El primer ministro polaco, Donald Tusk, ha anunció este sábado la construcción de un monumento para honrar a las víctimas del «genocidio» cometido por los «nacionalistas ucranianos», en plena batalla memorial entre Varsovia y Kiev por las masacres de civiles durante la Segunda Guerra Mundial.
La lucha por la memoria que libran Varsovia y Kiev desde hace décadas en torno a las masacres cometidas por ambas partes durante la Segunda Guerra Mundial emponzoña las relaciones entre ambos países
El primer ministro polaco, Donald Tusk, ha anunció este sábado la construcción de un monumento para honrar a las víctimas del «genocidio» cometido por los «nacionalistas ucranianos», en plena batalla memorial entre Varsovia y Kiev por las masacres de civiles durante la Segunda Guerra Mundial.
«Se levantará en Varsovia un Muro del Recuerdo, con una llama eterna y los nombres de cada una de las víctimas encontradas e identificadas. La República no olvidará a ninguna«, declaró Donald Tusk en un mensaje de video difundido en sus redes sociales.
La lucha por la memoria que libran Varsovia y Kiev desde hace décadas en torno a las masacres cometidas por ambas partes durante la Segunda Guerra Mundial emponzoña las relaciones entre ambos países. El contincioso es particularmente pernicioso en el contexto de la actual guerra. Polonia, fronteriza con Rusia -a través del exclave de Kaliningrado- y con Ucrania, ha sido uno de los principales apoyos de Kiev, y su territorio es una vía indispensable para el envío de la ayuda occidental.
El anuncio del jefe del gobierno polaco se produce en vísperas del aniversario del «domingo sangriento» de 1943, cuando unidades del Ejército Insurgente Ucraniano (UPA) y de la Organización de Nacionalistas Ucranianos (OUN) asesinaron a miles de polacos en Volinia, en el noroeste de la actual Ucrania.
Según Polonia, entre 70.000 y 100.000 civiles polacos murieron en masacres cometidas entre 1943 y 1945, mientras que las represalias habrían causado hasta 12.000 víctimas ucranianas. «Un genocidio» perpetrado por «nacionalistas ucranianos», según Tusk.
Mientras continúan las exhumaciones acordadas entre ambos países en las fosas comunes de Volinia, las relaciones entre Varsovia y Kiev se tensaron de repente en mayo, cuando el presidente ucraniano Volodimir Zelenski anunció que había aceptado dar el nombre de UPA a una unidad militar.
Kiev también repatrió e inhumó a Andrii Melnik, líder de uno de los movimientos de la OUN, de la que surgió el UPA.
En Ucrania, estos dos movimientos están considerados como abanderados de la lucha por la independencia frente al Ejército Rojo y la Unión Soviética.
En represalia por estas iniciativas ucranianas, el presidente nacionalista polaco Karol Nawrocki retiró a Zelenski la más alta distinción honorífica de su país, la Orden del Águila Blanca. El líder ucraniano devolvió de inmediato la medalla, por vía postal.
Tusk, expresidente del Consejo Europeo (2014-2019) y ferviente defensor de Kiev frente a la invasión rusa, afirmó este sábado que el acercamiento de Ucrania a la UE y su eventual adhesión al bloque pasa también por un trabajo de memoria. «La Europa de la paz y del respeto mutuo, la Europa reconciliada tras la Segunda Guerra Mundial, fue posible gracias a la verdad y el llamar a las cosas por su nombre. Quien quiera unirse a esta comunidad debe estar preparado para esta verdad», declaró.
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