Restan 20 días para terminar de confirmarlo, pero la sensación generalizada en Brasil es que el regreso de los Bolsonaro es un hecho. Con más poder que nunca y, si quisieran, capacidad de venganza.
Flávio Bolsonaro se impone a Lula da Silva en la primera vuelta de las elecciones al lograr el 47,03% de los votos frente al 45,16% y encara con gran optimismo la segunda vuelta del 25 de octubre
Restan 20 días para terminar de confirmarlo, pero la sensación generalizada en Brasil es que el regreso de los Bolsonaro es un hecho. Con más poder que nunca y, si quisieran, capacidad de venganza.
¿Es acaso Flávio Bolsonaro ya el presidente electo? No, pero el 47,03 por ciento contra 45,16 con que se impuso al presidente Luiz Inácio Lula da Silva este domingo le permite ir con un gran optimismo a la segunda vuelta del 25 de octubre.
Las encuestas no habían pronosticado una victoria del mayor de los hijos del expresidente Jair Bolsonaro, y la carrera política de Flávio es mínima en comparación con la de Lula, tres veces presidente y siete candidato. Haber ganado la primera vuelta es todo un logro de Bolsonaro, a la vez que una humillación política y personal para Lula.
La derecha dura tiene un pie y medio en el Palacio del Planalto. Las cuentas son simples: Bolsonaro dispone de abundantes fuentes para obtener los tres puntos que le faltan para llegar al 50% y ser presidente. Lula, en cambio, tiene muy difícil sumar esos cinco puntos, porque ese 8% de los votos que fue para los restantes candidatos es muy mayoritariamente de derechas.
«¡Es el final de la era del PT!», aseguró Bolsonaro en la noche del domingo en su casa de Río de Janeiro.
En Sao Paulo, Lula buscó rebatir esa afirmación y darle algo de ánimo a sus alicaídos seguidores.
«Al pueblo le gusta que dispute la segunda vuelta. Y yo soy muy bueno en el mata-mata. Hay 28 millones de personas que no votaron, y yo apelo a ellas para que salgan a hacerlo. Que se preparen los bolsonaristas, porque los vamos a derrotar. El partido está por comenzar, y estamos en la prórroga».
Buen intento de Lula, aunque sus partidarios no se engañan: los antecedentes indican que los abstencionistas de la primera vuelta no se movilizan especialmente en la segunda. La abstención esta vez fue del 21,08%, casi la misma cifra que el 20,79% de la primera vuelta de hace cuatro años y el 20,57% de la segunda.
Thais Heredia, comentarista de CNN Brasil, destacó las fallas del presidente: «Con toda la experiencia que tiene Lula, fue llamativo que en el tramo final de la campaña descalificara a los que no pensaban votar por él».
Bolsonaro se frota las manos: «Las encuestadoras nos daban perdedores, pero nuestros trackings nos decían que podíamos ganar. Y quedamos muy cerca de hacerlo en primera vuelta».
El Estado de Minas Gerais, cuyo resultado siempre coincide con el del ganador de las presidenciales, fue netamente a manos de la derecha, cuando cuatro años atrás había sido clave para la ajustada victoria de Lula.
La prensa brasileña lleva días especulando con la «bomba» que se guarda el Partido de los Trabajadores (PT) contra Flávio Bolsonaro, una revelación de tal calibre que debería ser capaz de darle un vuelco a la elección.
«Puede ser una leyenda urbana», señaló Brian Winter, director de «Americas Quarterly» y experto en Brasil. «Pero dada la fortaleza del bolsonarismo, si existe debería ser una bomba de hidrógeno, de la clase que se usaban para las pruebas atómicas en el Pacífico».
En su prisión domiciliaria, Bolsonaro padre se frota las manos, por muchas y variadas razones.
En su momento decidió designar candidato a su hijo mayor en vez de abrirle la posibilidad a Tarcisio de Freitas, que arrasó en su reelección como gobernador de Sao Paulo. Todo indica que en menos de tres semanas confirmará que la jugada le salió muy bien.
Pero además colocó a su esposa, Michelle, en el Senado como representante de Brasilia, a otro de sus hijos, Carlos, como senador por Santa Catarina, y a un tercer hijo, Renan, como diputado federal, el mismo éxito que tuvo Renato, hermano del expresidente.
Hasta Sergio Moro, el juez que condenó en su momento a prisión a Lula, fue exitoso: es el nuevo gobernador del Estado de Paraná.
Hay más aún: si gana, Flávio Bolsonaro contará con la mayor base de apoyo político que haya tenido un presidente en más de un cuarto de siglo. Hay que remontarse a Fernando Henrique Cardoso para encontrar un Parlamento y gobernaciones de Estados tan ideológicamente alineados. Si Lula lograra el milagro para gobernar de los 81 a los 85 años, tendría a todo el resto del poder político en contra.
Según cálculos de Folha de Sao Paulo, Bolsonaro tiene en su mano el impeachment a los miembros del Supremo Tribunal Federal (STF) que se proponga remover: cuenta con 49 votos asegurados y sólo necesita cinco senadores más para asegurarse la mayoría de dos tercios. Tras las duras críticas de la derecha al STF, y con el polémico juez Alexandre de Moraes en la mira, Bolsonaro podrá decidir qué hacer.
El futuro presidente tendrá, además, la posibilidad de designar a lo largo de sus cuatro años de mandato a cinco nuevos jueces en el STF.
La experiencia de Brasil se puede comparar a la de Estados Unidos con Donald Trump. El presidente norteamericano se quejó de que en su primer mandato se rodeó de asesores y altos cargos que frenaban sus impulsos y decisiones. En el segundo mandato se liberó, no caben muchas dudas de eso. Aunque para Flávio sea un debut, tiene bien presente la experiencia de Jair, eso lo sitúa en condiciones de imponer un «bolsonarismo recargado», aunque probablemente con menos errores burdos que los de su padre.
Y su padre, claro, es el gran tema: Flávio dijo que amnistiaría a Jair y a los otros condenados por el fallido golpe de Estado entre 2022 y 2023. Según Daniel Rittner, comentarista de CNN Brasil, el objetivo del más que probable próximo presidente es «subir la rampa del Palacio del Planalto el 5 de enero junto a su padre».
El asunto podría ser prenda de negociación con el STF, se especula entre los analistas del poder en Brasil: no me tumbes la amnistía y yo me olvidó de los impeachments.
Renán Santos, el empresario, músico e influencer que quedó cuarto con el 2,24 por ciento de los votos, advirtió que «Flávio ya ganó» y que Brasil será gobernado «por el más corrupto de la familia Bolsonaro».
Brasil, añadió, está yendo en dirección a una «monarquía bolsonarista».
Internacional. Noticias internacionales. Última hora
