La inteligencia artificial está transformando los empleos de oficina en Europa. Bancos y aseguradoras ya automatizan tareas que antes requerían horas o días, desde procesar documentos hasta analizar miles de expedientes. La inteligencia artificial está transformando los empleos de oficina en Europa. Bancos y aseguradoras ya automatizan tareas que antes requerían horas o días, desde procesar documentos hasta analizar miles de expedientes.
Hace dos años, tramitar una solicitud de indemnización por gastos médicos en una de las mayores aseguradoras de Grecia requería, de media, 14 días. Informes médicos, pruebas, facturas y datos de la póliza debían revisarse y cruzarse antes de dar luz verde al pago. Hoy, el tiempo de tramitación se ha reducido a alrededor de un minuto y la indemnización se abona al día siguiente.
Detrás de este cambio está AI Flows, un software de inteligencia artificial desarrollado por la empresa griega Archeiothiki para procesar documentos y automatizar procesos. El sistema tramita alrededor de 1.500 solicitudes diarias: «lee» los documentos, extrae la información necesaria y la contrasta con la póliza y las normas de la aseguradora.
Pero, sobre todo, hace posible algo que antes era prácticamente inviable: revisar el 100% de los expedientes, en lugar de limitar el análisis a una muestra. Esto permite también detectar posibles casos de fraude que de otro modo podrían pasar desapercibidos. El caso de esta aseguradora griega ilustra un cambio mucho más amplio que ya está llegando a las oficinas de empresas de toda Europa.
De 16 horas a pocos minutos
En el sector bancario se emplea una tecnología similar para evaluar el cumplimiento de criterios ESG (ambientales, sociales y de gobernanza) por parte de las empresas que solicitan financiación. La evaluación incluye unas 300 preguntas. Para comprobar las respuestas es necesario buscar datos en informes corporativos de cientos de páginas, desde la proporción de hombres y mujeres hasta información sobre el desempeño ambiental y las políticas de la empresa.
Esta revisión requería alrededor de 16 horas de trabajo. Hoy, un sistema de inteligencia artificial puede buscar la información necesaria incluso en informes de 400 o 500 páginas, localizar los pasajes relevantes y procesarlos en mucho menos tiempo. La evaluación final según los criterios ESG puede influir en el tipo de interés aplicado a la financiación de la empresa.
Los empleos en primera línea
Archeiothiki aplica hoy AI Flows en unos 100 flujos de trabajo distintos para diez clientes, principalmente bancos, aseguradoras y empresas del sector sanitario. Pero lo que ocurre en Grecia no es una excepción.
Los puestos de oficina que tradicionalmente conformaban el ‘back office’ de las empresas figuran entre los más expuestos a la nueva generación de inteligencia artificial.
Según el informe ‘Inteligencia artificial generativa y empleo: un índice mundial refinado de exposición laboral’, publicado en mayo de 2025 por la Organización Internacional del Trabajo (OIT) y el instituto de investigación polaco NASK, los puestos administrativos y de secretaría (clerical occupations) siguen siendo la categoría profesional con mayor exposición a la inteligencia artificial generativa.
Entre los puestos más expuestos figuran los empleados de introducción de datos, el personal de contabilidad y los profesionales de apoyo administrativo. En las economías de altos ingresos, aproximadamente uno de cada tres empleos presenta algún grado de exposición a la inteligencia artificial generativa.
La inteligencia artificial ya ha entrado de forma masiva en los lugares de trabajo europeos. Según el estudio ‘Seguimiento digital, gestión algorítmica y plataformización del trabajo en Europa’ del Centro Común de Investigación de la Comisión Europea, publicado en octubre de 2025, el 30% de los trabajadores de la UE utiliza ya herramientas de IA en su empleo. El uso es especialmente elevado en los trabajos de oficina.
La transición tiene además una clara dimensión de género. Una investigación más reciente de la OIT muestra que la exposición a la inteligencia artificial generativa es casi el doble en las profesiones con predominio femenino que en aquellas con predominio masculino: un 29% frente a un 16%.
Una razón clave es la mayor presencia de mujeres en puestos administrativos, de secretaría y de apoyo. «No voy a esconderme. También hay puestos que se pierden», reconocieron desde Archeiothiki en declaraciones a ‘Euronews’.
La realidad que describen, sin embargo, es más compleja. En muchos casos, la automatización no se utiliza simplemente para asumir la misma carga de trabajo con menos personas. También permite a las empresas llevar a cabo tareas que antes eran prácticamente imposibles de realizar a esa escala.
Uno de los clientes de la empresa, por ejemplo, tenía alrededor de 50 personas trabajando en un mismo proceso y, aun así, acumulaba un retraso de aproximadamente un año. En otros casos, en los que antes solo podía revisarse una muestra de expedientes, ahora puede analizarse el conjunto.
Esta descripción coincide en buena medida con la valoración de la OIT. El organismo advierte de que la «exposición» de un puesto a la inteligencia artificial no implica necesariamente su desaparición. Pocas profesiones se componen exclusivamente de tareas que hoy puedan automatizarse por completo. Por ello, la OIT considera que, por ahora, la transformación de los puestos de trabajo es más probable que su sustitución total.
El próximo gran campo para la IA: la Administración
En Grecia, el próximo gran ámbito puede estar en los millones de documentos que ya se han digitalizado en la Administración. Según el director general de Archeiothiki, Andreas Papadakis, la empresa ha participado en aproximadamente el 15% de los proyectos de digitalización de la Administración griega.
El problema es que buena parte de este nuevo archivo digital sigue siendo, en la práctica, «ciego«. Los documentos en papel se convirtieron en archivos digitales y se les asignaron algunos metadatos básicos para facilitar su localización, pero su contenido no se transformó necesariamente en datos estructurados que puedan analizarse y aprovecharse.
La primera fase de la digitalización consistió en convertir montañas de papel en archivos digitales. La siguiente ya está en marcha: los sistemas de inteligencia artificial ya no se limitan a leer y registrar documentos, sino que pueden extraer información, cruzarla y ejecutar flujos de trabajo completos. Esto extiende la automatización más allá de las tareas repetitivas de registro y la lleva a una parte mucho más amplia del tradicional ‘back office’.
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