La moderna Fórmula 1, que toma ahora Madrid, entró en España en 1991 por Barcelona, tuvo un paso fugaz por Jerez (1994 y 1997) pero hizo parada en Valencia a partir de 2008 durante cinco años y dejó una deuda millonaria y secuelas políticas, urbanísticas y hasta judiciales. Mientras que el GP de España, en Montmeló, se consolidó y resultó sostenible, el GP de Europa inventado por Bernie Ecclestone para emular a Mónaco, con un circuito urbano volcado a la fachada marítima de Valencia, acabó siendo un rotundo fracaso.
Madrid toma el relevo tras la aventura fallida en el circuito de La Marina con el que Ecclestone quiso crear otro ‘Mónaco’ y la obligada alternancia de Barcelona tras 33 años de carreras
La moderna Fórmula 1, que toma ahora Madrid, entró en España en 1991 por Barcelona, tuvo un paso fugaz por Jerez (1994 y 1997) pero hizo parada en Valencia a partir de 2008 durante cinco años y dejó una deuda millonaria y secuelas políticas, urbanísticas y hasta judiciales. Mientras que el GP de España, en Montmeló, se consolidó y resultó sostenible, el GP de Europa inventado por Bernie Ecclestone para emular a Mónaco, con un circuito urbano volcado a la fachada marítima de Valencia, acabó siendo un rotundo fracaso.
En 2007, a pocos días de las elecciones municipales y autonómicas, el presidente de la Generalitat, Francisco Camps, y la alcaldesa de Valencia, Rita Barberá, anunciaron junto al dueño de la F1 que llegaría a Valencia, con Fernando Alonso en la cima de su carrera. No lo haría en el Circuito Ricardo Tormo de Cheste, sino en La Marina, que ya había lucido con la Copa América.
El anuncio incluía que el canon que exigía la empresa gestora del magnate británico –Formula One Managment (FOM)-, y que ascendía año a año de 17,2 millones a 27,6, sería asumido por Valmor Sport, la promotora privada cuyos accionistas eran el campeón de motociclismo Jorge Martínez Aspar, el presidente de Pamesa y del Villarreal, Fernando Roig, y Bancaja. La Generalitat sólo iba a adelantar 50 millones para construir el trazado urbano de 5.419 metros diseñado Hermann Tilke, pero esa inversión se recuperaría porque el Ayuntamiento de Valencia repercutiría ese coste a los promotores que urbanizaran el PAI del Grao, una zona con solares urbanizables que serían licitados en torno al circuito. Nada salió como estaba previsto.
El 24 de agosto de 2008 se celebró el primer GP de Europa, con la victoria de Felipe Massa al volante de su Ferrari. Se vendieron 78.617 entradas y, según la organización, se recaudaron 27 millones. Se cumplieron las expectativas y eso provocó la euforia de que quedó reflejada en esa foto icónica de Camps y Barberá su subidos a un Ferrari con Alonso y Massa en 2009. Sin embargo, en el resto de ediciones, hasta la última de 2012, adelantada a junio y que ganó el piloto asturiano, fue confirmándose la decadencia. La asistencia cayó en un 82%, a menos de 25.000 espectadores y apenas 6,8 millones recaudados.
En la segunda edición ya se evidenció que Valmor no podía hacer frente al canon y fue la Generalitat quien asumió el coste de la prueba hasta que en diciembre de 2011, en pleno estallido de los casos de corrupción entorno a la presidencia de Camps que provocaron su dimisión, y con Alberto Fabra al frente del Gobierno, compró Valmor por la simbólica cifra de un euro. Eso sí, asumiendo su deuda de 32,6 millones de euros que se arrastró hasta 2023: 16,8 millones de deuda comercial y 15,7 millones financiera. Esa operación acabó en los tribunales, aunque no hubo condenas.
A esa carga se sumaron 111 millones en pagos a la empresa de Ecclestone, otros 100 en obras y adecuación y 22 millones más que pagó la antigua Canal 9 por los derechos para emitir las carreras. La factura fue cercana a los 300 millones. Valencia tenía un acuerdo hasta 2014 imposible de sostener y en 2012 renunció abonando una penalización. De la F-1 sólo queda parte del trazado que es un poblado chabolista.
En aquel momento, la idea de Ecclestone ya era que no coincidieran dos pruebas en España cada temporada. Al retirarse el circuito urbano, Montmeló se quedó solo… hasta que apareció Madrid y puso fin a 33 años de carreras de manera ininterrumpida.
En enero de 2025, Fira de Barcelona asumió la gestión del Circuit y hace frente a los 28 millones de canon anual que exige Liberty Media, la compañía norteamericana que compró FOM en 2017, pero se encontró con la irrupción de Madrid y la firme convicción de la empresa de no tener más de ocho pruebas en suelo europeo.
Eso obligó a resignarse a compartir la F-1 en España con la capital, que tendrá el GP de España hasta 2035. El GP de Barcelona-Catalunya sólo se celebrará los años pares a partir de 2028. Su rendimiento, eso sí, le avala: Barcelona movía más de 300 millones en impacto económico con cifras de 300.000 espectadores.
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