La OCDE coloca a España en el top 3 de las grandes economías con la mayor caída del salario real

La OCDE contradice al Gobierno de Pedro Sánchez y certifica que los salarios reales de los españoles están en el Top 3 de los que más han perdido desde 2021, con una caída de media del 2% y, además, advierte de que no se espera un repunte ni en 2026 ni en 2027. Así lo ha determinado en su informe anual de perspectivas de empleo, en el que la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico señala que la subida media del conjunto de los países miembros ha sido del 4,9%, mientras que la mediana ha sido del 1,8%. De hecho, sólo hay otros seis países en los que los salarios habían perdido más poder adquisitivo que en España: Dinamarca (2,1%), Suecia (4,8%), Australia (5,1%), República Checa (5,8%), Italia (6,1%) y Nueva Zelanda (6,4%). En la zona euro, también cayeron, pero menos, un 1,8% en esos cinco años y en Estados Unidos un 1,4%.

La Organización advierte de que el sueldo de los españoles es todavía un 2% más bajo que en el primer trimestre de 2021, ubicando a España como uno de los países de la OCDE que más ha caído a nivel salarial desde la crisis pandémica, teniendo en cuenta el alza de la inflación. Asimismo, avisa de que el estancamiento salarial ocurre al mismo tiempo que se ha incrementado el salario mínimo, algo que pese a que ha «protegido» a los trabajadores de menores ingresos frente a la inflación, denota un punto muerto todavía mayor en el nivel salarial del resto de trabajadores, al acercar cada vez ese salario mínimo al salario medio. «Dado que el crecimiento de la productividad laboral se ha estancado durante la última década y se prevé que siga siendo moderado, y en un contexto de renovadas presiones inflacionarias a corto plazo, se anticipa que los salarios reales no repunten a lo largo de 2026 y 2027».

Con un resultado de nuevo inferior al del conjunto de la OCDE, la recuperación del poder adquisitivo de los salarios en España tras las caídas por la crisis inflacionista por la guerra de Ucrania ha demostrado «menos vigor» que en el conjunto de la organización, al producirse «un estancamiento aún mayor en los salarios reales de gran parte de la fuerza laboral».

En cuanto al empleo, España está en el vagón de los países con la tasa de paro más alta. La reducción de tres décimas de la tasa de paro en el último año refleja la «consolidación del mercado laboral» español, pero afea el informe que el desempleo esté por encima de los dos dígitos (10,3%), que posiciona a España entre los puestos más altos de los 38 miembros de la OCDE y es el «principal reto» de la economía española, que al mismo tiempo ha conseguido incrementar en siete décimas la tasa de empleo, dado que la tasa de desempleo promedio de los países desarrollados se sitúa en el 4,9%.

El informe también alerta de estancamiento del crecimiento de la productividad en la última década, situación a la que no ve una mejora en el corto plazo, y en un contexto de nuevas presiones inflacionistas «se anticipa que los salarios reales no repunten a lo largo de 2026 y 2027». En su análisis sobre España, la organización constata que la reforma laboral de 2021 que limitó el recurso a los contratos temporales para necesidades transitorias y endureció las condiciones para justificar su uso ha tenido efectos, pero se muestran preocupados por el ajuste que en realidad se ha hecho con un abuso de los contratos fijos discontinuos, que aunque formalmente se califican como indefinidos, «pueden implicar periodos de inactividad, con lo que no ofrecen las mismas garantías de estabilidad de ingresos»

El estudio también señala que el informe señala que la tasa de empleo ha crecido 0,7 puntos porcentuales en el último año, hasta el 67,3%, pero todavía queda 4,8 puntos por debajo de la media de la OCDE. Además, señala que en España las disparidades regionales en las tasas de empleo son «significativamente mayores» que en la mayoría de las economías de la OCDE e indican que el paro también presenta grandes diferencias, entre el mínimo provincial en Guipúzcoa (6,4%) y el máximo de Melilla (28,3%). A su parecer, los flujos de trabajadores que se desplazan de zonas con poco trabajo a otras donde hay más oferta «siguen siendo demasiado limitados para reducir de forma significativa las brechas regionales de empleo». Es más, avisan de que «en ausencia de políticas que reduzcan las barreras a la movilidad, especialmente para las personas con peores perspectivas laborales, la movilidad interregional puede acabar reforzando las disparidades existentes».

 Desde 2021, el sueldo real de los españoles ha bajado un 2%. España es único país europeo, junto a Finlandia, con la tasa de paro en doble dígito  

La OCDE contradice al Gobierno de Pedro Sánchez y certifica que los salarios reales de los españoles están en el Top 3 de los que menos han subido desde 2021, para situar el incremento en un 2% de media hasta 2025 y, además, advierte de que no se espera un repunte ni en 2026 ni en 2027. Así lo ha determinado en su informe anual de perspectivas de empleo, en el que la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico señala que la subida media del conjunto de los países miembros ha sido del 4,9%, más del doble. De hecho, sólo había otros seis países en los que los salarios habían perdido más poder adquisitivo que en España: Dinamarca (2,1%), Suecia (4,8%), Australia (5,1%), República Checa (5,8%), Italia (6,1%) y Nueva Zelanda (6,4%). En la zona euro, también cayeron, pero menos, un 1,8% en esos cinco años y en Estados Unidos un 1,4 %.

Los salarios reales crecieron un 2% en España hasta el primer trimestre de este año, antes de que se hicieran sentir de lleno los efectos de la guerra en Oriente Medio, con un «limitado» crecimiento de los salarios, que continúan siendo su «punto débil», expresa el informe. Es más, advierte de que el sueldo de los españoles es todavía un 2% más bajo que en el primer trimestre de 2021, ubicando a España como uno de los países de la OCDE que más ha caído a nivel salarial desde la crisis pandémica, teniendo en cuenta el alza de la inflación.

La OCDE avisa de que el estancamiento salarial ocurre al mismo tiempo que se ha incrementado el salario mínimo, algo que pese a que ha «protegido» a los trabajadores de menores ingresos frente a la inflación, denota un punto muerto todavía mayor en el nivel salarial del resto de trabajadores, al acercar cada vez ese salario mínimo al salario medio. «Dado que el crecimiento de la productividad laboral se ha estancado durante la última década y se prevé que siga siendo moderado, y en un contexto de renovadas presiones inflacionarias a corto plazo, se anticipa que los salarios reales no repunten a lo largo de 2026 y 2027».

Con un resultado de nuevo inferior al del conjunto de la OCDE, que registró un incremento medio del 2,2 %, la recuperación del poder adquisitivo de los salarios en España tras las caídas por la crisis inflacionista por la guerra de Ucrania ha demostrado menos vigor que en el conjunto de la organización, al producirse «un estancamiento aún mayor en los salarios reales de gran parte de la fuerza laboral».

En cuanto al empleo, España sigue siendo el país de la OCDE con la tasa de paro más alta. La reducción de tres décimas de la tasa de paro en el último año refleja la «consolidación del mercado laboral» español, pero afea el informe que el desempleo esté por encima de los dos dígitos (10,3%), que posiciona a España entre los puestos más altos de los 38 miembros de la OCDE y es el «principal reto» de la economía española, que al mismo tiempo ha conseguido incrementar en siete décimas la tasa de empleo, dado que la tasa de desempleo promedio de los países desarrollados se sitúa en el 4,9%.

El informe también alerta de estancamiento del crecimiento de la productividad en la última década, situación a la que no ve una mejora en el corto plazo, y en un contexto de nuevas presiones inflacionistas «se anticipa que los salarios reales no repunten a lo largo de 2026 y 2027». En su análisis sobre España, la organización constata que la reforma laboral de 2021 que limitó el recurso a los contratos temporales para necesidades transitorias y endureció las condiciones para justificar su uso ha tenido efectos, pero se muestran preocupados por el ajuste que en realidad se ha hecho con un abuso de los contratos fijos discontinuos, que aunque formalmente se califican como indefinidos, «pueden implicar periodos de inactividad, con lo que no ofrecen las mismas garantías de estabilidad de ingresos»

El estudio también señala que aunque el empleo ha crecido de forma ininterrumpida en el país desde la pandemia, con un aumento de la tasa de empleo de las personas de entre 15 y 64 años de 0,7 puntos porcentuales en un año hasta el 67,3 % en el primer trimestre de 2026, todavía queda 4,8 puntos por debajo de la media de la OCDE. Además, señala que en España las disparidades regionales en las tasas de empleo son «significativamente mayores» que en la mayoría de las economías de la OCDE e indican que el paro también presenta grandes diferencias, entre el mínimo provincial en Guipúzcoa (6,4 %) y el máximo de Melilla (28,3 %). A su parecer, los flujos de trabajadores que se desplazan de zonas con poco trabajo a otras donde hay más oferta «siguen siendo demasiado limitados para reducir de forma significativa las brechas regionales de empleo». Es más, avisan de que «en ausencia de políticas que reduzcan las barreras a la movilidad, especialmente para las personas con peores perspectivas laborales, la movilidad interregional puede acabar reforzando las disparidades existentes».

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