El Madrid hizo el peor partido de la nueva era de Mourinho. Y ante un Betis famélico, que no hizo más que seguir las sabias directrices de Pellegrini para empequeñecer a un rival con superioridad técnica absoluta, pero demostrando que el fútbol no se puede ganar solo con destellos de estrellas.
El Madrid hizo el peor partido de la nueva era de Mourinho. Y ante un Betis famélico, que no hizo más que seguir las sabias di
El Madrid hizo el peor partido de la nueva era de Mourinho. Y ante un Betis famélico, que no hizo más que seguir las sabias directrices de Pellegrini para empequeñecer a un rival con superioridad técnica absoluta, pero demostrando que el fútbol no se puede ganar solo con destellos de estrellas.
Pésimos Mbappé, Bellingham y, desde luego, Vinícius. Además, ha sido la actuación más infame de Mbappé que le he visto en este Real Madrid en los tres últimos años. Perdió hasta cuatro ocasiones de marcar, algunas inverosímiles. Falló el penalti y estuvo desquiciado todo el partido.
Vini, ni eso. Es como jugar con uno menos. Y Mourinho no ha logrado desterrar la mala idea de que el Madrid solo juegue en ataque por el lado de Vini. Culpable es también Mou, que juega sin extremo derecho, con Arda Güler y sin el jugador de 140 millones, al que tiene metido en el cajón de las circunstancias. Tirar el dinero.
Vaya error de la Directiva, del que más manda, renovar a Vinícius, que ha perdido el oremus, el padrenuestro y el Espíritu Santo. Nadie sabe cómo le renovaron y luego se gastaron una fortuna para fichar a Diomande, cuando se sabe que a Mourinho no le gusta jugar con tres delanteros.
Luego, el equipo se emborrona con la falta de un creador, que es como el fantasma que recorre la espina dorsal del Madrid. Ya escribí que Mourinho ganaba con las estrellas, pero sin juego, porque el entrenador luso nunca perderá su idea de que hay que jugar defensivamente para luego atacar con espacios.
Y eso, con Bellingham y, sobre todo, con Mbappé, no lo tolerará ningún equipo.
Todo mérito de la estrategia y la inteligencia de Pellegrini, que solo jugando con cabeza nunca dejó al Madrid tener el cerebro necesario para marcar. Además, el Madrid perdió a balón parado, en un córner, con el semidesconocido Parrott, ante defensas de casi dos metros.
Muchos madridistas dirán que fue el calor y el barcelonismo del Comité de Árbitros, con el VAR modificando resultados, buscando siempre una excusa cuando el partido se desespera para los blancos.
Hernández Hernández siempre fue barcelonista, desde niño, pero estuvo bien con el arbitraje hasta que hizo caso al VAR, cuando él ni siquiera quiso ver las jugadas repetidas, seguro desde Madrid.
El gol del salvador Espí es la prueba de que en la Casa Blanca se han equivocado en los últimos años. Si aguantas a Vinícius con una fe inquebrantable y absurda, ¿para qué quieres fichar a Mbappé y Diomande, si los dos juegan en el puesto de Vinícius?
Dice Mourinho que, a veces, el pasado te hace idiota. Lo malo es que en el presente es ya un incompetente. Eso sí, con mucha experiencia. Así no va a ganar nada. Seguro.
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