La política migratoria de España centra el debate entre los socios de la Unión Europea en un clima de creciente tensión tras la crisis de Ceuta. El malestar llega después de la carta impulsada por la primera ministra italiana, Giorgia Meloni, y respaldada por 22 países, en la que se cuestiona la regularización de inmigrantes impulsada por el Gobierno español. Además, Italia ha suspendido temporalmente el acuerdo Schengen con España, aumentando la presión sobre el Ejecutivo.
La política migratoria de España centra el debate entre los socios de la Unión Europea en un clima de creciente tensión tras la crisis de Ceuta
La política migratoria de España centra el debate entre los socios de la Unión Europea en un clima de creciente tensión tras la crisis de Ceuta. El malestar llega después de la carta impulsada por la primera ministra italiana, Giorgia Meloni, y respaldada por 22 países, en la que se cuestiona la regularización de inmigrantes impulsada por el Gobierno español. Además, Italia ha suspendido temporalmente el acuerdo Schengen con España, aumentando la presión sobre el Ejecutivo.
El Gobierno defiende que su gestión migratoria ha sido responsable y solidaria con el resto de Estados miembros y muestra su malestar por la respuesta de algunos socios europeos. Mientras tanto, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, ha tratado de rebajar la tensión al destacar la actuación de España durante la crisis y reclamar una respuesta común de la UE frente al desafío migratorio.
En el plano político, la vicepresidenta de Coordinación Sectorial del PP, Alma Ezcurra, ha asegurado que los ministros del Interior de la Unión Europea «empezarán por tirarle de las orejas» al ministro Fernando Grande-Marlaska, al considerar que deberá explicar la situación migratoria. Además, ha acusado al Ejecutivo de no garantizar la soberanía nacional ni la integridad territorial del Estado.
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