Las zonas más cotizadas para residir siempre han estado en el foco de grandes fortunas de todo el mundo, pero esta tendencia cada vez es más palpable en las ciudades españolas, donde casi un tercio de las compraventas de lujo ya corresponden a compradores extranjeros, según un estudio de la inmobiliaria de lujo Walter Haus. Madrid, Barcelona y la Costa Brava son los epicentros de la demanda, donde los altos precios no son un problema para estos perfiles que vienen con la cartera llena y sin necesidad de hablar con el banco.
Durante años, la imagen del comprador extranjero de lujo en España se asoció casi automáticamente al veraneante que buscaba una segunda residencia frente al mar. Ese perfil no ha desaparecido, pero ya no es el que manda. Walter Haus detecta un giro de fondo: el 45% de los compradores internacionales adquiere hoy una vivienda como inversión patrimonial, frente a un 35% que la destina a segunda residencia. El resto llega por traslados profesionales, cambios de residencia o planificación familiar.
Es, en otras palabras, un comprador que no busca unas semanas de vacaciones, sino un lugar seguro donde aparcar capital. Y no cualquier capital: los presupuestos manejados oscilan mayoritariamente entre los 2 y los 5 millones de euros, aunque las operaciones por encima de esa cifra son cada vez más habituales. Su alto poder adquisitivo y esa concepción de la vivienda como activo para preservar patrimonio les empuja, además, a comprar «a tocateja»: el 70% de estas compraventas se formaliza sin financiación hipotecaria.
El mapa de esta demanda tiene nombres propios. Las operaciones gestionadas por Walter Haus sitúan el precio medio en 11.500 euros/m² en el barrio de Salamanca, en Madrid; 10.000 euros/m² en Turó Park y la zona alta de Barcelona; y en torno a 8.000 euros/m² en los enclaves más exclusivos de la Costa Brava.
Las preferencias de compra también han evolucionado. La ubicación continúa siendo un factor determinante, pero el comprador prima cada vez más las viviendas listas para entrar a vivir, con amplias terrazas, espacios exteriores, privacidad, eficiencia energética, domótica y servicios premium.
«El comprador internacional actual ya no busca únicamente una vivienda exclusiva en un destino atractivo. Busca seguridad jurídica, estabilidad económica, calidad de vida y un activo capaz de preservar valor a largo plazo. España reúne todos esos factores y eso explica que siga consolidándose como uno de los mercados residenciales más atractivos de Europa», explican los socios de Walter Haus.
Entre 2 y 5 millones de euros, sin hipoteca y sin regatear: este es su perfil
Las zonas más cotizadas para residir siempre han estado en el foco de grandes fortunas de todo el mundo, pero esta tendencia cada vez es más palpable en las ciudades españolas, donde casi un tercio de las compraventas de lujo ya corresponden a compradores extranjeros, según un estudio de la inmobiliaria de lujo Walter Haus. Madrid, Barcelona y la Costa Brava son los epicentros de la demanda, donde los altos precios no son un problema para estos perfiles que vienen con la cartera llena y sin necesidad de hablar con el banco.
Durante años, la imagen del comprador extranjero de lujo en España se asoció casi automáticamente al veraneante que buscaba una segunda residencia frente al mar. Ese perfil no ha desaparecido, pero ya no es el que manda.Walter Haus detecta un giro de fondo: el 45% de los compradores internacionales adquiere hoy una vivienda como inversión patrimonial,frente a un 35% que la destina a segunda residencia. El resto llega por traslados profesionales, cambios de residencia o planificación familiar.
Es, en otras palabras, un comprador que no busca unas semanas de vacaciones, sino un lugar seguro donde aparcar capital. Y no cualquier capital: los presupuestos manejados oscilan mayoritariamente entre los 2 y los 5 millones de euros, aunque las operaciones por encima de esa cifra son cada vez más habituales. Su alto poder adquisitivo y esa concepción de la vivienda como activo para preservar patrimonio les empuja, además, a comprar «a tocateja»: el 70% de estas compraventas se formaliza sin financiación hipotecaria.
El mapa de esta demanda tiene nombres propios. Las operaciones gestionadas por Walter Haus sitúan el precio medio en 11.500 euros/m² en el barrio de Salamanca, en Madrid; 10.000 euros/m² en Turó Park y la zona alta de Barcelona; y en torno a 8.000 euros/m² en los enclaves más exclusivos de la Costa Brava.
Las preferencias de compra también han evolucionado. La ubicación continúa siendo un factor determinante, pero el comprador prima cada vez más las viviendas listas para entrar a vivir, con amplias terrazas, espacios exteriores, privacidad, eficiencia energética, domótica y servicios premium.
«El comprador internacional actual ya no busca únicamente una vivienda exclusiva en un destino atractivo. Busca seguridad jurídica, estabilidad económica, calidad de vida y un activo capaz de preservar valor a largo plazo. España reúne todos esos factores y eso explica que siga consolidándose como uno de los mercados residenciales más atractivos de Europa», explican los socios de Walter Haus.
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