Andrés Millán, abogado: «Compraría casa ahora más que nunca»; el dato que aconseja mirar antes de pedir una hipoteca

¿Compensa comprar una vivienda con los precios actuales? El abogado y economista Andrés Millán, conocido en redes como LawTips, responde que sí, siempre que encuentre una buena oportunidad para vivir en ella. En un nuevo vídeo plantea una compra destinada a residencia propia, acompañada de una hipoteca y de un plan de ahorro previo.

El mercado que describe sigue encareciéndose, aunque eso no permite asegurar que los alquileres subirán indefinidamente, como sostiene en la grabación. Según el Instituto Nacional de Estadística, el precio de compra de la vivienda aumentó un 12,2 % interanual en el segundo trimestre de 2026. La cifra nacional tampoco indica cuánto cuesta un piso concreto ni si conviene comprarlo.

La posición de Millán tiene un matiz personal. En otra intervención recogida por La Razón en febrero explicó que él vive de alquiler porque comprar la casa en la que reside, valorada en varios millones, le obligaría a inmovilizar demasiado capital. Su nuevo vídeo responde a qué haría ante una oportunidad de compra asumible para vivienda habitual; no describe su situación particular como una regla para todos los hogares.

Mirar el precio firmado y calcular cuánto dinero hace falta

Su primer paso sería acudir al Portal Estadístico del Notariado. La herramienta publica precios basados en compraventas autorizadas ante notario, es decir, importes reales de operaciones cerradas y no los precios de los anuncios. Consultar las ventas de la zona permite contrastar una oferta, aunque las características y el estado de cada inmueble también influyen en su valor.

Después llega la barrera del ahorro. Millán calcula un 20 % del precio como entrada y añade entre un 10 % y un 12 % para impuestos y otros desembolsos. Para una casa de 250.000 euros, esa estimación rondaría los 75.000 a 80.000 euros antes de entrar a vivir. Los impuestos y gastos efectivos dependen de la comunidad autónoma, de si la vivienda es nueva o usada y de las condiciones de la operación.

El abogado optaría por una hipoteca fija o mixta y buscaría que no tuviera comisión por amortización anticipada. Antes de escoger, conviene comparar ofertas de distintas entidades, con sus tipos, vinculaciones y coste total. En una hipoteca mixta el interés puede cambiar al terminar el periodo fijo; una cuota asumible al principio no garantiza que siga siéndolo más adelante.

Invertir mientras se paga la hipoteca: dónde está el riesgo

Para reunir la entrada, Millán propone combinar ahorro e inversión según el tiempo disponible: cuanto más lejano esté el objetivo, más peso daría a la renta variable, que reduciría al acercarse la compra. Esa estrategia admite pérdidas, incluso cuando el dinero vaya a necesitarse para una casa. El plazo y la capacidad de soportar caídas importan tanto como la rentabilidad esperada.

Ya con la vivienda comprada, formula su recomendación más tajante: «no amortices hipoteca jamás» y sigue invirtiendo. Sin embargo, amortizar anticipadamente reduce deuda e intereses futuros. Para decidir entre ambas opciones hay que comparar el coste del préstamo con una rentabilidad de inversión incierta, además de valorar la liquidez disponible y la posible comisión por reembolso anticipado prevista en el contrato.

 El creador propone consultar precios reales de compraventa y calcular el ahorro inicial antes de firmar, aunque su consejo de no amortizar exige matices  

¿Compensa comprar una vivienda con los precios actuales? El abogado y economista Andrés Millán, conocido en redes como LawTips, responde que sí, siempre que encuentre una buena oportunidad para vivir en ella. En un nuevo vídeo plantea una compra destinada a residencia propia, acompañada de una hipoteca y de un plan de ahorro previo.

El mercado que describe sigue encareciéndose, aunque eso no permite asegurar que los alquileres subirán indefinidamente, como sostiene en la grabación. Según el Instituto Nacional de Estadística, el precio de compra de la vivienda aumentó un 12,2 % interanual en el segundo trimestre de 2026. La cifra nacional tampoco indica cuánto cuesta un piso concreto ni si conviene comprarlo.

La posición de Millán tiene un matiz personal. En otra intervención recogida por La Razón en febrero explicó que él vive de alquiler porque comprar la casa en la que reside, valorada en varios millones, le obligaría a inmovilizar demasiado capital. Su nuevo vídeo responde a qué haría ante una oportunidad de compra asumible para vivienda habitual; no describe su situación particular como una regla para todos los hogares.

Mirar el precio firmado y calcular cuánto dinero hace falta

Su primer paso sería acudir al Portal Estadístico del Notariado. La herramienta publica precios basados en compraventas autorizadas ante notario, es decir, importes reales de operaciones cerradas y no los precios de los anuncios. Consultar las ventas de la zona permite contrastar una oferta, aunque las características y el estado de cada inmueble también influyen en su valor.

Después llega la barrera del ahorro. Millán calcula un 20 % del precio como entrada y añade entre un 10 % y un 12 % para impuestos y otros desembolsos. Para una casa de 250.000 euros, esa estimación rondaría los 75.000 a 80.000 euros antes de entrar a vivir. Los impuestos y gastos efectivos dependen de la comunidad autónoma, de si la vivienda es nueva o usada y de las condiciones de la operación.

El abogado optaría por una hipoteca fija o mixta y buscaría que no tuviera comisión por amortización anticipada. Antes de escoger, conviene comparar ofertas de distintas entidades, con sus tipos, vinculaciones y coste total. En una hipoteca mixta el interés puede cambiar al terminar el periodo fijo; una cuota asumible al principio no garantiza que siga siéndolo más adelante.

Invertir mientras se paga la hipoteca: dónde está el riesgo

Para reunir la entrada, Millán propone combinar ahorro e inversión según el tiempo disponible: cuanto más lejano esté el objetivo, más peso daría a la renta variable, que reduciría al acercarse la compra. Esa estrategia admite pérdidas, incluso cuando el dinero vaya a necesitarse para una casa. El plazo y la capacidad de soportar caídas importan tanto como la rentabilidad esperada.

Ya con la vivienda comprada, formula su recomendación más tajante: «no amortices hipoteca jamás» y sigue invirtiendo. Sin embargo, amortizar anticipadamente reduce deuda e intereses futuros. Para decidir entre ambas opciones hay que comparar el coste del préstamo con una rentabilidad de inversión incierta, además de valorar la liquidez disponible y la posible comisión por reembolso anticipado prevista en el contrato.

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