La raza de una competidora única, igual da que su primavera haya estado repleta de trabas, una puesta a punto que no fue la deseada: en abril no podía ni correr. Pero qué más da, Marta García lo volvió a hacer. Si fue bronce continental en Roma hace dos veranos, en Birmingham superó la apuesta y confirmó su talento con una plata enorme en el 5.000, sólo por detrás de la inabordable Nadia Battocletti. La primera medalla española en el Campeonato de Europa.
La palentina, superada su lesión, inaugura el medallero español en el Campeonato de Europa de Birmingham tras acabar segunda, por delante de Nadia Battocletti.
La raza de una competidora única, igual da que su primavera haya estado repleta de trabas, una puesta a punto que no fue la deseada: en abril no podía ni correr. Pero qué más da, Marta García lo volvió a hacer. Si fue bronce continental en Roma hace dos veranos, en Birmingham superó la apuesta y confirmó su talento con una plata enorme en el 5.000, sólo por detrás de la inabordable Nadia Battocletti. La primera medalla española en el Campeonato de Europa.
Una carrera lentísima, a prueba de nervios. Un 5.000 que fue apenas un 1.000, cuando Battocletti tocó a rebato. Dejó el pelotón en 11 unidades, con las tres españolas en él. Todo podía pasar, aunque lo que era seguro es que Marta tiraría de valentía, de esa experiencia que ya acumula. Cuando la italiana de lanzó a por el triunfo, en la contrameta -el último 400 por debajo del minuto, el último 1.000 en 2:40-, sólo García se fue a por ella. Aguantó para un segundo puesto descomunal, una plata maravillosa. María Forero acabó octava e Idaira Prieto, novena. El bronce fue para la otra italiana, Micol Majori.
«No sé si soy esa mejor Marta de 2025», pronunciaba en alto sus propias dudas en la previa en este periódico, la misma incertidumbre sobre su plenitud como certeza de su competitividad: «Estoy prácticamente al 100%». No le arruina a la palentina, la reina del mediofondo español, la sonrisa ni los malos tragos, esa descalificación en el pasado Mundial indoor de Torun por un enganchón en cadena, ni lo peor para cualquier deportista de elite, los dolores que no tienen explicación. Quizá el siguiente nivel a alcanzar en su fulgurante trayectoria, impulsada hace tres años cuando aplazó su carrera profesional en la Medicina, el salto físico que pide más gimnasio y que le bloqueó las lumbares hasta el punto de no poder correr.
Una preparación sin prisa y sin pausa para lo que nunca esquiva, competir, «activa por naturaleza», competitiva siempre, ya sea en la San Silvestre Vallecana (ganadora de las dos últimas ediciones) o en una final olímpica ante las reinas africanas. En Birmingham Marta se plantó apenas con la referencia del reciente campeonato de España de Málaga, campeona por quinta vez de 5.000 metros, a sólo un título de otra Marta, Domínguez, otra palentina. Igual da, sonrió igual y con ella, toda España.
«He estado donde quería estar», reconoció después, pletórica, el reconocimiento a una carrera tácticamente perfecta, siempre por la calle 1, sin empujones ni problemas.
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