Ferran Ballard y Alejandra Scherk se conocieron haciendo un doble grado en la Universidad Pompeu Fabra de Barcelona y en seguida se dieron cuenta de que sus resultados no eran buenos para lo mucho que se esforzaban. Así que comenzaron a observar y a analizar lo que hacían los mejores alumnos de cursos superiores e inventaron un sistema, el Método Ballard, basado en su propia observación y en la psicología cognitiva. Ambos mejoraron sus notas y Alejandra se graduó logrando el premio extraordinario de carrera. Ha pasado una década y su sistema ha ayudado a estudiar a más de 10.000 adolescentes, universitarios, opositores y profesionales de toda España. Sus trucos los cuentan en Aprender con estrategia (Libros Cúpula).
Ferran Ballard y Alejandra Scherk se conocieron en un doble grado. Observando a los mejores alumnos inventaron un sistema para mejorar los resultados
Ferran Ballard y Alejandra Scherk se conocieron haciendo un doble grado en la Universidad Pompeu Fabra de Barcelona y en seguida se dieron cuenta de que sus resultados no eran buenos para lo mucho que se esforzaban. Así que comenzaron a observar y a analizar lo que hacían los mejores alumnos de cursos superiores e inventaron un sistema, el Método Ballard, basado en su propia observación y en la psicología cognitiva. Ambos mejoraron sus notas y Alejandra se graduó logrando el premio extraordinario de carrera. Ha pasado una década y su sistema ha ayudado a estudiar a más de 10.000 adolescentes, universitarios, opositores y profesionales de toda España. Sus trucos los cuentan en Aprender con estrategia (Libros Cúpula).
- ¿Qué tienen en común los mejores alumnos de la clase?
- Ferran Ballard: Los mejores alumnos no son genios, sino que tienen un sistema. Mantienen ciertos hábitos, como pedir las diapositivas antes de la clase para ir con una lectura previa, dar coherencia a lo subrayado o hacer buenos esquemas. Una de las personas con mejores notas que hemos conocido hacía algo muy sencillo: cogía una hoja, la dividía en columnas y escribía listas de palabras clave. Después las memorizaba y era capaz de reconstruir toda la información dándole coherencia en su cabeza.
Alejandra Scherk: También es clave la constancia. Los mejores alumnos se autoevalúan poniendo a prueba su memoria de forma escalonada en el tiempo. Es fundamental hacerlo sin los apuntes delante porque hay que aprender a tolerar la frustración que produce no saber las cosas. Cuando los mejores alumnos se encuentran con algo que les cuesta, se esfuerzan en solucionarlo. - ¿A los jóvenes de ahora les cuesta más que antes tolerar el fracaso?
- F. B: Ahora todo el mundo quiere las cosas más fáciles. En vez de preparar a los alumnos para el estrés y la frustración, lo que se está haciendo es reducir el currículo. En Primaria no se está dando una base de conocimientos y en la ESO se exige muy poco. Cuando llegan a la universidad, los chicos no están preparados y se dan de bruces con la realidad.
- El informe PISA ha revelado los peores resultados de nuestra historia. ¿De quién es la culpa?
- F. B: Llevamos años aplicando recetas sin ningún aval científico y buscando el culpable en todo menos en esas recetas. El Gobierno debe dejar de juzgar un sistema educativo por el nivel de sus intenciones y empezar a juzgarlo por sus resultados. Se puede tener la mejor intención del mundo, buscando fórmulas para reducir el estrés, hacer felices a los niños o modernizar el aula, pero, si cada año los datos muestran que estamos empeorando, hay que reconocerlo y cambiar de rumbo. Nuestro fracaso escolar sigue siendo, sobre todo, un fracaso político.
- ¿Qué es lo que más está fallando en el sistema educativo?
- F. B: El problema principal es que se ha reducido el temario. Al rebajar los currículos para combatir el fracaso escolar, se ha conseguido lo contrario: alumnos con menos base, menos vocabulario y menos capacidad de razonar, porque sin conceptos en la cabeza no hay argumentos posibles. Hay que aplicar un currículo homogéneo y exigente en toda España, no distinto en cada comunidad autónoma ni rebajado. Y recuperar el peso de la memoria y el esfuerzo en el aula, frente a las competencias vaciadas de contenido.
A. S: Memorizar es comprender.
F. B: Se tiende a demonizar la memoria, que es la base de todo. Cuando un político entienda que hay que memorizar, mejorará la educación. - Se suele decir que no hay que memorizar porque todo está en Google.
- A. S: La memoria es clave porque constituye la base del conocimiento. Sin esa base no se puede buscar en Google. ¿Cómo se adquiere, si no, un criterio para evaluar una fuente y saber qué es lo correcto?
- ¿Cómo es el Método Ballard?
- A. S: Son ocho pasos: tomar apuntes, hacer una lectura exploratoria, hacer una lectura de profundización, resumir, hacer una hoja de preguntas, esquematizar, memorizar y repasar, dejando que haya cada vez más tiempo entre repasos. No hemos inventado la rueda: la gente conoce esto, pero no sabe qué hacer para que redunde en un buen aprendizaje. Nosotros explicamos por qué cada paso funciona. La mayoría de estudiantes no tiene un buen método de estudio.
- ¿Cómo el cerebro memoriza más?
- A. S: El cerebro recuerda mejor la imagen que las palabras. En un experimento, se puso a un grupo de personas un texto sin imágenes y, a los tres días, recordaban solo el 10%. A otro grupo se le mostró el mismo texto con una imagen y el recuerdo subió al 65%. Esto es así porque, durante la mayor parte de nuestra historia como especie, sobrevivir implicaba recordar lo visualizado. Si uno quería volver a su cueva, recordaba que ésta estaba detrás del árbol torcido, junto a una piedra. El cerebro también recuerda haciendo conexiones: cada aprendizaje nuevo cuelga de un andamio que ya está montado y ese efecto se retroalimenta. Cuanto más sabe uno, más fácil es que recuerde lo siguiente. Es lo que se denomina el efecto Mateo, por la frase del Evangelio que dice «al que tiene, más se le dará». Por último, el cerebro recuerda lo que le impacta: la memoria se activa cuando algo destaca sobre el resto.
- ¿Los profesores deben tomarse esto al pie de la letra y ponerse a emocionar a sus alumnos?
- A. S: No hace falta hacer un show ni dar una clase sobre Egipto disfrazado de faraón. Hay mucha confusión que no está ayudando a los alumnos a aprender. La diferencia la marca un buen ejemplo, una historia real o una pregunta desafiante.
- ¿Qué más dice la neurociencia?
- A. S: Para aprender es muy efectiva la evocación, que consiste en hacer una autoevaluación de los conocimientos sin tener los apuntes delante, de tal forma que se trae de vuelta a la memoria todo lo que se ha aprendido. Es como decirle al cerebro que se trata de una cuestión de vida o muerte, y que debe aprender porque lo necesita para sobrevivir. También funciona muy bien el repaso espaciado, en el que se va dejando más tiempo entre repasos. Primero unos días, luego unas semanas, después un mes. Cada repaso es una oportunidad para poner más a prueba al cerebro.
- ¿Qué no funciona?
- A. S: Escuchar música clásica durante el embarazo no hace que tu hijo sea más listo.
F. B: Tampoco aprender ajedrez o latín te hace más inteligente.
A. S: Pero tocar un instrumento sí es muy positivo para el aprendizaje. Los números uno casi siempre tocan un instrumento. - ¿Es buena idea estudiar con música?
- A. S: No es recomendable porque ocupa tu memoria de trabajo. No ayuda a la concentración. Distrae a la hora de pensar activamente en algo.
- Recomiendan repetir la lección en voz alta. ¿No sirve ir a la biblioteca?
- F. B: Hay que hablar en voz alta para comprobar que se sabe realmente la información. Lo más útil que se puede hacer en una biblioteca durante la época de exámenes es ligar. Para aprender bien no hay que tener distractores. Lo ideal es hacerlo en una mesa despejada, ordenada y limpia.
- Y sin tener el móvil cerca.
- F. B. El móvil debe estar fuera de la habitación, siguiendo la regla de las tres puertas. Tiene que haber tres puertas o tres obstáculos de distancia para que, cuando el estudiante va por el segundo obstáculo, se dé cuenta de que está buscándolo. Si está encima de la mesa, lo coge sin darse cuenta. Incluso apagado, el móvil reduce un 20% la memoria de trabajo, según un estudio de la Universidad de Texas. Además, hay que borrar todas las redes sociales del móvil durante el tiempo de estudio, para evitar tentaciones. Es como cuando Ulises se ataba al mástil de su barco para resistirse a las sirenas: muchas veces la fuerza de voluntad poco puede hacer.
- ¿Se debe estudiar con la IA?
- La tecnología no es mala en sí, hay que ver el uso que se hace de ella. Pero cuando se delega el conocimiento en la IA, se contrae una deuda cognitiva. Con unas guías claras, eso sí, se puede sacar partido de ella.
- ¿Apuntes a mano o con teclado?
- Depende del contexto. Al mover la mano se activan zonas sensomotoras en el cerebro que ayudan a aprender mejor. Tomar apuntes a mano también obliga a resumir, porque no da tiempo a cogerlo todo. Lo importante, en todo caso, no es cómo se haya escrito, sino que la lección quede por escrito. Porque tomar apuntes no sólo sirve para recordar, también ayuda a entender mejor lo que se está escuchando. Para aprender, hay que escribir.
Noticias de España
