La cuestionable gestión de las circulaciones llevada a cabo por Renfe en Levante en los días de mayor afectación por la dana ha levantado ampollas entre muchos profesionales ferroviarios de la compañía, que apuntan directamente a la presidencia de la operadora, que ocupa Álvaro Fernández Heredia, como responsable. Estos sectores críticos le acusan de tomar decisiones polémicas sin atender a criterios técnicos entrometiéndose en cuestiones operativas.
Las criticas hacia la dirección de Renfe las ha ventilado en público Semaf. El sindicato de maquinistas recomendó el pasado domingo a todos los profesionales de conducción que era esencial no correr riesgos que pusieran en peligro la seguridad, la vida y la salud de los viajeros y trabajadores durante los horarios y trayectos afectados por los avisos de nivel rojo de Aemet de ese día en algunos puntos de Valencia.
Renfe, sin embargo, «trató de presionar nuevamente a los maquinistas para circular. Se sacó para ello de la chistera un procedimiento de actuación ante fenómenos meteorológicos» que, según el sindicato, desconocían y que no fue consensuado con los representantes de los trabajadores.
Además, a través de las redes sociales, hizo público también un mensaje en el que advertía de que los maquinistas había tomado de forma «unilateral» la decisión de no circular en las líneas C-1 y C-2 del núcleo de Cercanías de Valencia, por lo que podrían registrarse retrasos. La compañía, en una nota, abundó en que la decisión de los maquinistas «no estaba respaldada por la información técnica de la que disponía la compañía», que, según dijo, manejaba datos meteorológicos fruto de un acuerdo de colaboración de Adif y la operadora con la Aemet.
Sin embargo, a última hora del domingo, la circulación se tuvo que suspender en ambas líneas por la virulencia del temporal. Se mantenía entonces el aviso de importantes precipitaciones en parte de la provincia de Valencia con precipitaciones de hasta 166 litros por metro cuadrado.
Semaf asegura que la operadora trató de nuevo de reanudar la circulación en ambas líneas a las 10.00 horas del lunes porque era cuando estaba previsto que el temporal cesara a pesar de que, según denuncia, no se había cumplido con el procedimiento específico 3.1, en el que se requiere la entrega a la representación legal de los trabajadores de los informes que acreditan la seguridad de la infraestructura afectada por el temporal para su comprobación.
La situación meteorológica, además, no había mejorado en exceso porque esa mañana se sucedían en la misma zona geográfica las alertas meteorológicas en las que se pedía a los ciudadanos no salir de casa, a pesar de lo cual, «la empresa contactaba con los maquinistas para que salieran de casa y que se presentasen» en sus puestos de trabajo, según Semaf.
A mediodía, incluso, emergencias emitió una orden de confinamiento a la población residente en 145 municipios, que poco a poco ha ido retirando según se producían las actuaciones de socorro.
Finalmente, el servicio de ambas líneas pudo ser reanudado a las 18.30 horas del lunes.
Planteamientos en duda
El episodio de Valencia refleja, según profesionales ferroviarios de la operadora pública, un proceder dentro de la compañía que ya se vivió en Renfe en febrero. Entonces, tras el accidente de Gelida, se produjo una reunión con maquinistas en la que, según algunos asistentes, Heredia amenazó con despidos si no acudían a trabajar pese a la complicada situación meteorológica, si bien el presidente aseguró que tal cosa no había sucedido.
Es precisamente al presidente de la compañía al que apuntan estos sectores profesionales como responsable de tomar decisiones cuestionables tanto entonces como ahora desde el punto de vista de la seguridad. El propio Semaf ha asegurado tras lo ocurrido ahora en Valencia que «en escenarios de emergencias climáticas con alerta roja, Renfe y Adif deberían ofrecer una imagen de solvencia operativa a profesionales y a usuarios del ferrocarril mediante mecanismos de prevención, en lugar de buscar la exposición de los trenes a un peligro real para tratar de aparentar que está todo controlado».
Los que señalan a Heredia aseguran que su círculo de confianza está formado por asesores que vienen del mundo del autobús, que chocan a menudo en sus juicios y planteamientos con el criterio de los profesionales del tren de la compañía. «Esto genera unas tensiones internas que repercuten en la gestión. El presidente desconfía de los ferroviarios y estos de sus decisiones», concluyen.
Los «ferroviarios» acusan a Heredia de tomar decisiones en situaciones como las de alerta meteorológica sin atender a criterios técnicos
La cuestionable gestión de las circulaciones llevada a cabo por Renfe en Levante en los días de mayor afectación por la dana ha levantado ampollas entre muchos profesionales ferroviarios de la compañía, que apuntan directamente a la presidencia de la operadora, que ocupa Álvaro Fernández Heredia, como responsable. Estos sectores críticos le acusan de tomar decisiones polémicas sin atender a criterios técnicos entrometiéndose en cuestiones operativas.
Las criticas hacia la dirección de Renfe las ha ventilado en público Semaf. El sindicato de maquinistas recomendó el pasado domingo a todos los profesionales de conducción que era esencial no correr riesgos que pusieran en peligro la seguridad, la vida y la salud de los viajeros y trabajadores durante los horarios y trayectos afectados por los avisos de nivel rojo de Aemet de ese día en algunos puntos de Valencia.
Renfe, sin embargo, «trató de presionar nuevamente a los maquinistas para circular. Se sacó para ello de la chistera un procedimiento de actuación ante fenómenos meteorológicos» que, según el sindicato, desconocían y que no fue consensuado con los representantes de los trabajadores.
Además, a través de las redes sociales, hizo público también un mensaje en el que advertía de que los maquinistas había tomado de forma «unilateral» la decisión de no circular en las líneas C-1 y C-2 del núcleo de Cercanías de Valencia, por lo que podrían registrarse retrasos. La compañía, en una nota, abundó en que la decisión de los maquinistas «no estaba respaldada por la información técnica de la que disponía la compañía», que, según dijo, manejaba datos meteorológicos fruto de un acuerdo de colaboración de Adif y la operadora con la Aemet.
Sin embargo, a última hora del domingo, la circulación se tuvo que suspender en ambas líneas por la virulencia del temporal. Se mantenía entonces el aviso de importantes precipitaciones en parte de la provincia de Valencia con precipitaciones de hasta 166 litros por metro cuadrado.
Semaf asegura que la operadora trató de nuevo de reanudar la circulación en ambas líneas a las 10.00 horas del lunes porque era cuando estaba previsto que el temporal cesara a pesar de que, según denuncia, no se había cumplido con el procedimiento específico 3.1, en el que se requiere la entrega a la representación legal de los trabajadores de los informes que acreditan la seguridad de la infraestructura afectada por el temporal para su comprobación.
La situación meteorológica, además, no había mejorado en exceso porque esa mañana se sucedían en la misma zona geográfica las alertas meteorológicas en las que se pedía a los ciudadanos no salir de casa, a pesar de lo cual, «la empresa contactaba con los maquinistas para que salieran de casa y que se presentasen» en sus puestos de trabajo, según Semaf.
A mediodía, incluso, emergencias emitió una orden de confinamiento a la población residente en 145 municipios, que poco a poco ha ido retirando según se producían las actuaciones de socorro.
Finalmente, el servicio de ambas líneas pudo ser reanudado a las 18.30 horas del lunes.
El episodio de Valencia refleja, según profesionales ferroviarios de la operadora pública, un proceder dentro de la compañía que ya se vivió en Renfe en febrero. Entonces, tras el accidente de Gelida, se produjo una reunión con maquinistas en la que, según algunos asistentes, Heredia amenazó con despidos si no acudían a trabajar pese a la complicada situación meteorológica, si bien el presidente aseguró que tal cosa no había sucedido.
Es precisamente al presidente de la compañía al que apuntan estos sectores profesionales como responsable de tomar decisiones cuestionables tanto entonces como ahora desde el punto de vista de la seguridad. El propio Semaf ha asegurado tras lo ocurrido ahora en Valencia que «en escenarios de emergencias climáticas con alerta roja, Renfe y Adif deberían ofrecer una imagen de solvencia operativa a profesionales y a usuarios del ferrocarril mediante mecanismos de prevención, en lugar de buscar la exposición de los trenes a un peligro real para tratar de aparentar que está todo controlado».
Los que señalan a Heredia aseguran que su círculo de confianza está formado por asesores que vienen del mundo del autobús, que chocan a menudo en sus juicios y planteamientos con el criterio de los profesionales del tren de la compañía. «Esto genera unas tensiones internas que repercuten en la gestión. El presidente desconfía de los ferroviarios y estos de sus decisiones», concluyen.
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