A la espera de la decisión sobre el ex líder kosovar Hashim Thaçi, una de las últimas sentencias de las guerras de los Balcanes

El albanokosovar Hashim Thaçi (1968) vivía como refugiado en Zurich a finales de los 90, donde estudiaba en la universidad Historia y Ciencias Políticas. Licenciado en Filosofía en Pristina, había huido de Yugoslavia pocos años antes después de ser el líder estudiantil en las protestas por la pérdida de autonomía de Kosovo. En marzo de 1998, volvió a casa de forma clandestina para luchar en la guerra que enfrentó a serbios y kosovares, y se convirtió en el líder político del Ejército de Liberación de Kosovo (ELK). Tras la proclamación de independencia de Kosovo en 2008, que Serbia no reconoce -tampoco España- fue primer ministro (2008-2014) y presidente (2016-2020).

 Los fiscales de las Salas Especializadas de Kosovo en La Haya han solicitado una condena máxima de 45 años de prisión para el ex presidente y ex primer ministro, y para tres de sus sus correligionarios  

El albanokosovar Hashim Thaçi (1968) vivía como refugiado en Zurich a finales de los 90, donde estudiaba en la universidad Historia y Ciencias Políticas. Licenciado en Filosofía en Pristina, había huido de Yugoslavia pocos años antes después de ser el líder estudiantil en las protestas por la pérdida de autonomía de Kosovo que decidió Slobodan Milosevic. En marzo de 1998, volvió a casa de forma clandestina para luchar en la guerra que enfrentó a serbios y kosovares, y se convirtió en el líder político del Ejército de Liberación de Kosovo (ELK). Tras la proclamación de independencia de Kosovo en 2008, que Serbia no reconoce -tampoco España- fue primer ministro (2008-2014) y presidente (2016-2020).

Hoy, en La Haya, se escuchará una de las últimas grandes sentencias relacionadas con las guerras de los Balcanes de los 90. Thaçi se enfrenta, junto a sus correligionarios Kadri Veseli, Rexhep Selimi y Jakup Krasniqi, a múltiples cargos por crímenes de guerra y crímenes de lesa humanidad (incluidos asesinato, tortura y persecución).

Los fiscales de las Salas Especializadas de Kosovo en La Haya han solicitado una condena máxima de 45 años de prisión para los cuatro acusados, que niegan las acusaciones. Según la fiscalía, durante su etapa en el ELK los acusados tuvieron como objetivo a rivales políticos y a civiles a los que consideraban colaboradores y traidores.

«A lo largo de mi vida, estuve junto al pueblo de Kosovo defendiendo la libertad, la vida y la dignidad. Siempre me guié por los ideales occidentales de democracia, igualdad y justicia», declaró Thaçi ante los magistrados el pasado febrero, cuando terminó el juicio que se ha prolongado durante tres años, según recoge la agencia Ap. El pasado sábado. una multitud se concentró en la capital kosovar para exigir que el veredicto sea el de inocencia y anoche se celebraron vigilias .

En el otro lado de la frontera, se espera lo contrario. Ver si se aplica el mismo rasero que a los serbios juzgados por tribunales internacionales por aquellas guerras. «Da igual lo que pase, muchos quedarán decepcionados», relataba ayer para EL MUNDO la croata Iva Vukusic, profesora de Historia Internacional de la Universidad de Utrech y experta en tribunales internacionales.

«Los juicios por crímenes de guerra, genocidio o crímenes de lesa humanidad son siempre objeto de disputa«, explica Vukusic, «se enmarcan en escenarios postconflictos y sociedades donde hay heridas abiertas, resentimientos y recuerdos dolorosos con los que lidiar». «Lo crucial es recordar que los juicios van mucho más allá de la propia sentencia: giran también en torno a las pruebas expuestas y los hechos probados«, destaca.

Las Salas Especializadas de Kosovo, encargadas del juicio, forman parte de un tribunal híbrido, respaldado por la Unión Europea. Se rigen por la legislación kosovar, pero cuentan con personal internacional y la sede es la ciudad neerlandesa de La Haya, la misma donde estuvo el tribunal que juzgó a Milosevic o a Ratko Madlic. La localización se debe a la necesaria protección de los testigos y la garantía de imparcialidad institucional. «Es fundamental entender -prosigue esta experta- que lo que va a ocurrir en La Haya es un ejercicio jurídico circunscrito a determinados acusados a título individual y determinados delitos en concreto, no un veredicto general sobre las fuerzas kosovares en su conjunto o el pueblo kosovar en general».

Tras el polémico funeral con honores a Madlic la semana pasada en Belgrado, condenado por genocidio y crímenes contra la humanidad en la guerra de Bosnia, esta sentencia devuelve al primer plano todo lo ocurrido hace ya 30 años en las guerras que desgarraron la región. «Multitud de fuerzas políticas intentarán llevarlo a su terreno en un sentido u otro. Espero que los ciudadanos no se dejen seguir manipulando. Lean las sentencias, escuchen análisis independientes, examinen las pruebas y, a partir de ahí, juzguen qué es justo», añade esta profesora.

Porque, concluye, «que alguien sea absuelto a veces significa que el crimen lo cometió otra persona o que no había pruebas suficientes. Asimismo también se pueden cometer crímenes en guerras defensivas. Es un asunto complejo y confío en que la gente se tome el tiempo de comprenderlo mejor«.

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