Victoriano del Río es una de las ganaderías más codiciadas por las figuras del toreo en las plazas de mayor relevancia. El equilibrio de la bravura más exigente con las grandes posibilidades de triunfo. Esa combinación de casta y nobleza lleva ya quince años recorriendo las calles de Pamplona. Los toros de esta edición, musculados y descarados, cogieron una velocidad de vértigo.
Múltiples caídas en un recorrido que duró 2 minutos y 22 segundos y en el que se registra una herida por hasta de toro a un mozo estadounidense y otras once atenciones médicas
Victoriano del Río es una de las ganaderías más codiciadas por las figuras del toreo en las plazas de mayor relevancia. El equilibrio de la bravura más exigente con las grandes posibilidades de triunfo. Esa combinación de casta y nobleza lleva ya quince años recorriendo las calles de Pamplona. Los toros de esta edición, musculados y descarados, cogieron una velocidad de vértigo.
Exhibieron una preparación física impresionante al tratar de coger la cabeza de la camada adelantando por la izquierda a los experimentados cabestros en cuanto pasaron la cuesta de Santo Domingo. La manada era una sola mole, sin fisuras, a compás en el galope. Un toro perdió las manos antes de llegar a la curva lo que permitió que se abrieran los primeros huecos. A la salida de la curva de Mercaderes, los toros de la divisa madrileña limpiaron la acera de la izquierda, incluso un derrote a punto estuvo de alcanzar a un mozo de camiseta azul.
En Estafeta se concentraron las mejores carreras. La manada dividida gracias a una caída de tres toros lo permitió, dos toros por delante junto a los cabestros guía y cuatro toros juntos por detrás. Un mozo resultó arrollado por un cabestro casi al mismo tiempo que otro caía en la cara del toro chorreado, que evitó el percance saltando por lo alto. En Estafeta se dividió la manada. Los corredores aprovecharon a coger cara para correr con los toros muy cerquita, quizá demasiado dado el número de caídas. Ninguno de los toros lanzó derrote alguno. En Telefónica hubo algún amago hacia el lado derecho pero afortunadamente no hicieron por nadie. Algunos mozos que estaban parados al lado del vallado, resultaron arrollados, eso sí.
La entrada al callejón también tuvo emoción, por la disposición en fila de los toros, por la separación que había entre ellos y que querían aprovechar los corredores para apurar el encierro antes de llegar a la arena.
El parte de heridos registró doce incidencias. La de mayor importancia fue una herida por hasta de toro en el tramo de Telefónica a un hombre estadounidense mientras que se informó de varias contusiones en Mercaderes, Estafeta, Espoz y Mina.
En unas horas se sortearán los seis toros para que sean lidiados por uno de los carteles de mayor expectación de la feria: Talavante, Roca Rey -en la primera de sus dos comparecencias- y David de Miranda.
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