Salva Cases, el judoca absuelto tras dos años parado por un positivo que no era suyo: «He peleado contra el Estado para demostrar mi inocencia»

Salva Cases es uno de los judocas más destacados de España, junto a Niko Shera o Fran Garrigós. Subcampeón de Europa en 2023, en los Juegos Olímpicos de París 2024 acabó noveno, a un paso del diploma, y prometió más para Los Ángeles 2028, quizá la medalla. Con 28 años, si logra clasificarse será uno de los candidatos, aunque después de todo lo vivido su simple presencia ya será un éxito. Porque desde los Juegos lleva casi dos años parado por culpa de un error que, según la justicia española, no fue suyo.

 Noveno en los Juegos de París 2024, estuvo cerca de dos años apartado de la competición por un positivo en un control antidopaje que la Audiencia Nacional ha anulado por irregularidades en la cadena de custodia.  

Salva Cases es uno de los judocas más destacados de España, junto a Niko Shera o Fran Garrigós. Subcampeón de Europa en 2023, en los Juegos Olímpicos de París 2024 acabó noveno, a un paso del diploma, y prometió más para Los Ángeles 2028, quizá la medalla. Con 28 años, si logra clasificarse será uno de los candidatos, aunque después de todo lo vivido su simple presencia ya será un éxito. Porque desde los Juegos lleva casi dos años parado por culpa de un error que, según la justicia española, no fue suyo.

Todo empezó después de París 2024. La Agencia Española de Protección de la Salud en el Deporte (AEPSAD) le comunicó que había dado positivo en un control por ipamorelina, sustancia prohibida que estimula la liberación de hormona de crecimiento, y poco después la Federación Internacional de Judo le suspendió. Se quedó fuera de la competición y de los entrenamientos con la selección, y tanto su beca olímpica como el respaldo de patrocinadores desaparecieron. Ni empleo ni sueldo. El judoca siempre defendió que la muestra positiva no era suya y con ese argumento aguantó meses y meses, hasta que hace unos días la Audiencia Nacional le dio la razón.

Su defensa acreditó numerosas irregularidades durante el control antidopaje, su sanción fue anulada y ahora Cases ha recuperado por fin su vida deportiva. «Dicen que lo que no te mata te hace más fuerte, pero no es así. Pasar por una injusticia así no te ayuda en nada, no tiene ningún beneficio. Lo único que puedes hacer es asumir lo que ha pasado e intentar volver», cuenta en conversación con EL MUNDO.

¿Qué pasó en ese control antidopaje?
En julio de 2024, antes de los Juegos Olímpicos de París 2024, me hicieron dos controles en una concentración de la selección: uno de la Agencia Española Antidopaje, un lunes, y otro de la Agencia Mundial, un miércoles. Cumplí con todo lo que me pidieron y competí en los Juegos Olímpicos sin problema. Pero a la vuelta me notificaron que había dado positivo en el control del lunes, el de la Agencia Española. Aquello ya era muy raro, entre otras cosas porque en el control del miércoles, de la Agencia Mundial, di negativo. Con mi abogado empecé a pedir todas las muestras y todos los detalles del proceso: firmas, horarios, códigos. Y efectivamente había cosas que no cuadraban.
¿Qué cosas?
Una eran los horarios: yo pasé el control antidopaje por la tarde, pero la prueba que dio positivo se había tomado por la mañana. Tampoco coincidían los códigos de una y otra. Y todo eso estaba registrado, con las firmas correspondientes. La cadena de custodia había fallado, y con esas pruebas mi caso se podía haber resuelto mucho antes, pero la Agencia Española no quiso.
Tuve suerte de contar con un buen abogado, porque si no hubiera estado perdido contra esta gente. Van con su versión hasta el final y esperan a que sea un juez quien dicte lo contrario. Estuve dos años suspendido, totalmente bloqueado: era como si fuera culpable sin que nadie lo hubiera demostrado. No podía competir ni entrenar, no tenía becas, ayudas ni sueldo. Nada.
¿Cómo se las arregló para seguir entrenando?
La normativa dice que no podía acceder a instalaciones públicas y entrenar con deportistas de nivel nacional, pero en mi club de siempre, el Chidaoba de Alicante, siguieron confiando en mí. Seguí entrenando con gente que me ayudó mucho y aproveché para conocer otras disciplinas, como el MMA.
¿Pensó en dejarlo?
Claro, porque al final estaba peleando contra el Estado, literalmente, y es muy frustrante poder demostrar tu inocencia y que nadie te haga caso. Además, a nivel social pesa: mucha gente me dio por culpable directamente. Pero la gente de mi círculo más cercano confió en mí en todo momento, y me quedé con eso.
Habrá quien seguirá pensando que es culpable.
No creo, porque lo he podido demostrar con hechos; el que quiera seguir pensando lo contrario, es su problema.
¿Pedirá alguna compensación por el tiempo perdido?
Puedo plantear una denuncia por daños y perjuicios, pero todavía no lo he hablado con mi abogado. Las becas y ayudas olímpicas que quedaron paralizadas mientras duraba todo el proceso legal sí me las tienen que abonar.
Y ahora, ¿cómo plantea la vuelta a la competición?
Ya estoy otra vez en los entrenamientos, preparando el regreso al circuito y mirando hacia Los Ángeles. Sigo entrenando en mi club, el Chidaoba, en Alicante, aunque he vuelto a ir al Centro de Alto Rendimiento de Valencia y a viajar para entrenar, a Japón por ejemplo. Seguramente en unas semanas ya vuelva al circuito. Este verano hay Mundial, en octubre, y espero estar, porque la clasificación para Los Ángeles ya ha empezado, así que toca competir cuanto antes.

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