¿Qué hacían los jugadores de la España actual en 2010?

11 de julio de 2010. Piensen. Seguro que recuerdan dónde estaban, qué hacían y con quién. Ese día, España entera se pegó al televisor o a la radio para gritar el gol de Andrés Iniesta en el Soccer City de Johanesburgo. Hoy, en el MetLife de Nueva Jersey, 26 de aquellos aficionados españoles pisarán el césped estadounidense para disputar contra Argentina una nueva final de un Mundial. Porque esta selección es también eso, el recuerdo de los niños que vibraron hace 16 años. «Estaba en el garaje de casa con los amigos y la familia», rememora Álex Baena. «Me bañé en la plaza del pueblo», cuenta Pedro Porro. «Ojalá en Los Palacios repitan la fiesta en la fuente, como yo en 2010», pide Fabián Ruiz.

 Un parte, un bar con amigos, una casa familiar, un campamento de verano… Los internacionales de la selección recuerdan cómo vivieron el gol de Iniesta.  

11 de julio de 2010. Piensen. Seguro que recuerdan dónde estaban, qué hacían y con quién. Ese día, España entera se pegó al televisor o a la radio para gritar el gol de Andrés Iniesta en el Soccer City de Johanesburgo. Hoy, en el MetLife de Nueva Jersey, 26 de aquellos aficionados españoles pisarán el césped estadounidense para disputar contra Argentina una nueva final de un Mundial. Porque esta selección es también eso, el recuerdo de los niños que vibraron hace 16 años. «Estaba en el garaje de casa con los amigos y la familia», rememora Álex Baena. «Me bañé en la plaza del pueblo», cuenta Pedro Porro. «Ojalá en Los Palacios repitan la fiesta en la fuente, como yo en 2010», pide Fabián Ruiz.

Un garaje, la fuente del pueblo, un parque con amigos, un bar, la casa familiar, un campamento de verano… Los recuerdos sobre 2010 se han ido acumulando durante estas semanas en Chattanooga, Atlanta, Guadalajara, Los Ángeles y Dallas, siempre camino a Nueva York y a Nueva Jersey, donde ahora la pregunta a los internacionales se hace todavía más evidente. «¿Qué hacías durante el Mundial 2010?».

Salvo Lamine Yamal y Pau Cubarsí, que tenían tres años, el resto, más grandes o más pequeños, ya andaban metidos de lleno en el fútbol. Algunos en grandes canteras como el Barça, el Real Madrid, el Espanyol, el Atlético, el Valencia o el Athletic, y otros todavía en pequeños clubes de su pueblo, jugando con amigos antes de ser descubiertos por un ojeador. Vayamos por partes.

En la portería, Unai Simón tenía 13 años y el gol de Iniesta le pilló en un campamento del Athletic en Leicester, donde «estaba aprendiendo inglés y jugando al fútbol», ha contado estas semanas en la concentración. Allí, curiosamente, coincidió con Alberto de la Fuente, hijo del seleccionador. David Raya «tenía 15 y jugaba en la UE Cornellà, unos meses después fiché por el Blackburn». Joan García apenas contaba nueve primaveras, y era uno más en los benjamines del Manresa, desde donde acabó saliendo a la Damm y al Espanyol: «Vi el partido en casa con la familia», responde.

En los laterales, Marc Cucurella, Marcos Llorente, Alex Grimaldo y Eric García ya militaban en grandes canteras y pensando que quizás el fútbol les tenía preparado algo importante. Cucurella, de 11 años, jugaba en el Espanyol antes de cambiar a los pericos por el Barça, mientras que Llorente, ahora en el Atlético, tenía 15 y formaba parte de la cantera del Real Madrid. En La Masia dormían ya Eric y Grimaldo. El central, con nueve, viendo el partido con su familia, y el lateral zurdo con 14, aunque el 11 de julio se encontraba en Valencia, su ciudad natal, pasando las vacaciones de verano. «Estaba con mi familia y amigos en una casa donde veraneamos siempre. Ahí vimos la final de España», explica.

Más humildes eran los casos de Aymeric Laporte, Marc Pubill y Pedro Porro. El central veterano, nacido en Francia, había cumplido 16 años y el Athletic lo había cedido al Aviron Bayona francés, mientras que Pubill jugaba en la cantera del Manresa a los siete años y Porro, a sus 10 años, jugaba al fútbol en Gimnástico Don Benito. «Vi la final en mi pueblo. Era muy pequeño, lo único que recuerdo es que me estuve bañando en la Plaza de España de mi pueblo cuando ganamos», rememora el lateral diestro del Tottenham.

A Rodrigo Hernández, como a Unai, el gol de Iniesta le pilló fuera de España. El actual capitán de la selección, a los 14 años, jugaba en la cantera del Atlético tras haber pasado por el Rayo Majadahonda y «estaba en un campamento para aprender inglés en Estados Unidos, en Connecticut». «No había señal ni nada, así que pedí por favor que me encontraran una manera para ver la final. Y ahí la vi, en mitad del bosque. Me puse a gritar como un loco con el gol de Iniesta y los demás no entendían nada», señala.

Más pequeños eran Pedri, que con siete formaba parte de la UD Tegueste y «estaba en un hotel con mi familia», y Gavi, que a sus cinco años vivía en Los Palacios. «Recuerdo que había una pantalla gigante en mi barrio para la final, pero lo vi en mi casa con mis padres y mi hermana». En Los Palacios vivía también Fabián, que a sus 14 primaveras ya había entrado en la cantera del Betis: «La final la vimos en un bar con familia y amigos y luego nos metimos en la fuente del pueblo, que es donde se celebran todos los grandes partidos. Espero que este domingo hagan lo mismo». 14 años tenía también Mikel Merino, formándose en el CD Amigó de Pamplona poco antes de firmar con Osasuna. 12 tenía Dani Olmo, ya en las categorías inferiores del Barcelona, y ocho Álex Baena, a punto de dejar el CD Roquetas para entrar en la cantera del Villarreal: «Vimos el Mundial en el garaje de nuestra casa, con los amigos y la familia», explica el ahora futbolista rojiblanco.

Iniesta, ante Van der Vaart, el 11 de julio de 2010.
Iniesta, ante Van der Vaart, el 11 de julio de 2010.RFEF

En la delantera, Lamine Yamal no se acuerda, claro. Tenía solo tres años. Nico Williams, con siete, sí lo ve algo más nítido: «Lo recuerdo como si fuera ayer. Estaba con mis amigos en el parque, había un bar abierto con el partido y nos pusimos todos a chillar con el gol», cuenta el extremo izquierdo del Athletic, que en ese momento jugaba en el JD San Jorge. En el norte estaba también Mikel Oyarzabal, que a los 13 años jugaba en la cantera del Eibar.

Ferran Torres, por su parte, tenía 10 años y ya vestía la camiseta del Valencia. Con sus amigos del equipo alevín veía los partidos del Mundial en el bar del padre de uno de ellos. En el conjunto che militaba también el gallego Borja Iglesias, que a los 17 era ya juvenil, a punto de cambiar Valencia por Villarreal.

Víctor Muñoz iba a cumplir siete y ya había entrado en la Escola del Barça, mientras que en Canarias, Yeremy Pino, con siete también, daba sus primeros pasos futbolísticos en el AD Barrio Atlántico.

Y por último, Luis de la Fuente, claro. En 2010 tenía 49 años y entrenaba al filial del Athletic Club, que ese año terminaría 15º en Segunda B, muy lejos todavía de imaginar que acabaría sentado en el banquillo de la absoluta. Esta semana, el técnico ha admitido que ya ha llamado a Vicente del Bosque para pedirle consejo. «Es un sabio del fútbol y ha vivido esta situación, conoce los momentos críticos, te asesora, te da una pista por si puedes reconocer alguna de esas cosas e incorporarlas a tu partido…», explicó. Hoy, otros 26 niños podrían crear un nuevo recuerdo si España derrota a Argentina en Nueva Jersey.

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