Cada día, una media de 1,5 millones de personas no acude a su puesto de trabajo en España. De ellas, alrededor de 1,2 millones se encuentran de baja médica, una situación que ha convertido la incapacidad temporal en una de las prestaciones que más presión ejerce sobre las cuentas de la Seguridad Social. Solo entre enero y junio de 2026, el sistema destinó 9.502 millones de euros a cubrir estas prestaciones, un 10% más que en el mismo periodo del año anterior. La cifra, que ya roza los 10.000 millones de euros, sitúa la incapacidad temporal entre las partidas de mayor crecimiento del gasto y la deja a solo 456 millones del desembolso conjunto destinado a las pensiones y prestaciones no contributivas.
Los datos figuran en el Resumen de Ejecución Presupuestaria publicado por el Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones. Según este documento, las pensiones no contributivas de jubilación, invalidez y orfandad, los complementos a mínimos, el Ingreso Mínimo Vital y el resto de subsidios acumularon un gasto de 9.958 millones de euros durante el primer semestre del año, apenas un 4,8% superior al destinado a la incapacidad temporal.
El 80% del presupuesto ya está comprometido
La Seguridad Social y las mutuas colaboradoras han ejecutado ya alrededor del 80% del crédito presupuestado para incapacidad temporal, cuando únicamente ha transcurrido la primera mitad del ejercicio.
Este elevado grado de ejecución pone de manifiesto la fuerte presión que soporta una de las prestaciones que más ha incrementado su peso dentro del sistema de protección social en los últimos años.
Un gasto cinco veces superior al de hace una década
La evolución de la incapacidad temporal refleja un crecimiento sostenido desde hace años. En el primer semestre de 2014, el gasto ascendía a 1.872 millones de euros. Doce años después alcanza los 9.502 millones, lo que supone multiplicar por cinco el desembolso realizado entonces y un incremento acumulado superior al 400%.
Precisamente esta evolución llevó al Gobierno a solicitar a la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (AIReF) un análisis específico dentro del programa de revisión del gasto público.
En dicho estudio, la AIReF atribuía el aumento de la incapacidad temporal a una combinación de factores: el mayor número de procesos, el incremento de su duración media, la insuficiente supervisión y seguimiento de las bajas, los cambios normativos, la mejora de los convenios colectivos, el ciclo económico, el aumento de la demanda de atención primaria tras la pandemia y el crecimiento de las listas de espera sanitarias.
Cuando la Autoridad Fiscal publicó su informe, estimó que el gasto había aumentado cerca de un 200% entre 2014 y 2024. Sin embargo, esa estimación no incorporaba la evolución registrada durante 2025 ni la ejecución presupuestaria del primer semestre de 2026. Con estos últimos datos, el incremento acumulado supera ya el 400%.
Las empresas también soportan una factura creciente
Al coste asumido por la Seguridad Social se suma el que recae directamente sobre las empresas. La normativa establece que entre los días primero y tercero de una baja médica el trabajador no percibe prestación. Entre el cuarto y el decimoquinto día, el coste corresponde a la empresa, mientras que a partir del día dieciséis la prestación pasa a financiarse con cargo a la Seguridad Social.
Esta distribución hace que el incremento de las bajas tenga también un impacto directo sobre los costes laborales del sector privado.
Los datos recopilados por las mutuas colaboradoras y publicados por Confemetal muestran que el coste empresarial derivado de la incapacidad temporal aumentó un 8,45% hasta mayo. En los cinco primeros meses del año, las empresas desembolsaron 4.909 millones de euros en prestaciones y 4.093 millones en otros costes asociados, lo que eleva la factura total a 9.002 millones de euros.
Esta cifra supera incluso los 7.162 millones de euros asumidos por el sector público durante ese mismo periodo.
Menos bajas, pero más largas
El aumento del gasto se produce pese a que el número de bajas médicas muestra una tendencia descendente. Según los datos de las mutuas, la prevalencia de los procesos de incapacidad temporal cayó un 9,9% hasta mayo respecto al mismo periodo de 2025, pasando de 34,97 a 31,50 procesos por cada 1.000 trabajadores protegidos.
Sin embargo, esta reducción queda compensada por un incremento significativo de la duración de las bajas. La duración media pasó de 42,78 días a 51,35 días, un aumento cercano al 20%, lo que explica buena parte del incremento del gasto tanto para la Seguridad Social como para las empresas.
En el primer semestre de 2014, el gasto ascendía a 1.872 millones de euros. Doce años después alcanza los 9.502 millones, lo que supone un incremento acumulado superior al 400%
Cada día, una media de 1,5 millones de personas no acude a su puesto de trabajo en España. De ellas, alrededor de 1,2 millones se encuentran de baja médica, una situación que ha convertido la incapacidad temporal en una de las prestaciones que más presión ejerce sobre las cuentas de la Seguridad Social. Solo entre enero y junio de 2026, el sistema destinó 9.502 millones de euros a cubrir estas prestaciones, un 10% más que en el mismo periodo del año anterior. La cifra, que ya roza los 10.000 millones de euros, sitúa la incapacidad temporal entre las partidas de mayor crecimiento del gasto y la deja a solo 456 millones del desembolso conjunto destinado a las pensiones y prestaciones no contributivas.
Los datos figuran en el Resumen de Ejecución Presupuestaria publicado por el Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones. Según este documento, las pensiones no contributivas de jubilación, invalidez y orfandad, los complementos a mínimos, el Ingreso Mínimo Vital y el resto de subsidios acumularon un gasto de 9.958 millones de euros durante el primer semestre del año, apenas un 4,8% superior al destinado a la incapacidad temporal.
El 80% del presupuesto ya está comprometido
La Seguridad Social y las mutuas colaboradoras han ejecutado ya alrededor del 80% del crédito presupuestado para incapacidad temporal, cuando únicamente ha transcurrido la primera mitad del ejercicio.
Este elevado grado de ejecución pone de manifiesto la fuerte presión que soporta una de las prestaciones que más ha incrementado su peso dentro del sistema de protección social en los últimos años.
Un gasto cinco veces superior al de hace una década
La evolución de la incapacidad temporal refleja un crecimiento sostenido desde hace años. En el primer semestre de 2014, el gasto ascendía a 1.872 millones de euros. Doce años después alcanza los 9.502 millones, lo que supone multiplicar por cinco el desembolso realizado entonces y un incremento acumulado superior al 400%.
Precisamente esta evolución llevó al Gobierno a solicitar a la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (AIReF) un análisis específico dentro del programa de revisión del gasto público.
En dicho estudio, la AIReF atribuía el aumento de la incapacidad temporal a una combinación de factores: el mayor número de procesos, el incremento de su duración media, la insuficiente supervisión y seguimiento de las bajas, los cambios normativos, la mejora de los convenios colectivos, el ciclo económico, el aumento de la demanda de atención primaria tras la pandemia y el crecimiento de las listas de espera sanitarias.
Cuando la Autoridad Fiscal publicó su informe, estimó que el gasto había aumentado cerca de un 200% entre 2014 y 2024. Sin embargo, esa estimación no incorporaba la evolución registrada durante 2025 ni la ejecución presupuestaria del primer semestre de 2026. Con estos últimos datos, el incremento acumulado supera ya el 400%.
Las empresas también soportan una factura creciente
Al coste asumido por la Seguridad Social se suma el que recae directamente sobre las empresas. La normativa establece que entre los días primero y tercero de una baja médica el trabajador no percibe prestación. Entre el cuarto y el decimoquinto día, el coste corresponde a la empresa, mientras que a partir del día dieciséis la prestación pasa a financiarse con cargo a la Seguridad Social.
Esta distribución hace que el incremento de las bajas tenga también un impacto directo sobre los costes laborales del sector privado.
Los datos recopilados por las mutuas colaboradoras y publicados por Confemetal muestran que el coste empresarial derivado de la incapacidad temporal aumentó un 8,45% hasta mayo. En los cinco primeros meses del año, las empresas desembolsaron 4.909 millones de euros en prestaciones y 4.093 millones en otros costes asociados, lo que eleva la factura total a 9.002 millones de euros.
Esta cifra supera incluso los 7.162 millones de euros asumidos por el sector público durante ese mismo periodo.
Menos bajas, pero más largas
El aumento del gasto se produce pese a que el número de bajas médicas muestra una tendencia descendente. Según los datos de las mutuas, la prevalencia de los procesos de incapacidad temporal cayó un 9,9% hasta mayo respecto al mismo periodo de 2025, pasando de 34,97 a 31,50 procesos por cada 1.000 trabajadores protegidos.
Sin embargo, esta reducción queda compensada por un incremento significativo de la duración de las bajas. La duración media pasó de 42,78 días a 51,35 días, un aumento cercano al 20%, lo que explica buena parte del incremento del gasto tanto para la Seguridad Social como para las empresas.
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