El economista Daniel Lacalle ha cuestionado el discurso del Gobierno sobre la tributación del salario mínimo interprofesional (SMI) y ha advertido de que, aunque el Ejecutivo presuma de que este sueldo «no tributa», su incremento también tiene consecuencias sobre las cotizaciones sociales. Según sostiene, el aumento del salario mínimo eleva las bases mínimas de cotización y, con ellas, los costes que soportan millones de trabajadores.
Lacalle ha puesto el foco en una diferencia que considera fundamental: que un salario no pague IRPF no significa que esté libre de impuestos. En su publicación en redes sociales, el economista sostiene que el Gobierno omite el efecto que tienen las cotizaciones sociales sobre las nóminas y sobre el coste que supone contratar a un trabajador.
«No pagar IRPF no significa que no soporte más cotizaciones sociales», afirma. De esta manera, cuestiona que la ausencia de tributación final por el impuesto sobre la renta pueda presentarse como una ventaja fiscal completa para quienes cobran el salario mínimo.
Lacalle critica el efecto de las cotizaciones sociales sobre el SMI
El economista considera que el debate público se centra demasiado en el IRPF y deja en segundo plano las cotizaciones que se aplican al trabajo. En este sentido, critica que determinados discursos políticos no tengan en cuenta el impacto de estos pagos sobre los salarios y los costes laborales.
«La izquierda caviar siempre se ‘olvida’ de los impuestos al trabajo», escribe Lacalle en su mensaje.
El economista también explica que el SMI actual queda sin cuota de IRPF gracias a una deducción que el Gobierno ha ampliado. Por tanto, sostiene que la ausencia de una cuota final en este impuesto no implica que el trabajador deje de soportar otras cargas asociadas a su salario.
«El SMI actual solo queda sin cuota de IRPF mediante una deducción que el Gobierno ha ampliado», señala.
Su crítica se dirige, por tanto, a la forma en que se presenta la fiscalidad del salario mínimo. Lacalle sostiene que la subida puede traducirse en mayores cotizaciones sociales, tanto para los trabajadores como para las empresas, y que este efecto debe tenerse en cuenta al valorar el impacto real de la medida.
El economista cuestiona que la subida sea neutral para contratar
Lacalle insiste en que el hecho de que el salario mínimo no tenga una cuota final de IRPF no significa que su incremento sea neutral para el coste de contratación.
«Que el salario mínimo quede sin cuota final de IRPF no significa que no soporte impuestos por cotizaciones sociales crecientes ni que su subida sea neutral para el coste de contratación», afirma.
El economista concluye su argumento con una cifra sobre el impacto que atribuye al aumento del coste laboral: «Sí. El estado se queda con el 30% del aumento de coste laboral, que es salario».
De esta forma, Lacalle plantea que el debate sobre el SMI no debería limitarse al dinero que llega al trabajador después del IRPF, sino que también debería contemplar el conjunto de cotizaciones y el coste total que supone el empleo.
Sus declaraciones constituyen una crítica al enfoque fiscal del Gobierno y a la presentación de la subida del salario mínimo como una mejora que no implica una mayor carga tributaria para quienes lo perciben.
En su publicación en redes sociales, el doctor en Economía sostiene que el Gobierno omite el efecto que tienen las cotizaciones sociales sobre las nóminas y sobre el coste que supone contratar a un trabajador
El economista Daniel Lacalle ha cuestionado el discurso del Gobierno sobre la tributación del salario mínimo interprofesional (SMI) y ha advertido de que, aunque el Ejecutivo presuma de que este sueldo «no tributa», su incremento también tiene consecuencias sobre las cotizaciones sociales. Según sostiene, el aumento del salario mínimo eleva las bases mínimas de cotización y, con ellas, los costes que soportan millones de trabajadores.
Lacalle ha puesto el foco en una diferencia que considera fundamental: que un salario no pague IRPF no significa que esté libre de impuestos. En su publicación en redes sociales, el economista sostiene que el Gobierno omite el efecto que tienen las cotizaciones sociales sobre las nóminas y sobre el coste que supone contratar a un trabajador.
«No pagar IRPF no significa que no soporte más cotizaciones sociales», afirma. De esta manera, cuestiona que la ausencia de tributación final por el impuesto sobre la renta pueda presentarse como una ventaja fiscal completa para quienes cobran el salario mínimo.
Lacalle critica el efecto de las cotizaciones sociales sobre el SMI
El economista considera que el debate público se centra demasiado en el IRPF y deja en segundo plano las cotizaciones que se aplican al trabajo. En este sentido, critica que determinados discursos políticos no tengan en cuenta el impacto de estos pagos sobre los salarios y los costes laborales.
«La izquierda caviar siempre se ‘olvida’ de los impuestos al trabajo», escribe Lacalle en su mensaje.
El economista también explica que el SMI actual queda sin cuota de IRPF gracias a una deducción que el Gobierno ha ampliado. Por tanto, sostiene que la ausencia de una cuota final en este impuesto no implica que el trabajador deje de soportar otras cargas asociadas a su salario.
«El SMI actual solo queda sin cuota de IRPF mediante una deducción que el Gobierno ha ampliado», señala.
Su crítica se dirige, por tanto, a la forma en que se presenta la fiscalidad del salario mínimo. Lacalle sostiene que la subida puede traducirse en mayores cotizaciones sociales, tanto para los trabajadores como para las empresas, y que este efecto debe tenerse en cuenta al valorar el impacto real de la medida.
El economista cuestiona que la subida sea neutral para contratar
Lacalle insiste en que el hecho de que el salario mínimo no tenga una cuota final de IRPF no significa que su incremento sea neutral para el coste de contratación.
«Que el salario mínimo quede sin cuota final de IRPF no significa que no soporte impuestos por cotizaciones sociales crecientes ni que su subida sea neutral para el coste de contratación», afirma.
El economista concluye su argumento con una cifra sobre el impacto que atribuye al aumento del coste laboral: «Sí. El estado se queda con el 30% del aumento de coste laboral, que es salario».
De esta forma, Lacalle plantea que el debate sobre el SMI no debería limitarse al dinero que llega al trabajador después del IRPF, sino que también debería contemplar el conjunto de cotizaciones y el coste total que supone el empleo.
Sus declaraciones constituyen una crítica al enfoque fiscal del Gobierno y a la presentación de la subida del salario mínimo como una mejora que no implica una mayor carga tributaria para quienes lo perciben.
Noticias de Economía Nacional e Internacional en La Razón
