¿Por qué cada vez se meten más puntos en la ACB? «No se defiende menos, es que ahora es más difícil defender»

La Liga Endesa descorchó su temporada 2026/2027 y el champagne salió a borbotones. Ante las amenazas latentes -un calendario asfixiado por la Euroliga y las ventanas de clasificación de la FIBA, la fuga de talento a la NCAA, el poder económico de otras ligas europeas…-, la competición nacional respondió con un fin de semana pletórico. Un buen puñado de récords, partidos igualadísimos, sorpresas, actuaciones individuales poderosas y la confirmación de una tendencia: cada vez se meten más puntos, olvidado ya el baloncesto rácano de antaño.

 La asombrosa primera jornada de liga, repleta de récords de anotación, confirma una tendencia al alza en cuanto a baloncesto ofensivo. Siete equipos anotaron más de 100 puntos  

La Liga Endesa descorchó su temporada 2026/2027 y el champagne salió a borbotones. Ante las amenazas latentes -un calendario asfixiado por la Euroliga y las ventanas de clasificación de la FIBA, la fuga de talento a la NCAA, el poder económico de otras ligas europeas…-, la competición nacional respondió con un fin de semana pletórico. Un buen puñado de récords, partidos igualadísimos, sorpresas, actuaciones individuales poderosas y la confirmación de una tendencia: cada vez se meten más puntos, olvidado ya el baloncesto rácano de antaño.

Son ya cuatro las campañas de carrerilla en las que el promedio anotador de la ACB aumenta. En la 22/23 se metían 81,5 puntos por partido y el curso pasado acabó en 88,2. Fue la segunda mejor marca de la historia de la competición, sólo mejorada por la 1986-87 (89,6 puntos). Claman los titulares, de sábado a domingo: el Surne Bilbao firma su cuarta máxima anotación en Liga Endesa (107), con nuevo récord de puntos en una parte (63); el Barça debuta con 119 puntos ante el Leyma Coruña: desde 1990 nadie anotaba tanto en una jornada inicial (131 puntos del CAI Zaragoza al Ourense); el iLERNA Lleida bate su tope de anotación en ACB (105 puntos)…

«No se defiende menos, es que ahora es más difícil defender», razona el entrenador Jota Cuspinera, buscando causas a semejante crecimiento. «Si cogemos una serie media en el tiempo, vemos que hay claramente una tendencia en la que se fue aumentando el número de posesiones por partido, del ‘pace’. La primera consecuencia fue que bajó la eficiencia: se jugaba más rápido, pero también se cometían más fallos. Pero poco a poco esa eficiencia fue subiendo hasta superar a la que teníamos cuando se jugaba a mucho menos ritmo: esa es una de las explicaciones de por qué ahora se meten más puntos», argumenta. «Además, dentro de este ritmo hay un dato también importante que es el volumen de triples que se tiran por partido. Hemos pasado de una media de entre 33 y 35% a que los triples ocupen ahora el 42 y el 43%. Y con una eficiencia mucho mayor: cada vez hay mejores triplistas», sigue.

La jornada de los récords dejó también nombres propios: Jaworski anotó en el último segundo para que el Casademont Zaragoza se impusiera en Tenerife, James Akinjo (MoraBanc Andorra) batió el récord de asistencias (12) de un debutante en la competición, Jassel Pérez (20 puntos, ocho rebotes y un triplazo decisivo) bañó de ritmo caribeño el triunfo del Girona ante el UCAM Murcia, Olek Balcerowski fue perfecto en el triunfo del Barça (9 de 9 en tiros y 3 de 3 en libres) para batir sus topes personales de puntos (21) y valoración (30) y compartió el MVP de la jornada con un asombroso James Batemon: acumuló 28 de sus 30 créditos de valoración en la segunda parte para la sorpresa de la jornada, la victoria del Lleida en el Roig Arena.

Balcerowski, ante el Leyma Coruña.
Balcerowski, ante el Leyma Coruña.ACB Photo

Todo englobado en un amanecer para el recuerdo, pregón de grandes esperanzas. Sin que ninguno de los nueve partidos necesitara de prórroga, se firmó una media de 94,8 puntos por partido: la primera jornada más anotadora desde 1987 (superando el récord de la jornada 1 de la 1981-82, 93.64). Nunca se habían metido tantos puntos en una ronda inaugural y nunca, con el formato actual, siete equipos habían superado los 100 puntos en la misma jornada.

Todo responde a una tendencia. El baloncesto se ha desmelenado. Los pequeños se rebelan a base de osadía y de ritmo. De saques rápidos, de tiros cuanto antes. En este aspecto, Pedro Martínez marca tendencia desde hace años, aunque aún le cueste imponer su rock and roll en el Real Madrid (venció con muchos apuros y sólo seis triples al Unicaja en el Palacio, en otro emocionante y precioso duelo). Pero llama la atención la reconversión de los clásicos. Nadie juega tan ofensivo como el Breogán de Luis Casimiro o el FIATC Girona de Moncho Fernández, dos de los entrenadores con mayor pedigrí del baloncesto nacional. «En los últimos años, ha habido entrenadores que basándose en los datos han cambiado. Es paradigmático. Cuando hace años nos enfrentábamos al Obradoiro de Moncho Fernández, teníamos que estar preparados para defender 24 segundos. Ahora su Girona juega a un ritmo rápido, optimizando el spacing. Luis Casimiro siempre ha sido un entrenador que se ha adaptado a todo lo que le han ido tirando encima. Ahora está haciendo un temporadón con Breogán. Este ha empezado con esos 110 puntos contra Joventut», apunta Cuspinera.

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