El destino y sus giros caprichosos unió un sábado de verano en Victoria Square, el corazón de Birmingham, a María Pérez (Orce, Granada, 1996) y a Paul McGrath (Gavà, Barcelona, 2002). Diferentes orígenes, edades e inquietudes, pero también un puñado de cosas en común. Españoles, religiosos y, sobre todo, unos prodigios en lo suyo, la marcha, flamantes reyes continentales en la distancia de media maratón. Los dos únicos oros de la selección en el Europeo. Nada más recibir en el podio sus medallas, atendieron a EL MUNDO en el Alexander Stadium.
Los campeones de Europa de marcha reflexionan en EL MUNDO sobre el éxito, la repercusión de su deporte y sus profundas creencias religiosas. «Esto no es fútbol. De esto no nos ganamos la vida», protestan
El destino y sus giros caprichosos unió un sábado de verano en Victoria Square, el corazón de Birmingham, a María Pérez (Orce, Granada, 1996) y a Paul McGrath (Gavà, Barcelona, 2002). Diferentes orígenes, edades e inquietudes, pero también un puñado de cosas en común. Españoles, religiosos y, sobre todo, unos prodigios en lo suyo, la marcha, flamantes reyes continentales en la distancia de media maratón. Los dos únicos oros de la selección en el Europeo. Nada más recibir en el podio sus medallas, atendieron a EL MUNDO en el Alexander Stadium.
Pregunta. ¿De todas las imágenes que deja un oro, cuál es la más íntima de este Europeo, la que no vais a olvidar jamás?
María Pérez. Cuando Antonella [Palmisano] sacó la corona de su madre. Los atletas italianos tienen la costumbre de poner la corona a sus ganadoras. Empezó porque Lorenzo [Dessi], su marido y entrenador, se la puso en Roma (2024). Ha sido una tradición y ella le dijo a su madre que hiciera una, a mano. Me la he metido en el pantalón para poderla sacar. Es bonito, especial. Y una manera de tenerla cerca a ella.
Paul McGrath. Yo, estar con mi familia y amigos celebrándolo al acabar. Eso no se va a ir. Me salté la valla, lo siento, pero la emoción me invadía por dentro y quería celebrarlo con ellos porque son los que están cada día a mi lado.
P. Esas cosas aparentemente insignificantes que nos hacen felices.
McGrath. Es que, el hecho de que venga gente aquí a verme, me parece increíble. Que me escriban, que me pregunten cómo van los entrenamientos, que me digan si me pueden acompañar. Son cosas que me llenan muchísimo. Un orgullo increíble.
María. Yo necesito a mi familia cerca. O a Antonella. O a alguien que me de tranquilidad. Personas que no me hablen de atletismo.
P. Eso, cada éxito va acompañado a una persona. ¿Para quién va este?
María. Me acuerdo de los granadinos. A las 8.30 horas, cuando ha sido la carrera en España, espero que hayan pasado un momento dulce. Porque cuando me levanté, aunque no tengo redes sociales, pero sí TikTok, he visto el terremoto. He pensado que podía estar allí perfectamente. Conozco a gente que ha pasado la noche fuera de casa, con los niños… Se lo dedico a ellos. Ojalá que en esa hora y media que dura la prueba hayan sido felices y se les haya quitado el susto.
McGrath. Para mi entrenador (Alejandro Aragoneses). Casi todos los años son duros, pero ese lo ha sido un poquito más. Hemos estado mano a mano y creo que con esta medalla siempre voy a recordar el gran entrenador que es. Me dejó estudiar [Periodismo] este año hasta mayo y el próximo tengo que acabar la carrera. Nos entendemos súper bien, hablamos mucho y eso para una relación de día a día, me aporta muchísimo valor.
P. Habladme el uno del otro.
María. Somos de una generación totalmente diferente, pero nos llevamos muy bien. Y eso que hemos coincidido poco. Tiene una mentalidad decisiva. Lucha por su sueño y tiene ambición. En una sociedad como la que vivimos ahora mismo, falta ambición, sobre todo en los jóvenes. Me recuerda a cuando yo era pequeña. Ya se lo dije el año pasado en Tokio: ‘Disfruta, porque no sabes cuando se va a repetir’. Yo desde 2018 a 2023 no conseguí ninguna medalla internacional. La gente lo ve todo fácil.
McGrath. A María la veo como una campeona. La reina.?Es increíble todo lo que lo que ha hecho, lo que hace y lo que va a hacer hasta Los Ángeles. Una súper competidora: no hay nadie a su nivel, no solo de marcha, sino también de las otras disciplinas, nadie que rinda como ella. Creo que la primera vez que te vi fue en una concentración. Yo era reserva, era juvenil, me llevaron para coger experiencia. También la primera vez que vi a todos mis ídolos a Miguel Ángel, Álvaro… Me temblaba el vaso de agua cuando estaba a tu lado, al de Miguel Ángel López. Y ahora compartimos equipo, imagínate.
P. ¿Se aprende de ella?
McGrath. Y tanto. Y de todo el equipo que tiene detrás, de su entrenador Jacinto [Garzón], que es uno de los mejores. Mi entrenador ha aprendido mucho de él, fue atleta suyo, mucho de lo que nosotros hacemos tiene mucho que ver.
P. Coincidís durante las concentraciones en Font Romeu.
McGrath. Allí cada uno va a lo suyo. Yo estoy con mi fisio, con amigos, familia… Vamos a horarios distintos. Es una preparación intensa, de monjes.
María. Te deseo lo mejor, tienes un futuro enorme.
McGrath. Que me digan que soy el heredero de Álvaro [Martín]… A ver, eso mola, hombre. Álvaro, medallista olímpico, doble campeón del mundo, doble campeón de Europa, pues que te digan eso… ostras. Enorgullece. Ojalá pueda seguir sus pasos, a mí me da mucha motivación.
P. Ambos lleváis vuestras medallas de la Virgen al cuello, os santiguáis al llegar…
María. Yo llevo la Virgen de Font Romeu, la Cruz de Caravaca, un pato que me regalaron, la Milagrosa de París, la mano negra para el mal de ojo… Unas cuantas.
McGrath. Esta Virgen del Pilar [la muestra], me la me dio mi tía antes de la carrera. Y uno de los retos que tengo pensando tiene que ver con esto. Una ida de olla. Tengo que ver si es viable.
P. ¿Cuánto ayuda lo espiritual?
María. Cuando estoy mucho tiempo fuera de casa, voy a una ermita que hay a unos 500 metros de donde nos quedamos en Font Romeu. Me quedó ahí y siento tranquilidad. El silencio. Un momento para estar contigo mismo. Hay que tener esos momentos. Mi bisabuela está mayor y está malilla. Rezo por ella, le pongo una vela. Ellos son más religiosos. Yo soy religiosa, pero no practicante. También estudié el Bachillerato de Artes cuando me mudé a Guadix. Me gustan las iglesias en ese aspecto, los estilos, el barroco, el renacentista, las vidrieras…
McGrath. A mí me ayuda a estar sereno conmigo mismo. Saber que el plan de Dios es perfecto. He ganado, pero podía haber perdido y sería por algo. Piensas en algo superior, en un Ser que va a forjar tu camino. Está en sus manos. A nivel espiritual y mental me deja muy tranquilo antes de una competición. Viene de mis padres y mi familia.
P. Cuatro medallas en marcha en el Europeo, de diferentes generaciones, diferentes escuelas, diferentes partes de España…
McGrath. Eso demuestra que no hay sólo un núcleo, la potencia que somos en todo el territorio español. Ya puedas ser de Barcelona, Murcia, Granada, Galicia, Madrid… Eso genera ilusión.
María. Nos merecemos un respeto. Y a los entrenadores, que son los que lo hacen posible. Y otro mensaje: de esto no nos ganamos la vida. Tú sigues estudiando. Esto no es fútbol.
McGrath. Es que se escucha mucho de que de esto no se puede vivir. Pues claro, esto no es fútbol, siempre hay que tener un plan b.
P. Hay un clamor popular sobre el merecimiento de María del Premio Princesa de Asturias.
McGrath. Y tanto. Se lo merece. Es un premio de los más ilustres. Si tuviesen que contar con mi voto, va para ella 100%. A nosotros como disciplina nos haría sentir súper orgullosos.
María. Qué quieres que te diga. No depende de mí. Lo que tengo que hacer, ya lo hago. En dos meses lo tiene Messi… Me gustaría. La última vez que lo recibió el atletismo español, fue para los de maratón después del Mundial de Atenas (1997). Pero como no depende de mí, no me quita el sueño.
P. ¿Cómo lo van a celebrar? ¿Qué harán esta semana?
McGrath. Yo, descansar, a lo mejor vacaciones. En años anteriores tenía más planes, ahora quiero fluir.
María. Ya he descorchado la botella de champagne. Y el jamón ibérico. Nos hemos tomado una cerveza en el centro de Birmingham. He invitado yo, es tradición. La semana que viene a casa, con mi abuela. Y luego a Cerdeña, de boda con Antonella.
P. Por último, una curiosidad. ¿Cuál fue la canción con la que se motivaron estos días?
María. Yo siempre tiro para casa, ‘To pa mí’, de Lola Índigo y Ana Mena.
McGrath. ‘La Mujer de Verde’ (de Izal). La escuché en un TikTok y dije ‘ostras…’. Me daba el rollito motivador. Ha estado en repit, en repit, en repit… Fue la última que escuché antes de entrar a cámara de llamadas.
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