Balance: la plataforma que cambia cómo tratar la obesidad

Durante años, la obesidad se ha abordado como un problema de peso. Una visita médica cada varios meses, una dieta, una pauta de ejercicio y, demasiadas veces, una sensación de fracaso cuando el paciente no conseguía sostener los cambios en el tiempo.

Balance nace precisamente contra esa lógica: la de tratar una enfermedad crónica como si fuera un episodio puntual. La compañía se define como una plataforma tecnológica para el tratamiento integral de la obesidad y el sobrepeso. Su modelo conecta a pacientes con un equipo multidisciplinar formado por médicos, nutricionistas, especialistas en ejercicio y psicólogos, que trabajan de forma coordinada a través de una aplicación propia.

El objetivo no es solo perder peso, sino acompañar al paciente de manera continuada y personalizada. «Estamos intentando abordar la mayor epidemia sanitaria que hay hoy en el mundo moderno», explica Jesús Rebollo, cofundador y CEO de Balance. En España, recuerda, la obesidad afecta ya a uno de cada cuatro adultos y está asociada a más de 200 patologías, entre ellas enfermedades cardiovasculares, diabetes tipo 2 y trastornos metabólicos.

El Método Balance se apoya en cuatro pilares: medicina, nutrición, ejercicio y apoyo emocional. La compañía insiste en que la obesidad no puede reducirse a una cuestión de voluntad. «No es solo falta de voluntad ni una cuestión de hábitos; intervienen factores genéticos, hormonales y metabólicos», señala Javier García Palacios, cofundador y Chief Strategic & Clinic Excellence Officer de Balance.

Ese enfoque explica una de las principales diferencias frente al modelo tradicional. En la consulta presencial, el paciente suele ver al especialista cada varios meses. En Balance, el seguimiento se plantea como un proceso continuo, con profesionales conectados entre sí y con información compartida sobre la evolución del paciente.

«La salud se ha organizado en compartimentos», apunta García Palacios. «Un médico ve una parte del problema, otro ve otra, pero no siempre existe una visión conjunta del paciente». En obesidad, añade, esa desconexión es especialmente relevante porque el tratamiento requiere ajustes frecuentes, acompañamiento y capacidad de respuesta. La aparición de medicamentos basados en GLP-1, como Wegovy o Mounjaro, ha acelerado el interés por el tratamiento médico de la obesidad. Pero Balance evita situar la medicación en el centro de su propuesta. Los médicos que colaboran con la plataforma pueden prescribir estos tratamientos cuando procede, pero la compañía defiende que su eficacia depende de integrarlos en un acompañamiento más amplio.

La tecnología es el otro gran pilar del modelo. Balance no se presenta como una clínica digital, sino como una compañía tecnológica que ha construido una plataforma basada en datos para conectar a pacientes y profesionales. «Poner una página web en la que un médico atienda a un paciente es relativamente sencillo. Lo complejo es interconectar a distintos profesionales para que todos vean qué le ocurre al paciente en cada momento», explica Rebollo.

«La IA debe reducir el trabajo administrativo del médico, no sustituir sus decisiones»

Esa infraestructura permite estructurar datos clínicos y de seguimiento, analizar la evolución de los pacientes y anticipar necesidades. La compañía también utiliza inteligencia artificial, aunque marca una línea clara: no sustituir decisiones clínicas. «La IA debe reducir el trabajo administrativo del médico, no sustituir sus decisiones», resume García Palacios.

Balance aplica estas herramientas para liberar tiempo de los profesionales, mejorar procesos internos y analizar datos agregados. La decisión médica, subrayan sus fundadores, sigue estando en manos de profesionales sanitarios.

El modelo de negocio actual se apoya principalmente en suscripciones B2C. Los pacientes pagan 89 euros al mes por acceder al programa y al acompañamiento de los profesionales que colaboran con la plataforma. Según Rebollo, uno de los hitos que ha validado el modelo ha sido demostrar que en España existe disposición a pagar por un tratamiento sanitario completo y continuado.

La compañía asegura haber superado ya el umbral de los 1.000 pacientes y haber validado su capacidad de escalar hacia una base de entre 1.500 y 2.000 usuarios. También trabaja en nuevas líneas B2B mediante acuerdos con empresas, aseguradoras y otros actores del sector salud interesados en soluciones de seguimiento para personas con obesidad o sobrepeso.

En paralelo, Balance acaba de cerrar una ronda seed de tres millones de euros, liderada por Shilling VC y JME, con el apoyo de Atresmedia Capital y varios business angels. La operación sitúa la valoración de la compañía en 15 millones de euros y eleva a más de cuatro millones el capital total captado desde su lanzamiento, tras una primera ronda pre-seed de 800.000 euros liderada por JME y Antai Ventures.

Los fondos servirán para reforzar el equipo tecnológico, clínico y operativo; acelerar la captación y fidelización de pacientes; y seguir desarrollando la plataforma. La compañía, que cuenta con alrededor de 10 profesionales, también prepara una futura Serie A en 2027. La expansión internacional aparece ya en el horizonte. Aunque la prioridad es consolidar España, Balance ha diseñado su tecnología para operar en distintos mercados.

 Combina medicina, nutrición, ejercicio y apoyo psicológico y acaba de cerrar una ronda de financiación de tres millones   

Durante años, la obesidad se ha abordado como un problema de peso. Una visita médica cada varios meses, una dieta, una pauta de ejercicio y, demasiadas veces, una sensación de fracaso cuando el paciente no conseguía sostener los cambios en el tiempo.

Balance nace precisamente contra esa lógica: la de tratar una enfermedad crónica como si fuera un episodio puntual. La compañía se define como una plataforma tecnológica para el tratamiento integral de la obesidad y el sobrepeso. Su modelo conecta a pacientes con un equipo multidisciplinar formado por médicos, nutricionistas, especialistas en ejercicio y psicólogos, que trabajan de forma coordinada a través de una aplicación propia.

El objetivo no es solo perder peso, sino acompañar al paciente de manera continuada y personalizada. «Estamos intentando abordar la mayor epidemia sanitaria que hay hoy en el mundo moderno», explica Jesús Rebollo, cofundador y CEO de Balance. En España, recuerda, la obesidad afecta ya a uno de cada cuatro adultos y está asociada a más de 200 patologías, entre ellas enfermedades cardiovasculares, diabetes tipo 2 y trastornos metabólicos.

El Método Balance se apoya en cuatro pilares: medicina, nutrición, ejercicio y apoyo emocional. La compañía insiste en que la obesidad no puede reducirse a una cuestión de voluntad. «No es solo falta de voluntad ni una cuestión de hábitos; intervienen factores genéticos, hormonales y metabólicos», señala Javier García Palacios, cofundador y Chief Strategic & Clinic Excellence Officer de Balance.

Ese enfoque explica una de las principales diferencias frente al modelo tradicional. En la consulta presencial, el paciente suele ver al especialista cada varios meses. En Balance, el seguimiento se plantea como un proceso continuo, con profesionales conectados entre sí y con información compartida sobre la evolución del paciente.

«La salud se ha organizado en compartimentos», apunta García Palacios. «Un médico ve una parte del problema, otro ve otra, pero no siempre existe una visión conjunta del paciente». En obesidad, añade, esa desconexión es especialmente relevante porque el tratamiento requiere ajustes frecuentes, acompañamiento y capacidad de respuesta. La aparición de medicamentos basados en GLP-1, como Wegovy o Mounjaro, ha acelerado el interés por el tratamiento médico de la obesidad. Pero Balance evita situar la medicación en el centro de su propuesta. Los médicos que colaboran con la plataforma pueden prescribir estos tratamientos cuando procede, pero la compañía defiende que su eficacia depende de integrarlos en un acompañamiento más amplio.

La tecnología es el otro gran pilar del modelo. Balance no se presenta como una clínica digital, sino como una compañía tecnológica que ha construido una plataforma basada en datos para conectar a pacientes y profesionales. «Poner una página web en la que un médico atienda a un paciente es relativamente sencillo. Lo complejo es interconectar a distintos profesionales para que todos vean qué le ocurre al paciente en cada momento», explica Rebollo.

«La IA debe reducir el trabajo administrativo del médico, no sustituir sus decisiones»

Esa infraestructura permite estructurar datos clínicos y de seguimiento, analizar la evolución de los pacientes y anticipar necesidades. La compañía también utiliza inteligencia artificial, aunque marca una línea clara: no sustituir decisiones clínicas. «La IA debe reducir el trabajo administrativo del médico, no sustituir sus decisiones», resume García Palacios.

Balance aplica estas herramientas para liberar tiempo de los profesionales, mejorar procesos internos y analizar datos agregados. La decisión médica, subrayan sus fundadores, sigue estando en manos de profesionales sanitarios.

El modelo de negocio actual se apoya principalmente en suscripciones B2C. Los pacientes pagan 89 euros al mes por acceder al programa y al acompañamiento de los profesionales que colaboran con la plataforma. Según Rebollo, uno de los hitos que ha validado el modelo ha sido demostrar que en España existe disposición a pagar por un tratamiento sanitario completo y continuado.

La compañía asegura haber superado ya el umbral de los 1.000 pacientes y haber validado su capacidad de escalar hacia una base de entre 1.500 y 2.000 usuarios. También trabaja en nuevas líneas B2B mediante acuerdos con empresas, aseguradoras y otros actores del sector salud interesados en soluciones de seguimiento para personas con obesidad o sobrepeso.

En paralelo, Balance acaba de cerrar una ronda seed de tres millones de euros, liderada por Shilling VC y JME, con el apoyo de Atresmedia Capital y varios business angels. La operación sitúa la valoración de la compañía en 15 millones de euros y eleva a más de cuatro millones el capital total captado desde su lanzamiento, tras una primera ronda pre-seed de 800.000 euros liderada por JME y Antai Ventures.

Los fondos servirán para reforzar el equipo tecnológico, clínico y operativo; acelerar la captación y fidelización de pacientes; y seguir desarrollando la plataforma. La compañía, que cuenta con alrededor de 10 profesionales, también prepara una futura Serie A en 2027. La expansión internacional aparece ya en el horizonte. Aunque la prioridad es consolidar España, Balance ha diseñado su tecnología para operar en distintos mercados.

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