La adquisición de Warner Bros. Discovery por Paramount Skydance suma un nuevo contratiempo en uno de sus frentes más delicados. El fiscal general de California, Rob Bonta, canceló la reunión prevista para este lunes 24 de agosto con representantes de Paramount, un encuentro que debía servir como primer paso para explorar un posible acuerdo en torno a la demanda con la que el estado pretende frenar la operación.
La decisión llegó después de que ambas partes hubieran comenzado a preparar el terreno para las conversaciones. Abogados de Paramount y de California se reunieron el viernes para fijar algunos de los asuntos que debían abordarse, entre ellos el futuro de los canales de televisión por cable y la integración de los negocios cinematográficos de Paramount y Warner Bros.. Sin embargo, ese acercamiento terminó deteriorándose antes de que pudiera celebrarse la cita principal.
Según la oficina de Bonta, el motivo de la cancelación fue la actuación de Paramount después de esos contactos preliminares. El fiscal general acusa a la compañía de haber filtrado detalles de las conversaciones y presentado de forma incorrecta el contenido de las mismas, algo que California considera incompatible con una negociación de buena fe.
«No solo Paramount filtró el supuesto contenido de las conversaciones, sino que tergiversó esas discusiones, demostrando una falta de buena fe», señaló la oficina del fiscal general, según recoge Reuters citando a The New York Times.
El desencuentro complica una vía que Paramount veía como una oportunidad para resolver el conflicto sin tener que esperar a una sentencia judicial. Las conversaciones, en cualquier caso, se encontraban todavía en una fase preliminar y no existían garantías de que fueran a desembocar en un acuerdo. La cancelación supone ahora un nuevo obstáculo para una operación que ya se enfrenta a una importante oposición legal en Estados Unidos.
Uno de los principales puntos de fricción está en las condiciones que California podría reclamar para retirar su oposición. Según las informaciones conocidas antes de la cancelación, Bonta estudiaba exigir a Paramount la venta de determinados canales de cable, además del compromiso de mantener separados los estudios cinematográficos de Paramount y Warner Bros. tras completar la adquisición. Estas medidas supondrían modificaciones estructurales relevantes respecto al grupo que Paramount pretende crear.
Paramount, por su parte, ha defendido que la unión de las dos compañías permitiría aumentar la producción y reforzar su capacidad para competir en el mercado audiovisual. Su consejero delegado, David Ellison, ha prometido que los estudios combinados estrenarían 30 películas al año. Los estados que se oponen a la operación consideran, sin embargo, que ese compromiso resulta difícil de hacer cumplir y no elimina sus preocupaciones sobre la reducción de la competencia.
El enfrentamiento tiene su origen en la demanda presentada en julio por California y otros once estados para bloquear la adquisición, valorada en 110.000 millones de dólares. Los fiscales sostienen que la concentración reduciría la competencia tanto en la distribución de películas como en la televisión por cable y podría perjudicar a las salas de cine, a los distribuidores de televisión de pago, a los consumidores y a los trabajadores del sector.
De acuerdo con los argumentos de California, la combinación de ambos grupos reuniría a dos de los cinco grandes distribuidores cinematográficos de Hollywood y a dos de los cinco principales propietarios de canales básicos de cable. El estado calcula además que la empresa resultante controlaría cerca de un tercio de las películas distribuidas en los cines estadounidenses y una proporción similar de la programación básica por cable.
La operación permanece paralizada mientras continúa la batalla judicial. Paramount y Warner Bros. Discovery acordaron no completar la integración hasta que avance el proceso abierto por los estados, lo que concede todavía más relevancia a cualquier posibilidad de negociación entre las partes.
La suspensión de la reunión de este lunes no implica necesariamente el final definitivo de las conversaciones, pero sí representa un retroceso después de los primeros contactos orientados a buscar una salida pactada. A falta de que se restablezca el diálogo, las diferencias sobre las desinversiones, la independencia de los estudios y el impacto de la concentración mantienen abierto el principal obstáculo que Paramount debe superar para completar la compra de Warner Bros. Discovery.
El fiscal general Rob Bonta acusa a la compañía de filtrar y tergiversar contactos previos y enfría la vía de un acuerdo extrajudicial
La adquisición de Warner Bros. Discovery por Paramount Skydance suma un nuevo contratiempo en uno de sus frentes más delicados. El fiscal general de California, Rob Bonta, canceló la reunión prevista para este lunes 24 de agosto con representantes de Paramount, un encuentro que debía servir como primer paso para explorar un posible acuerdo en torno a la demanda con la que el estado pretende frenar la operación.
La decisión llegó después de que ambas partes hubieran comenzado a preparar el terreno para las conversaciones. Abogados de Paramount y de California se reunieron el viernes para fijar algunos de los asuntos que debían abordarse, entre ellos el futuro de los canales de televisión por cable y la integración de los negocios cinematográficos de Paramount y Warner Bros.. Sin embargo, ese acercamiento terminó deteriorándose antes de que pudiera celebrarse la cita principal.
Según la oficina de Bonta, el motivo de la cancelación fue la actuación de Paramount después de esos contactos preliminares. El fiscal general acusa a la compañía de haber filtrado detalles de las conversaciones y presentado de forma incorrecta el contenido de las mismas, algo que California considera incompatible con una negociación de buena fe.
«No solo Paramount filtró el supuesto contenido de las conversaciones, sino que tergiversó esas discusiones, demostrando una falta de buena fe», señaló la oficina del fiscal general, según recoge Reuters citando a The New York Times.
El desencuentro complica una vía que Paramount veía como una oportunidad para resolver el conflicto sin tener que esperar a una sentencia judicial. Las conversaciones, en cualquier caso, se encontraban todavía en una fase preliminar y no existían garantías de que fueran a desembocar en un acuerdo. La cancelación supone ahora un nuevo obstáculo para una operación que ya se enfrenta a una importante oposición legal en Estados Unidos.
Uno de los principales puntos de fricción está en las condiciones que California podría reclamar para retirar su oposición. Según las informaciones conocidas antes de la cancelación, Bonta estudiaba exigir a Paramount la venta de determinados canales de cable, además del compromiso de mantener separados los estudios cinematográficos de Paramount y Warner Bros. tras completar la adquisición. Estas medidas supondrían modificaciones estructurales relevantes respecto al grupo que Paramount pretende crear.
Paramount, por su parte, ha defendido que la unión de las dos compañías permitiría aumentar la producción y reforzar su capacidad para competir en el mercado audiovisual. Su consejero delegado, David Ellison, ha prometido que los estudios combinados estrenarían 30 películas al año. Los estados que se oponen a la operación consideran, sin embargo, que ese compromiso resulta difícil de hacer cumplir y no elimina sus preocupaciones sobre la reducción de la competencia.
El enfrentamiento tiene su origen en la demanda presentada en julio por California y otros once estados para bloquear la adquisición, valorada en 110.000 millones de dólares. Los fiscales sostienen que la concentración reduciría la competencia tanto en la distribución de películas como en la televisión por cable y podría perjudicar a las salas de cine, a los distribuidores de televisión de pago, a los consumidores y a los trabajadores del sector.
De acuerdo con los argumentos de California, la combinación de ambos grupos reuniría a dos de los cinco grandes distribuidores cinematográficos de Hollywood y a dos de los cinco principales propietarios de canales básicos de cable. El estado calcula además que la empresa resultante controlaría cerca de un tercio de las películas distribuidas en los cines estadounidenses y una proporción similar de la programación básica por cable.
La operación permanece paralizada mientras continúa la batalla judicial. Paramount y Warner Bros. Discovery acordaron no completar la integración hasta que avance el proceso abierto por los estados, lo que concede todavía más relevancia a cualquier posibilidad de negociación entre las partes.
La suspensión de la reunión de este lunes no implica necesariamente el final definitivo de las conversaciones, pero sí representa un retroceso después de los primeros contactos orientados a buscar una salida pactada. A falta de que se restablezca el diálogo, las diferencias sobre las desinversiones, la independencia de los estudios y el impacto de la concentración mantienen abierto el principal obstáculo que Paramount debe superar para completar la compra de Warner Bros. Discovery.
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