Dimitido Óscar Puente, las aguas vuelven a su cauce en las relaciones entre el PSOE y el Frente Amplio, tras casi una semana de tensión entre los socios del Gobierno en la que el espacio heredero de Sumar ha exigido la depuración de «responsabilidades políticas» y la marcha del entonces ministro de Transportes por los dos gravísimos accidentes de tren en la alta velocidad con 115 muertos.
La candidatura defiende un modelo que frene el crecimiento del AVE «a cualquier precio» e invierta más en el tren «de la mayoría»
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Dimitido Óscar Puente, las aguas vuelven a su cauce en las relaciones entre el PSOE y el Frente Amplio, tras casi una semana de tensión entre los socios del Gobierno en la que el espacio heredero de Sumar ha exigido la depuración de «responsabilidades políticas» y la marcha del entonces ministro de Transportes por los dos gravísimos accidentes de tren en la alta velocidad con 115 muertos.
Para el Frente Amplio han sido días difíciles por el desafío que suponía conjugar la firmeza en la exigencia de responsabilidades a Puente con evitar pasarse en esa presión y no caer en el desgaste político al Gobierno y Pedro Sánchez, cuando PP y Vox estaban a la ofensiva aprovechando ese flanco débil. Por eso la salida de Puente supone grandes dosis de alivio para la candidatura de la izquierda alternativa. Se zanja un tema incómodo y permite dar un giro al marco del debate.
Ahora, como recalcó ayer la candidata del Frente Amplio, Ada Colau, se puede «pasar página» de la discusión sobre la continuidad del ministro socialista para a partir de ahora poder enfocarse en hablar de «las soluciones y las propuestas» que necesita el sistema ferroviario español para salir de la crisis y recuperar la confianza de los ciudadanos y la total fiabilidad del servicio.
Es aquí donde el Frente Amplio se siente verdaderamente más cómodo, en lugar de estar hurgando con el dedo a su socio a costa de una de las principales figuras del PSOE, y al mismo tiempo que su propuesta de candidatura pasa por reeditar el actual Gobierno de coalición después de las elecciones generales.
Colau dio muestras ayer de ese alivio en el Frente Amplio cuando incidió en que la dimisión de Puente «ha dejado a la derecha sin argumentos» y dijo que a PP y Vox ya no le va a valer con «intentar utilizar políticamente» el accidente de Urda (Toledo), porque ahora le va a tocar cambiar de discurso y hablar de las «soluciones» para el tren. «Ya no tienen excusa», resumió la candidata en La 1.
Por ahí es donde el Frente Amplio quiere reivindicar su «modelo» y, al mismo tiempo, explotar su diferenciación con el PSOE. Lo resume en que España no necesita seguir ampliando la alta velocidad «a cualquier precio», sino que lo más urgente es invertir en la red de Cercanías, pues es la que utiliza a diario «la mayoría» de los ciudadanos para trabajar y hacer su vida.
«En eso PP y PSOE han compartido una visión equivocada de las infraestructuras», advirtió ayer el ministro Ernest Urtasun, número dos de la lista del Frente Amplio por Barcelona. A su juicio, la inversión para el ferrocarril tiene que ir para el mantenimiento de la red «que ya tenemos» y mejorar y «reforzar» los Cercanías.
Para Urtasun hay que poner freno a la liberalización del sistema ferroviario en España y proclamó que «ni un tramo más» tiene que abrirse para la entrada de operadores privados.
En una entrevista en Radiocable, el ministro de Cultura ahondó en el error que fue separar Renfe y Adif y abogó por unirlo de nuevo como sucede en otros países europeos. Igual que defendió que se dé marcha atrás en la externalización del mantenimiento de las infraestructuras para que sea un servicio público que se pueda prestar recuperando de nuevo personal especializado. En definitiva, dijo, «cambiar» el modelo y dónde se invierte.
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