Pano, la mujer que llevó 90.000 € a Ferraz: «También querían sobornarme para negar que le compramos el chalet a Ábalos»

«¿Que qué nos decían que había que decir [ante el juez]? Era muy sencillo: había que salvarles el culo a [José Luis] Ábalos y a Koldo [García], y para eso había que decir que en las bolsas que habíamos llevado a Ferraz no habíamos visto dinero, sino papeles, documentos… Con eso, la cosa quedaba salvada, nos decían. Yo te juro que no daba crédito».

 La ‘cloaca del PSOE’ habría ofrecido a la empresaria y su socio Álvaro Gallego «siete años de alquiler, 25.000 euros para una boda y 15.000 para un coche» a cambio de «declarar al juez que en vez de dinero en las bolsas había papeles», dice a EL MUNDO  

«¿Que qué nos decían que había que decir [ante el juez]? Era muy sencillo: había que salvarles el culo a [José Luis] Ábalos y a Koldo [García], y para eso había que decir que en las bolsas que habíamos llevado a Ferraz no habíamos visto dinero, sino papeles, documentos… Con eso, la cosa quedaba salvada, nos decían. Yo te juro que no daba crédito».

Así cuenta Carmen Pano a EL MUNDO, y así le contó a la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil, el presunto intento de soborno de que fue objeto por parte de Letizia de la Hoz, abogada de Koldo García, lugarteniente del ex ministro y ex número dos del PSOE, José Luis Ábalos.

La Guardia Civil prosigue en sus pesquisas, informando en estos días al juez Santiago Pedraz de los mensajes de WhatsApp entre Gallego, Pano y De la Hoz, y da crédito a lo declarado por la empresaria: que ella llevó en dos ocasiones dos bolsas con un total de 90.000 euros a Ferraz por orden del empresario Víctor de Aldama -quien lo niega-, la segunda de ellas junto a Gallego.

Pano ha declarado con pelos y señales cómo De la Hoz le ofreció «25.000 euros» para la boda de su hija, pagarle a ella el alquiler «durante siete años» -como adelantó EL MUNDO- y 15.000 euros para que Gallego se comprara un coche.

Ahora suma un nuevo detalle: «Y, cuando estábamos aún negociando, De la Hoz nos decía: ‘Y de lo del chalet de La Alcaidesa ya hablaremos, que algo habrá que hacer también’. Es decir, eso querían taparlo sobornándonos también». En todo caso, la declaración judicial de la empresaria que la abogada pretendía cortocircuitar, en febrero de 2025, se refería más directamente a las bolsas con dinero a la sede central del PSOE, en Ferraz.

Pano, que no pudo grabar los encuentros porque De la Hoz, según ella, siempre impidió que tanto ella como Gallego llevaran encima teléfonos móviles en sus cuatro encuentros -aunque luego se ofreció a su abogado, Javier Gómez Bermúdez, a llevar un micrófono para poder acreditar el intento de soborno-, puso después en conocimiento tanto de la UCO como de Anticorrupción las maniobras de De la Hoz, que niega terminantemente que nada ocurriera, y achaca la declaración de Pano a una «venganza» por un procedimiento de hidrocarburos en que ella participa como letrada de un imputado, y en el que Pano está también encausada.

Los mensajes entre Álvaro Gallego y Letizia de la Hoz, ahora en manos de la autoridad judicial, vienen a refrendar que los encuentros se produjeron -Álvaro Gallego fue la persona contactada por el despacho-, aunque Gallego y Pano han declarado repetidamente que se les dijo que todo se iba a sustanciar en realidad en otro lugar: otro despacho de abogados en la Plaza de Felipe II, en Madrid. En esa plaza tiene sede otro de los letrados vinculados judicialmente a la trama del PSOE liderada por Leire Díez: Jacobo Teijelo, abogado a la sazón de Santos Cerdán, ex número dos del PSOE (sucesor de Ábalos) y que se reunió con Leire Díez, quien dirigía la presunta trama, 39 veces entre las primaveras de 2024 y 2025.

Pano se muestra ahora a EL MUNDO especialmente enfadada por el hecho de que De la Hoz, que «hablaba constantemente por teléfono con un varón de voz grave que aprobaba o no lo que nos podían dar a cambio de mentir», apuntara que a posteriori también querrían «tratar de ocultar lo del chalet que compramos para el ministro [Ábalos]».

«Es que este tema me revienta, porque para empezar, cuando fuimos a firmar [la compra] en la notaría, el notario no daba crédito: éramos los terceros para comprar la casa al ministro, antes habían pasado por allí unos venezolanos, y luego otros testaferros de Claudio Rivas [el empresario de hidrocarburos que, según tesis de la Guardia Civil, esperaba conseguir beneficios para su empresa Villafuel SL pagando al político]», cuenta Pano. Rivas ha negado terminantemente las acusaciones.

«El caso es que firmamos, y el día que iba la mujer de Ábalos y fuimos allí a llevar las llaves [a la urbanización La Alcaidesa, en La Línea de la Concepción], a mi marido y a mí nos trataron como a perros», sigue la empresaria. «Como sólo había un juego de llaves, mi marido y yo fuimos a hacer unas copias, al Carrefour de La Línea, y cuando volvimos había un colaborador de Rivas que nos dijo que nos fuéramos corriendo, que el coche estaba a punto de llegar… Y allí llegó el coche, con la mujer de Ábalos y los hijos. Nos tuvimos que ir de tapadillo, nosotros, que se la habíamos comprado. Y encima luego nos dijeron que a la señora no le gustó la casa, mira tú».

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