La vuelta del Racing a Primera: un Delorean en la Gradona, una cátedra de Canales y un empate ante el Villarreal

Recibía Santander al Racing con la clásica panza de burro. Un tiempo cántabro para la historia cántabra. 5.223 días desde las lágrimas en Anoeta. Ocho temporadas en el fútbol no profesional y otras seis en Segunda División. Pasaban dos minutos de las cinco de la tarde cuando Mikautadze ponía en juego el primer balón en un partido del equipo cántabro en Primera División más de 14 años después del último. «Una vez en el césped, pones el piloto automático», explicó el capitán del equipo Íñigo Sainz-Maza a EL MUNDO.

 Andrés Martín, de penalti, fue el primer goleador del club cántabro en su retorno a la máxima categoría, pero Pepe y Gueye empataron su tanto y el de Sergio Martínez  

Recibía Santander al Racing con la clásica panza de burro. Un tiempo cántabro para la historia cántabra. 5.223 días desde las lágrimas en Anoeta. Ocho temporadas en el fútbol no profesional y otras seis en Segunda División. Pasaban dos minutos de las cinco de la tarde cuando Mikautadze ponía en juego el primer balón en un partido del equipo cántabro en Primera División más de 14 años después del último. «Una vez en el césped, pones el piloto automático», explicó el capitán del equipo Íñigo Sainz-Maza a EL MUNDO.

Se dice que es mejor enfocarse en objetivos pequeños para reducir la ansiedad. Y lo cierto es que a cualquier aficionado al Racing como Sainz- Maza, natural de Ampuero (Cantabria) y cuyo sueño era jugar en el equipo de su comunidad, tenía que centrarse en ello porque era muy complicado ampliar la mirada y ver todo lo que rodeaba a esta cita ya histórica.

La Gradona recibió al equipo con el Delorean de Regreso al Futuro, César Alonso, un alumno de un colegio para niños con discapacidad de Torrelavega fue el encargado de dar el balón con el que el Sardinero acogía la máxima categoría y Andrés Martín, el futbolista que se encargaría de introducirlo en la portería en el primer gol del Racing en Primera en 14 años. Sergio Martínez no hizo un gol, hizo un monumento para poner el Sardinero boca abajo y doblar la ventaja del equipo local en los primeros 35 minutos. Aunque en el descuento, el Villarreal enjugara la ventaja con otros dos grandes tantos de Gueye y Pepe.

Muchas urbanizaciones de la Avenida de la Constitución, limítrofe al estadio, ondeaban las banderas del Racing como si fueran edificios oficiales del club. De sus puertas, muchas familias se encaminaban en un lento andar por el bochorno hacia los Campos de Sport del Sardinero horas antes del inicio del partido. Alfredo Santamaría llevaba de la mano a su nieto de unos 7 años que nunca había visto al equipo en Primera. «Confiaba que íbamos a volver y ahora creo que será para muchos años», apuntó a este periódico.

La ciudad respiraba verde y blanco en cada esquina. Con los jóvenes en el bar Terminal Sur apurando botellines y los establecimientos entre Peña Herbosa y la calle Gándara a reventar de familias que tomaban un bocado antes de la gran cita. «Yo ya le vi en Primera muchísimos años y ahora está donde se merece», contó Javier Conde, socio del Racing desde nacimiento, que recordaba la época de los rusos con Radchenko como estilete.

Seguro que el ruso estaba entre los cromos que decenas de coleccionistas se intercambiaban en la Plaza Pombo horas antes de la gran cita del equipo cántabro porque muchos de los que se pedían eran precisamente jugadores del club local. Una entidad que tampoco fue ajena a la locura de la ciudad. Cuentan fuentes del club que se ha acreditado el doble de medios a un partido del Racing de la temporada pasada incluidas una televisión china y Canal Plus Polonia. «Lo de los abonos fue una locura», confirman también sobre lo que ha generado esta vuelta del equipo.

Ahora toca disfrutar de lo conseguido o de sufrirlo. Jorge Llorente admitía que están a la expectativa. «A ver si nuestra táctica funciona en Primera», apuntaba sobre el ida y vuelta del equipo cántabro instaurado por José Alberto que favorece que haya muchos goles en las dos áreas. Antes del minuto 45, el marcador ya reflejaba cuatro goles con dos tantos para cada equipo. Así que la sentencia fue premonitoria.

Entre tambores de guerra de la Gradona, Canales volvió a dar una cátedra, como si no hubieran pasado 20 años. Quizás vino en el Delorean que mostró la afición al inicio. Lástima que no pudiera brindar la primera victoria al club de sus amores. Un empate y gracias. Ocurra lo que ocurra este curso, hay aficionados que sufren con el Racing desde Segunda B como Gregorio González. Quedan 37 partidos. «Ahora es un subidón», admite González.

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