Los frentes de batalla se multiplican: la situación en Ceuta que no mejora; la ley de nietos que confronta al Gobierno con la oposición y con el Tribunal Supremo o el repunte de la inflación que se come el salario de las familias. Todo sirve para azuzar la guerra política en el Parlamento.
El jefe del Ejecutivo acusa a los populares de «poner palos en la rueda» y «tratar de cronificar» la crisis de Ceuta y Feijóo le reprocha «encubrir a los responsables»
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Los frentes de batalla se multiplican: la situación en Ceuta que no mejora; la ley de nietos que confronta al Gobierno con la oposición y con el Tribunal Supremo o el repunte de la inflación que se come el salario de las familias. Todo sirve para azuzar la guerra política en el Parlamento.
El líder de la oposición, Alberto Núñez Feijóo, mantiene que la imagen de España en el exterior se deteriora por momentos y en este sentido se ha enfrentado al presidente del Gobierno.
«Cuándo fue la última vez que habló con las autoridades marroquíes, qué les ha dicho sobre lo sucedido en Ceuta y qué le han dicho a usted. Lo digo», ha proseguido, «porque ayer Marruecos, se ofreció a acoger a todos los migrantes y entonces ¿por qué siguen en Ceuta mes y medio después amargando la vida a los españoles y degradando la imagen de la nación?».
Pedro Sánchez, que no ha contestado sobre si ha hablado o no con Mohamed VI, le ha reprochado que pretenda la suspensión del acuerdo con Marruecos cuando es imprescindible su colaboración para lograr el retorno de los inmigrantes y ha acusado al líder de los populares de «intentar cronificar el problema en lugar de resolverlo».
Para el presidente la imagen de España no se degrada a la vista de las agencias de calificación de deuda, de los fondos de inversión y del Instituto Elcano. Para él esto es suficientes para demostrar que España es el país que mejor imagen tiene. «Esa es la realidad de España», ha asegurado, «mientras ustedes sólo ponen palos en la rueda para resolver el problema de Ceuta». Según Sánchez, la actitud entorpecedora del PP es un hábito: «lo hicieron en la dana, en la pandemia, en el volcán de La palma y ahora, en Ceuta». «Su patriotismo», ha insistido, «es de quita y pon».
Feijóo ha insistido en que el silencio de Sánchez «es una vergüenza» y a raíz de ello ha exigido al presidente «dejar de encubrir a los responsables» y «asumir la suya». «No pida más paciencia porque se ha agotado», le ha lanzado.
La portavoz de Junts, Miriam Nogueras, ha optado por centrarse en la precariedad que padecen las familias trabajadoras y Sánchez le ha contestado con la lista de medidas que a lo largo de la legislatura ha implementado el Gobierno, muchas de las cuales, ha dicho, se ven entorpecidas por las CCAA del PP.
Nogueras ha hecho hincapié en que la gente se pregunta «si vale la pena trabajar y esforzarse si cada vez se le ponen las cosas más difíciles» y ha lamentado que «los trabajadores cada día sean más pobres». «No es normal que trabajando cada día cueste más llegar a fin de mes, ni que la Hacienda española sea una máquina de robar a los catalanes. Las políticas de los socialistas nos llevan a una sociedad cada vez más empobrecida y una ultraderecha cada vez más desatada, mientras su corrupción va cada vez más hacia arriba. Son ustedes una máquina de fabricar pobres y se han convertido en la autopista para la extrema derecha», ha reprochado con dureza la portavoz independentista.
Desde Bildu le ha llegado una pregunta similar: «La clase trabajadora ve como los salarios no dan y la riqueza» arrebatada en opinión de Aizpurua, «por la derecha, no vuelve». La portavoz abertzale ha pedido subir más el SMI, recuperar indemnizaciones por despido y establecer por ley el registro horario y reducir la jornada laboral. Sánchez, con guante de seda, ha respondido que su Gobierno es el de los trabajadores y ha prometido fijar el SMI en el 60% del salario medio.
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