Marruecos ha desplegado ahora un dispositivo férreo de seguridad ante el riesgo de que mañana se produzca otro asalto, alentado desde la pasada semana para este 15 de agosto. En los últimos días se han difundido mensajes en las redes sociales animando a los jóvenes de distintos puntos del país para que se dirijan hacia Ceuta. Como respuesta, Marruecos, que asistió de brazos caídos a la avalancha de unas 80.000 personas el 30 de julio, ha posicionado más de un millar de efectivos del Ejército, la Policía, la Gendarmería y las Fuerzas Auxiliares. Desde Ceuta es muy visible el refuerzo de la frontera del lado marroquí. La playa se ha llenado de concertinas (alambre con púas) y en el monte sobre el Tarajal se observan patrullas de militares.
Rabat militariza ahora el Tarajal y peina carreteras para frenar el salto convocado para mañana
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Marruecos ha desplegado ahora un dispositivo férreo de seguridad ante el riesgo de que mañana se produzca otro asalto, alentado desde la pasada semana para este 15 de agosto. En los últimos días se han difundido mensajes en las redes sociales animando a los jóvenes de distintos puntos del país para que se dirijan hacia Ceuta. Como respuesta, Marruecos, que asistió de brazos caídos a la avalancha de unas 80.000 personas el 30 de julio, ha posicionado más de un millar de efectivos del Ejército, la Policía, la Gendarmería y las Fuerzas Auxiliares. Desde Ceuta es muy visible el refuerzo de la frontera del lado marroquí. La playa se ha llenado de concertinas (alambre con púas) y en el monte sobre el Tarajal se observan patrullas de militares.
El blindaje se extiende mucho más allá del paso fronterizo y alcanza a localidades próximas, como Castillejos, Martil, Rincón y Tetuán; también a las carreteras que comunican con la zona de Tánger y los montes que rodean toda esta zona.
En las estaciones de tren y autobús de localidades del sur de Marruecos y de grandes ciudades como Rabat, Casablanca o Agadir se ha observado una presencia inusual de jóvenes. Fuentes conocedoras de la situación apuntan a que algunos de ellos podrían haber sido sometidos a controles para impedir que utilizaran el transporte público hacia el norte.
Fuentes consultadas por EL MUNDO consideran que, por el momento, no existen indicios suficientes de otra avalancha. No obstante, como advierte uno de los máximos expertos policiales españoles en inmigración ilegal, «no podemos permitirnos el lujo de dudar de esta amenaza». En línea con la mayoría de fuentes, añade: «No creo que vaya a ocurrir de nuevo algo tan masivo, al menos no ese día», pero remata: «Haríamos un ridículo mundial si permitimos que se produzca una nueva invasión sabiendo todo lo que sabemos ahora».
Su diagnóstico es compartido tanto entre las fuerzas de seguridad como en la comunidad OSINT, que usa fuentes abiertas, principalmente en redes sociales, para monitorizar la situación en la frontera. El intercambio de bulos y consignas se ha disparado, pero, paradójicamente, la alarma está teniendo el efecto de reducir las posibilidades de que se materialice.
«Yo diría que el sábado va a ser el día más tranquilo de todos», afirma un empresario marroquí con vínculos con los servicios secretos de ambos países. «Ahora mismo, la frontera marroquí está tomada por militares. Por ejemplo, no dejan que haya ningún menor no acompañado por adultos en esa zona. Su prioridad, ahora mismo, es quedar como un aliado fiable tras lo ocurrido en las dos últimas semanas, aunque la sobreactuación tenga mucho de paripé».
Las cifras, en todo caso, asustan por su volumen. «Quien se vaya [de Marruecos] el 15-08-2026, que ponga un corazón», escribe un usuario de Instagram con dos centenares de seguidores en un mensaje reciente. Anoche, su vídeo ya había superado las 300.000 reproducciones, alimentado por un algoritmo que premia las publicaciones que incitan el asalto.
Ocurra lo que ocurra mañana, los citados expertos sí temen, sin embargo, que el blindaje del fin de semana sea una medida cosmética si no se prolonga en el tiempo. Un experto en OSINT, por ejemplo, ha elevado a las autoridades esta semana la existencia de 28 grupos de WhastApp cerrados en los que se debate un asalto inminente. «Dicen que si no es el 15, será el 18 o el 23», alerta antes de abrir un nuevo frente que comparten diversos especialistas. «El caldo de cultivo ya se ha contagiado a Melilla. Hay que estar muy pendientes ahí».
En la zona de Ceuta, el despliegue incluye vehículos de intervención rápida. Y en algunos caminos se están colocando nuevas vallas y concertinas para dificultar el paso. Las unidades antidisturbios permanecen preparadas y el dispositivo cuenta también con cañones de agua. El objetivo es también controlar las concentraciones y evitar que una movilización derive en enfrentamientos o disturbios si una masa de migrantes se viese frenada.
Desde el Ministerio del Interior marroquí se anunció el miércoles la detención de un grupo sospechoso de estar implicado en actividades de incitación a cruzar la frontera.
Del lado español, la seguridad también se ha intensificado. La barrera de contención marítima, que también se ha instalado en Melilla, es una de las novedades en Ceuta respecto al 30-J. Hay más. Este jueves, el ministro Fernando Grande-Marlaska cifró la presencia policial en 880 agentes, 270 más en dos semanas. Y hay 714 guardia civiles, casi 200 más que en julio. Marlaska avanzó «un despliegue de la UPR [Unidades de Prevención y Reacción] con otros 45 policías más». Si antes de la avalancha había un millar de miembros de las Fuerzas de Seguridad, hoy superan los 1.500, es decir, una subida del 50% al que hay que añadir el Ejército.
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