La de este verano no es una edición más en la larga historia de la Copa del Rey Mapfre de Vela. La regata más famosa del Mediterráneo español suma ya su 44ª entrega, pero se trata de un año distinto. Después de mucho tiempo, el barco en el que tiene previsto navegar Felipe VI parte como uno de los aspirantes. Es el rival a batir, el campeón defensor del título, un velero puntero con opciones reales -nunca mejor dicho- de subirse al podio en el histórico Club Náutico de Palma.
El Rey no ha podido participar en los últimos entrenamientos por la crisis migratoria en Ceuta.
La de este verano no es una edición más en la larga historia de la Copa del Rey Mapfre de Vela. La regata más famosa del Mediterráneo español suma ya su 44ª entrega, pero se trata de un año distinto. Después de mucho tiempo, el barco en el que tiene previsto navegar Felipe VI parte como uno de los aspirantes. Es el rival a batir, el campeón defensor del título, un velero puntero con opciones reales -nunca mejor dicho- de subirse al podio en el histórico Club Náutico de Palma.
Ha sido el sueño del monarca durante años: que la Armada tuviera un barco capaz de competir en igualdad de velas y bajo pabellón español con los exigentes adversarios de la categoría ORC, donde todo está tan milimétricamente estudiado y reñido que los tiempos han de ser compensados con fórmulas matemáticas para decidir el ganador.
El Rey ha estado esperando todo el invierno este momento, aunque la incertidumbre sobre su participación en la competición sobrevuela estos días el campo de regatas debido a la grave crisis que padece España por los acontecimientos de Ceuta y que ha provocado que el monarca no haya participado estos días en los entrenamientos.
El equipo español competirá con el Hispania, el flamante barco TP52 comprado al armador norteamericano David Team. Es un moderno velero valorado en un millón de euros y que el año pasado se llevó el trofeo, convirtiéndose, gracias a esa victoria, en campeón europeo de su clase. Con su adquisición, la Armada tendrá así un barco de elite con todas las garantías para competir y también, como argumentan desde los estamentos oficiales, para formar a sus cadetes en la navegación a vela, esencial para la formación marina.
Además del Hispania, la Armada mantendrá en carrera al Aifos, el viejo barco botado en 2005 con el que el Rey competía hasta ahora, un clásico que seguirá en la pugna y estará tripulado por jóvenes oficiales, liderados por el capitán de navío Enrique Fletes.
La Copa se iniciará el domingo con una jornada de entrenamiento oficial y se desarrollará desde el martes 4 al sábado 8 de agosto con un total de 11 pruebas, alternando recorridos clásicos de barlovento-sotavento y una regata costera de larga distancia. En total participarán 101 barcos de 19 países, con representación de los mejores especialistas del mundo.
En la regata palmesana se medirán buena parte de los protagonistas del Mundial ORC que se disputó en mayo, así como los ganadores de las principales pruebas del Mediterráneo. En la flota estarán presentes tres de los cuatro vigentes campeones mundiales en sus diferentes categorías.
Aunque el Hispania parte como uno de los favoritos y ha estado entrenando en Valencia y Barcelona antes de llegar a la cita mallorquina, tendrá una durísima competencia. No en vano, en su categoría, la clase ORC O, que agrupa a los barcos de mayor eslora y velocidad, coincidirán tres embarcaciones que ya han probado la gloria de ganar la Copa del Rey Mapfre en anteriores ediciones.
Allí estarán el alemán Red Bandit, que venció en 2022, y el Blue Carbon, que deriva del proyecto Teatro del Soho, ganador en 2024 y que patroneó Javier Banderas, hermano del conocido actor malagueño Antonio Banderas. La regata crece además en su clase femenina, con más equipos que nunca, 15. Entre ellos dos italianos, uno británico y uno canadiense.
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