía en 2022. Esta vez tampoco se trata del regreso de una marca desaparecida, aunque sus vasos verdes y ámbar sigan despertando la misma nostalgia.
De la cooperativa de trabajadores a un nuevo propietario
En 2024, tras otra crisis, fueron los propios empleados quienes asumieron la empresa mediante una cooperativa. Aquella etapa gestionada por la plantilla alimentó la esperanza de que la cristalería pudiera sostenerse con sus trabajadores al frente. Dos años después, el tribunal ha elegido una nueva fórmula para mantener la actividad. El medio francés Le Monde recuerda que buena parte de la plantilla participaba como socia en la cooperativa.
Meston ha reconocido el coste humano de la operación y, según recoge Le Monde, se ha comprometido a no aplicar nuevos despidos económicos durante dos años y a dar prioridad en futuras contrataciones a los trabajadores que ahora quedan fuera. Son compromisos anunciados por el comprador; los 64 empleos que no continúan forman parte ya del plan aprobado.
La financiación prevista suma 16 millones de euros: 10 millones privados y seis millones en préstamos públicos aportados por el Estado francés, la región y el área metropolitana. Esta última es propietaria del terreno y ha acordado un arrendamiento financiero con renta progresiva. El plan prevé invertir en una planta que ya ha necesitado varias operaciones de rescate.
Qué quiere cambiar el nuevo dueño de Duralex
El comprador plantea renovar parte de la gama y modernizar los hornos, una cuestión importante para una fábrica en la que fundir vidrio exige mucha energía. Según sus cálculos, esa factura ronda hoy el 20 % de la facturación. Entre las medidas anunciadas figuran más vidrio reciclado, placas solares y un horno eléctrico para 2029. Son objetivos del proyecto de adquisición, todavía pendientes de ejecución.
«Nuestra ambición no es salvarla por quinta vez, sino transformarla de una vez por todas», declaró Meston al salir del tribunal, según el comunicado de Orléans. Los responsables locales han celebrado la continuidad de la actividad, pero también han anunciado formación y seguimiento individual para quienes pierden su puesto. Mientras tanto, los vasos seguirán saliendo de la misma fábrica, ahora bajo una propiedad distinta.
Un tribunal francés ha aprobado la venta de la histórica cristalería. El proyecto conserva 155 empleos de una plantilla de 219 y plantea inversiones para reducir el coste energético de la fábrica
Los vasos de Duralex que sobreviven en tantas cocinas españolas también han visto pasar varios dueños por la fábrica que los produce. El último cambio llegó el 14 de octubre: un tribunal de Orléans aprobó la venta de la cristalería francesa a un grupo encabezado por el empresario Cédric Meston. La producción podrá continuar en la planta de La Chapelle-Saint-Mesmin, que no había dejado de estar activa.
La decisión pone fin al proceso judicial abierto en junio, cuando la empresa entró en administración concursal. Según la información difundida por el área metropolitana de Orléans, el comprador se queda con la fábrica, la marca y las existencias. De los 219 puestos de trabajo actuales, el plan mantiene 155. Para unas 64 personas, por tanto, el acuerdo supone perder su empleo.
Hay un precedente que explica el interés por la noticia: la trayectoria de crisis y relanzamientos de Duralex ya había llevado a otra venta en 2021 y a una interrupción de la fabricación por los precios de la energía en 2022. Esta vez tampoco se trata del regreso de una marca desaparecida, aunque sus vasos verdes y ámbar sigan despertando la misma nostalgia.
De la cooperativa de trabajadores a un nuevo propietario
En 2024, tras otra crisis, fueron los propios empleados quienes asumieron la empresa mediante una cooperativa. Aquella etapa gestionada por la plantilla alimentó la esperanza de que la cristalería pudiera sostenerse con sus trabajadores al frente. Dos años después, el tribunal ha elegido una nueva fórmula para mantener la actividad. El medio francés Le Monde recuerda que buena parte de la plantilla participaba como socia en la cooperativa.
Meston ha reconocido el coste humano de la operación y, según recoge Le Monde, se ha comprometido a no aplicar nuevos despidos económicos durante dos años y a dar prioridad en futuras contrataciones a los trabajadores que ahora quedan fuera. Son compromisos anunciados por el comprador; los 64 empleos que no continúan forman parte ya del plan aprobado.
La financiación prevista suma 16 millones de euros: 10 millones privados y seis millones en préstamos públicos aportados por el Estado francés, la región y el área metropolitana. Esta última es propietaria del terreno y ha acordado un arrendamiento financiero con renta progresiva. El plan prevé invertir en una planta que ya ha necesitado varias operaciones de rescate.
Qué quiere cambiar el nuevo dueño de Duralex
El comprador plantea renovar parte de la gama y modernizar los hornos, una cuestión importante para una fábrica en la que fundir vidrio exige mucha energía. Según sus cálculos, esa factura ronda hoy el 20 % de la facturación. Entre las medidas anunciadas figuran más vidrio reciclado, placas solares y un horno eléctrico para 2029. Son objetivos del proyecto de adquisición, todavía pendientes de ejecución.
«Nuestra ambición no es salvarla por quinta vez, sino transformarla de una vez por todas», declaró Meston al salir del tribunal, según el comunicado de Orléans. Los responsables locales han celebrado la continuidad de la actividad, pero también han anunciado formación y seguimiento individual para quienes pierden su puesto. Mientras tanto, los vasos seguirán saliendo de la misma fábrica, ahora bajo una propiedad distinta.
Noticias de Economía Nacional e Internacional en La Razón
