«¡Ahora, sí! ¡Luis Manuel está libre!». La cuenta de Facebook del disidente cubano Luis Manuel anunció ayer sábado una noticia esperada durante mucho tiempo. Cinco años después, el artista recuperó la libertad, pero no la genuina con la que todavía sueña. De inmediato partió hacia EEUU.
Decidido a recuperar el tiempo que le robó la dictadura castrista, convocó a sus amigos y seguidores en la Ermita de la Caridad de Miami para una performance en libertad
«¡Ahora, sí! ¡Luis Manuel está libre!». La cuenta de Facebook del disidente cubano Luis Manuel anunció ayer sábado una noticia esperada durante mucho tiempo. Cinco años después, el artista recuperó la libertad, pero no la genuina con la que todavía sueña. De inmediato partió hacia EEUU.
Decidido a recuperar el tiempo que le robó la dictadura castrista, convocó a sus amigos y seguidores en la Ermita de la Caridad de Miami para una performance en libertad. En su maleta portaba una virgen rota, de la Caridad del Cobre, «rota como estamos muchos de nosotros. Como está Cuba. Es un gesto que invita a reunir los fragmentos, a recomponer lo que ha sido quebrado y a creer que todavía es posible sanar», descifró un comunicado publicado en sus redes sociales.
«Detrás quedan cientos de presos políticos, y un pueblo entero atravesando quizás el peor momento de su historia. Él no lo olvida y nosotros tampoco», sentenció el comunicado. En Cuba permanecen más de 1.300 presos políticos, muchos de ellos como represalia por participar en protestas callejeras.
En el aeropuerto el líder del Movimiento San Isidro fue recibido por periodistas, amigos incondicionales y compañeros de lucha, como José Daniel Ferrer, líder de la Unión Patriótica de Cuba (Unpacu).
Ambos no sólo comparten los ideales democráticos y el deseo de una Cuba libre, también el mismo modus operandi que les llevó a prisión: fueron detenidos el 11J de 2021 antes de que se sumaran a las protestas antigubernamentales; Otero Alcántara cuando caminaba por el Malecón habanero y Ferrer en su hogar de Santiago de Cuba. El régimen demostró con estas detenciones el pánico que tiene a luchadores como ellos, muy enraizados en sus comunidades e inquebrantables en su lucha.
Otero Alcántara, condenado por delitos falsos (desacato, desórdenes públicos y ultraje a los símbolos nacionales) permaneció en un lugar secreto, en desaparición forzada, desde el martes de la semana pasada. Su pena de cárcel había concluido, pero las Fuerzas de Seguridad no querían liberarle hasta que Washington no diera su visto bueno al exilio forzado.
«Es un alivio que Luis Manuel esté fuera de la cárcel donde pasó cinco años de injusta condena. Su libertad, sin embargo, llega acompañada de un exilio forzoso. Años de hostigamiento, vigilancia, encarcelamiento injusto, desapariciones forzadas terminan también con el dolor del exilio y la imposibilidad de disfrutar libertad plena en su país y con los suyos, de hacer arte y luchar por sus derechos en su país, en Cuba. Cientos de personas continúan presas injustamente en Cuba por ejercer sus derechos humanos, por hacer arte crítico, por soñar y creer en la posibilidad de un futuro diferente. Ninguno merece estar en la cárcel, ninguno merece el exilio como única vía de libertad», protestó Johanna Cilano, investigadora para las Américas de Amnistía Internacional (AI).
El líder del Movimiento San Isidro se convirtió en una de las voces más clarividentes de la disidencia civil dentro de la isla. La influencia que mantuvo durante tiempo entre otros activistas y artistas unido al fuerte arraigo popular en un barrio afroamericano le convirtió en un enemigo peligroso para la dictadura, que le persiguió con saña incluso antes del 11J.
Internacional. Noticias internacionales. Última hora
