Primera visita de un presidente francés en 17 años con dos frentes abiertos

Todo está preparado en el Palacio Real para el recibimiento a Emmanuel y Brigitte Macron. Cuelgan pendones reales de los balcones y el monumento se ha cerrado al público, mientras personal de protocolo coloca al milímetro cada cubierto de la mesa imperial del comedor de gala. El presidente francés y su mujer comienzan este martes una visita de Estado, un viaje al más alto nivel por parte de los vecinos galos que no sucedía desde hace 17 años, y que tiene sabor a despedida. Un encuentro de apenas dos días que dejará sin resolver cuentas pendientes.

 Emmanuel Macron salda una deuda con el Rey, pero deja cuentas con España  

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Todo está preparado en el Palacio Real para el recibimiento a Emmanuel y Brigitte Macron. Cuelgan pendones reales de los balcones y el monumento se ha cerrado al público, mientras personal de protocolo coloca al milímetro cada cubierto de la mesa imperial del comedor de gala. El presidente francés y su mujer comienzan este martes una visita de Estado, un viaje al más alto nivel por parte de los vecinos galos que no sucedía desde hace 17 años, y que tiene sabor a despedida. Un encuentro de apenas dos días que dejará sin resolver cuentas pendientes.

«Francia es el primer cliente de España en el mundo», reza la ficha país redactada por el Ministerio de Asuntos Exteriores. «Como proveedor, ocupa el tercer lugar, tras Alemania y China», continúa el texto. Pese a estos datos, la visita de Macron quedará descafeinada. A nivel de actos, el francés será recibido por el Rey con honores, almorzará en Zarzuela, depositará una corona por los caídos españoles en la plaza de la Lealtad, tendrá una cena de gala y un foro económico. Sin embargo, no pasará por las Cortes para pronunciar un discurso, un trámite habitual en las visitas de más alto nivel.

La ausencia de este acto en la agenda se ha interpretado como una ‘pataleta’ del francés por la falta de la firma del Tratado de Amistad. Se trata de un texto que sellaron en Barcelona Macron y Pedro Sánchez para elevar la relación, pero que el Partido Popular impugnó porque en uno de los artículos dice que los galos serán invitados al Consejo de Ministros, cuyas deliberaciones son secretas. Este detalle provocó que el texto se paralizara, que el ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, acusara a los populares de boicotear el acuerdo. Porque el debate sobre el tratado de Amistad pasó de ser un asunto de política exterior de Estado a un tema de discusión parlamentaria en clave nacional. Y finalmente la justicia quitó la razón al PP el pasado 23 de septiembre, cuando el Tribunal Constitucional avaló el texto con una sentencia dictada ese miércoles por unanimidad de los 12 magistrados del TC.

Sin texto sellado aún para poner en marcha el Tratado de Amistad, diplomáticos consultados por este diario lamentan que en la agenda de Macron en España no haya hueco para hablar de las interconexiones, tan necesarias para mejorar la exportación de productos desde España hacia Europa. «Es un tema que Francia dilata siempre aduciendo costes, y España debería ir con todo a la Comisión Europea, porque mientras esto pasa, los puertos de Nador y Tánger se fortalecen», explica una de las personas consultadas.

El enlace ferroviario entre ambos países juega un papel esencial en la relación, al ser la puerta que las mercancías nacionales emplean para dar el salto al resto de Europa. En este momento, existen tres pasos fronterizos, los históricos de Irún y Portbou y el de La Junquera, más novedoso y de mayor utilidad, al permitir la conexión de Barcelona con las ciudades de la costa francesa sin necesidad de efectuar cambios de ejes ni transbordos. A esos accesos se quiere sumar Aragón, olvidada ante la prioridad de intereses que mantienen Cataluña y el País Vasco sobre ella.

Se trata de una reclamación histórica del gobierno autonómico aragonés, que su actual presidente, Jorge Azcón, mantiene con la esperanza de reactivar la reapertura del túnel ferroviario de Somport y la línea Zaragoza-Canfranc-Pau. El Ministerio de Transportes ya ha licitado por 2,7 millones un contrato para la redacción del proyecto, pero desde Francia no se comparte el mismo entusiasmo. La falta de estabilidad política en el país vecino, sin presupuestos, relega la importancia de este tipo de construcciones, a pesar de que el propio Azcón y Óscar Puente acordaran pedir «mayor celeridad» de forma conjunta para la realización de esta.

Además, el Gobierno de Aragón reclama la construcción de una Travesía Central Pirenaica, que atraviese toda la cordillera y que sea complementaria al paso de Somport. Con ella, la administración autonómica pretende conectar directamente Zaragoza con Toulouse a través de un túnel de baja cota, que, según explican fuentes consultadas por EL MUNDO a este respecto, «permita el paso de convoyes de alta capacidad, mejore la conexión de las plataformas logísticas españolas con Europa, la movilidad militar y defensa europea y la interconexión eléctrica entre España y Francia».

Con estos flecos pendientes, Macron saldará entre hoy y mañana una deuda pendiente no sólo con España, sino con el Jefe del Estado, que ha visitado con Doña Letizia en tres ocasiones al francés en París. El viaje incluirá discursos de Don Felipe y Macron, donde también se espera que aborden el intento de violación de soberanía territorial de Marruecos sobre España en un momento de buenas relaciones del reino alauita con el vecino francés.

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