En casa hasta los 30: la crisis de vivienda retrasa cuatro años la emancipación de los jóvenes españoles frente a la media europea

La crisis de vivienda impide a los jóvenes llegar a emanciparse. España se sitúa como uno de los países de la Unión Europea con una edad de emancipación más tardía superando por cuatro años la media, que se sitúa en los 26,3 años, mientras que la española está en 30,2 años, según datos de Eurostat.

La brecha más grande se encuentra con Finlandia, donde los jóvenes abandonan el nido a los 21,3 años, 9 años antes de lo que lo hacen en nuestro país. El país nórdico presenta la fecha de emancipación más temprana entre los Veintisiete, seguida de Dinamarca, donde abandonan el hogar a los 21,8 años; Irlanda y Lituania, donde lo hacen a los 22,7 años, respectivamente; o Suecia, con una media de 23,1 años.

De todas formas, España no representa ni mucho menos el peor dato de la UE, pues la edad media para independizarse en Croacia es de 31,5 años. Por encima de los 30 años se encuentran también Eslovaquia y Grecia, con 30,9 años, en ambas; Macedonia del Norte, 30,7 años, Italia, con 30,2 años.

Eurostat señala que la edad media de emancipación de los españoles en el 2000 era de 29,4 años, prácticamente idéntica a los 29,5 años del 2019. Aunque esta no ha variado especialmente, los españoles tienen menos recursos actualmente que a principios de siglo.

Hay que tener en cuenta que las condiciones en las que los jóvenes se van ahora de casa no son las mismas que hace 26 años. Ahora, para poder acceder a la compra de una vivienda en propiedad un joven necesita tener, de media, un sueldo de 2.000 euros netos, según datos de Accumin Intelligence.

En cambio, en algunas de las ciudades más tensionadas esta cifra incluso duplica la media la media española. Es el caso de Madrid, donde se necesitan 4.574 euros netos al mes, Barcelona, donde son 4.485 euros netos al mes o San Sebastián, donde son 5.074 euros netos al mes.

Así, el esfuerzo necesario para pagar una hipoteca se acerca peligrosamente al límite máximo impuesto por los expertos del 30% de los ingresos mensuales, pues este verano ya llegaba al 29%, según datos de idealista. Además, esta tasa marcó máximos históricos desde que el portal inmobiliario comenzó la serie en 2021, tras la pandemia.

Teniendo en cuenta que el salario medio de un joven es de 1.372,80 euros, según el INE, es imposible que puedan llegar a plantearse la compra de una vivienda. Ahora bien, no hace falta irse hasta la adquisición de una vivienda, un joven que decida acudir al mercado del alquiler tendría que destinar más del 98% de su sueldo mensual.

Así, el 75,3% de los jóvenes considera que sin ayuda familiar es prácticamente imposible comprar una vivienda y un 71,6% cree que la herencia es una de las pocas vías reales para poder hacerse propietario, según la primera edición del Índice EAE de esfuerzo inmobiliario elaborado por EAE Business School.

La única opción que les queda si quieren abandonar el nido es compartir piso, aunque la mayoría rechaza esta opción en favor de la comodidad de su casa y el ahorro. Además, el precio de una habitación se ha incrementado en un 85,4% desde 2022, según recoge el Observatorio de la Emancipación del Consejo de la Juventud Española, por lo que sigue siendo en muchas ocasiones inasumible para muchos.

En el caso del alquiler de habitaciones, el esfuerzo ya supera el umbral recomendado, pues alcanza el 39% del salario mensual apercibido por los españoles, lo que supone una barrera importante a la generación de ahorros.

La vivienda, uno de los agravantes de la salud mental de los jóvenes

El retraso en la edad de emancipación también tiene efectos sobre la salud mental de los jóvenes. Al ver cada vez más lejana la posibilidad de tener una vida estable y, llegado el momento, formar una familia, los jóvenes ven frustrados sus planes, lo que empeora su estado de ánimo a largo plazo.

La Confederación de Salud Mental de España coloca la vivienda y la precariedad laboral como los factores principales que afectan a la salud mental de los jóvenes, la cual está aquejada de algún problema en una de cada siete personas de entre 10 y 19 años.

Así, con una media que se sitúa por encima de los 30 años, la independencia juvenil se encuentra en mínimos históricos, según el Observatorio de Emancipación del Consejo de la Juventud de España. Además, el 42% de las personas de entre 24 y 35 años que se ven afectadas por la crisis de la vivienda percibe su salud mental como mala o regular.

Entre quienes destinan más del 50 por ciento de sus ingresos a la vivienda, los problemas de salud mental se duplican frente a a aquellos que dedican menos del 30 por ciento, según la organización. Además, una de cada cuatro personas jóvenes afirma haber sufrido o experimentado situaciones de violencia laboral durante sus primeros años de empleo, una situación que se suma a la precariedad.

Sumado a los sueldos bajos y la tendencia a los contratos temporales o de media jornada, hay que tener en cuenta que muchos jóvenes son directamente incapaces de encontrar un puesto de trabajo. Para menores de 25 años, la tasa de paro se situó en torno al 24% en el segundo trimestre de 2026.

 La brecha entre el salario medio y los requisitos de compra, junto a unos alquileres que absorben el 98% del sueldo, imposibilitan el acceso a una casa sin apoyo familiar  

La crisis de vivienda impide a los jóvenes llegar a emanciparse. España se sitúa como uno de los países de la Unión Europea con una edad de emancipación más tardía superando por cuatro años la media, que se sitúa en los 26,3 años, mientras que la española está en 30,2 años, según datos de Eurostat.

La brecha más grande se encuentra con Finlandia, donde los jóvenes abandonan el nido a los 21,3 años, 9 años antes de lo que lo hacen en nuestro país. El país nórdico presenta la fecha de emancipación más temprana entre los Veintisiete, seguida de Dinamarca, donde abandonan el hogar a los 21,8 años; Irlanda y Lituania, donde lo hacen a los 22,7 años, respectivamente; o Suecia, con una media de 23,1 años.

De todas formas, España no representa ni mucho menos el peor dato de la UE, pues la edad media para independizarse en Croacia es de 31,5 años. Por encima de los 30 años se encuentran también Eslovaquia y Grecia, con 30,9 años, en ambas; Macedonia del Norte, 30,7 años, Italia, con 30,2 años.

Eurostat señala que la edad media de emancipación de los españoles en el 2000 era de 29,4 años, prácticamente idéntica a los 29,5 años del 2019. Aunque esta no ha variado especialmente, los españoles tienen menos recursos actualmente que a principios de siglo.

Hay que tener en cuenta que las condiciones en las que los jóvenes se van ahora de casa no son las mismas que hace 26 años. Ahora, para poder acceder a la compra de una vivienda en propiedad un joven necesita tener, de media, un sueldo de 2.000 euros netos, según datos de Accumin Intelligence.

Edad de emancipación de los jóvenes europeos

En cambio, en algunas de las ciudades más tensionadas esta cifra incluso duplica la media la media española. Es el caso de Madrid, donde se necesitan 4.574 euros netos al mes, Barcelona, donde son 4.485 euros netos al mes o San Sebastián, donde son 5.074 euros netos al mes.

Así, el esfuerzo necesario para pagar una hipoteca se acerca peligrosamente al límite máximo impuesto por los expertos del 30% de los ingresos mensuales, pues este verano ya llegaba al 29%, según datos de idealista. Además, esta tasa marcó máximos históricos desde que el portal inmobiliario comenzó la serie en 2021, tras la pandemia.

Teniendo en cuenta que el salario medio de un joven es de 1.372,80 euros, según el INE, es imposible que puedan llegar a plantearse la compra de una vivienda. Ahora bien, no hace falta irse hasta la adquisición de una vivienda, un joven que decida acudir al mercado del alquiler tendría que destinar más del 98% de su sueldo mensual.

Así, el 75,3% de los jóvenes considera que sin ayuda familiar es prácticamente imposible comprar una vivienda y un 71,6% cree que la herencia es una de las pocas vías reales para poder hacerse propietario, según la primera edición del Índice EAE de esfuerzo inmobiliario elaborado por EAE Business School.

La única opción que les queda si quieren abandonar el nido es compartir piso, aunque la mayoría rechaza esta opción en favor de la comodidad de su casa y el ahorro. Además, el precio de una habitación se ha incrementado en un 85,4% desde 2022, según recoge el Observatorio de la Emancipación del Consejo de la Juventud Española, por lo que sigue siendo en muchas ocasiones inasumible para muchos.

En el caso del alquiler de habitaciones, el esfuerzo ya supera el umbral recomendado, pues alcanza el 39% del salario mensual apercibido por los españoles, lo que supone una barrera importante a la generación de ahorros.

El retraso en la edad de emancipación también tiene efectos sobre la salud mental de los jóvenes. Al ver cada vez más lejana la posibilidad de tener una vida estable y, llegado el momento, formar una familia, los jóvenes ven frustrados sus planes, lo que empeora su estado de ánimo a largo plazo.

La Confederación de Salud Mental de España coloca la vivienda y la precariedad laboral como los factores principales que afectan a la salud mental de los jóvenes, la cual está aquejada de algún problema en una de cada siete personas de entre 10 y 19 años.

Así, con una media que se sitúa por encima de los 30 años, la independencia juvenil se encuentra en mínimos históricos, según el Observatorio de Emancipación del Consejo de la Juventud de España. Además, el 42% de las personas de entre 24 y 35 años que se ven afectadas por la crisis de la vivienda percibe su salud mental como mala o regular.

Entre quienes destinan más del 50 por ciento de sus ingresos a la vivienda, los problemas de salud mental se duplican frente a a aquellos que dedican menos del 30 por ciento, según la organización. Además, una de cada cuatro personas jóvenes afirma haber sufrido o experimentado situaciones de violencia laboral durante sus primeros años de empleo, una situación que se suma a la precariedad.

Sumado a los sueldos bajos y la tendencia a los contratos temporales o de media jornada, hay que tener en cuenta que muchos jóvenes son directamente incapaces de encontrar un puesto de trabajo. Para menores de 25 años, la tasa de paro se situó en torno al 24% en el segundo trimestre de 2026.

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