Noche de guardia con los médicos bajo un incendio

— Tenemos un TC en la residencia de Villamanta.

 Toda la población afectada por el fuego ha sido tratada como una sola para sus emergencias  

— Tenemos un TC en la residencia de Villamanta.

— Manda una básica.

— Voy.

Así, con diálogos telegráficos, se comunica Nuria Arroyo, jefa del guardia del Summa 112 esta noche con sus compañeros sanitarios. [La traducción es que alguien se ha dado un golpe en la cabeza y mandan una ambulancia para mirarle]. Le ha tocado hacer el turno de noche (12 horas) en el Puesto de Mando Avanzado de Navalcarnero, a unos 30 kilómetros al sur de la capital. El puesto es una especie de pequeña aldea que ha surgido en mitad de un polígono industrial, desde donde se controlan todas las labores de extinción del macroincendio que ha quemado la Sierra Oeste madrileña, valles de la provincia de Ávila y parte de Toledo.

Aunque el Puesto de Mando Avanzado o PMA es un compendio de trabajadores y oficinas móviles de todos los organismos implicados en las labores de extinción y ayuda a la población, cada uno ha montado su propio puesto de mando para atender las labores propias que le corresponden. En el caso del Summa 112, el Servicio de Urgencias Médicas de Madrid, se trata de un par de tiendas de campaña unidas, que forman una especie de túnel por el que se llega a una furgoneta donde están todos los equipos de comunicaciones para gestionar cualquier urgencia.

La doctora Arroyo, la voz hoy de todos los sanitarios que están trabajando, explica: «Desde el principio, lo que contemplamos es tratar a toda la gente de los municipios afectados por el incendio como una sola población, cuyas urgencias médicas y necesidades sanitarias gestionamos desde aquí. Eso comprende a toda la gente de los municipios confinados, pero también a los evacuados que han sido trasladados a otros municipios. Por ejemplo, la gente que fue trasladada el primer día a Alcalá de Henares, aunque fuera muy lejos de aquí, también es parte de nuestra gestión».

Esto facilita mucho las cosas para todos los enfermos y pacientes de la zona, ya que hay un tema importante del que en estas emergencias no se puede uno olvidar: la gestión de pacientes crónicos o enfermos, además de las propias emergencias médicas no relacionadas con el incendio, pero ocurridas en los momentos del incendio.

Por ejemplo, el TC o traumatismo cráneoencefálico que comentaban al principio la jefa de guardia y su compañero, debido a la caída de una persona en una residencia de ancianos. No tenía nada que ver con el incendio, pero al final era población afectada por el fuego con necesidades médicas urgentes. A la lista se añaden los pacientes oncológicos, los que necesitan diálisis, los que toman medicación crónica…

El PMA es el lugar desde el que se gestionan todos esos recursos. «Esta noche, por lo que pueda pasar, tenemos disponibles 14 ambulancias básicas, dos UVI móviles, y además los medios que nos han aportado el Samur-Protección Civil y Cruz Roja», añade la doctora.

Y además de los evacuados y confinados, queda un tercer grupo al que están atendiendo desde este puesto de mando: los bomberos (excepto la UME, que tiene sus propios médicos). Por el momento, afortunadamente, no se han producido intoxicaciones por humo, quemaduras o algún otro suceso grave entre los miembros de los servicios de emergencia, al menos mientras se realizaba este reportaje. Sin embargo, el protocolo obliga a los sanitarios a acudir siempre que haya una dotación de bomberos trabajando en cualquier lado, no solo en este devastador incendio.

Solo durante el turno de día, la doctora Arroyo explica ya han atendido a 45 personas, y de ellas han tenido que trasladar a 22 al hospital. Entre estos atendidos y los de días anteriores, los casos son intoxicaciones por humo, curas varias, alguna quemadura leve, alergias o reacciones, recetas médicas…

«Además, ha habido una persona fallecida, un señor de 90 años que estaba en una residencia, pero no ha fallecido como consecuencia del incendio», añade.

De hecho, según funerarias y tanatorios de la zona, al menos en Madrid esta ha sido la única persona que ha perdido la vida. Sí que se quedó algún enterramiento sin realizar por culpa de las llamas.

Entre otras labores que ha realizado el servicio médico madrileño estos días está el traslado de 76 personas a la residencia Juan Pablo II, en San Martín De la Vega: «La residencia que se encuentra casi enfrente de donde ardió el coche», relata la jefa de guardia.

Hay que recordar que ese coche que se incendió en plena carretera provocó el incendio en el lado madrileño de la tragedia. «Primero llevamos a 30 en el minibús y después a otros 40. Este traslado se produjo en menos de dos horas, y al resto de los residentes que no se podían levantar de la cama se los llevó en ambulancias a la residencia Virgen de la Nueva». De hecho, desde los primeros días del fuego, el traslado de ancianos ha sido una de las principales tareas: más de 500 entre el jueves y el domingo.

Para terminar, la ayuda psicológica, la gestión del reparto de medicamentos, la salud pública por animales muertos y las autorizaciones para que el personal de centros de salud y farmacias pudiera circular por las carreteras cortadas han sido también labores de estos sanitarios.

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