Giro de tuerca al crimen de Santiago: laSexta reabre el expediente «Lo que la verdad esconde: el caso Asunta»

El asesinato de la pequeña Asunta Yong Fang Basterra Porto en septiembre de 2013 marcó un antes y un después en la crónica negra española, no solo por la naturaleza del crimen —sin precedentes en el país al involucrar a unos padres adoptivos en un plan conjunto—, sino por la brutal tormenta mediática que rodeó el proceso. Trece años después de aquel suceso en las afueras de Santiago de Compostela, el género documental de no ficción regresa a la televisión en abierto. laSexta ha decidido apostar por la emisión íntegra en horario estelar, el próximo miércoles 22 de julio a las 23:00 horas, de los tres capítulos que componen «Lo que la verdad esconde: el caso Asunta».

La producción, firmada por Bambú Producciones bajo la dirección de Elías León Siminiani y la producción ejecutiva de Ramón Campos y Teresa Fernández-Valdés, huye deliberadamente de los recursos habituales del género. El espectador no encontrará una voz en off que dirija sus conclusiones ni recreaciones dramatizadas. En su lugar, el peso de la narración recae en un exhaustivo trabajo de campo liderado por la investigadora Ana Sanmartín, quien junto a un equipo técnico de corte cinematográfico dedicó más de un año a revisar las costuras de la instrucción judicial, contactando con más de un centenar de personas vinculadas directamente a la causa.

El principal valor del documento estriba en la crudeza de sus fuentes y el acceso a material que no formó parte del foco público inicial. El metraje incorpora imágenes inéditas y, de manera muy destacada, el audio de las conversaciones cruzadas que mantuvieron la abogada Rosario Porto y el periodista Alfonso Basterra en los calabozos de la Guardia Civil tras ser detenidos. Asimismo, la cinta recoge declaraciones en primera persona de los propios condenados desde el penal de Teixeiro, grabadas en un momento procesal crítico, mientras esperaban la resolución de su último recurso ante el Tribunal Constitucional.

Más allá del relato cronológico del infanticidio por asfixia y la posterior sedación de la menor, la miniserie propone una reflexión profunda sobre los pilares del sistema judicial. El guion analiza con frialdad los problemas para constituir un jurado popular no contaminado por la presión de los informativos, así como la validez de la «prueba indiciaria» —el esfuerzo inductivo esgrimido por la fiscalía ante la falta de una prueba de cargo directa y la ausencia absoluta de un móvil claro—. A través de herramientas tecnológicas que no se emplearon en la investigación original de 2013, el documental plantea interrogantes y líneas alternativas que las pesquisas oficiales descartaron o ignoraron en su día, devolviendo el debate al terreno de la duda razonable.

 La cadena de Atresmedia programa este miércoles 22 un maratón con los tres episodios de la célebre investigación de Bambú Producciones, un relato sin artificios que sitúa al espectador en el papel de jurado  

El asesinato de la pequeña Asunta Yong Fang Basterra Porto en septiembre de 2013 marcó un antes y un después en la crónica negra española, no solo por la naturaleza del crimen —sin precedentes en el país al involucrar a unos padres adoptivos en un plan conjunto—, sino por la brutal tormenta mediática que rodeó el proceso. Trece años después de aquel suceso en las afueras de Santiago de Compostela, el género documental de no ficción regresa a la televisión en abierto. laSexta ha decidido apostar por la emisión íntegra en horario estelar, el próximo miércoles 22 de julio a las 23:00 horas, de los tres capítulos que componen «Lo que la verdad esconde: el caso Asunta».

La producción, firmada por Bambú Producciones bajo la dirección de Elías León Siminiani y la producción ejecutiva de Ramón Campos y Teresa Fernández-Valdés, huye deliberadamente de los recursos habituales del género. El espectador no encontrará una voz en off que dirija sus conclusiones ni recreaciones dramatizadas. En su lugar, el peso de la narración recae en un exhaustivo trabajo de campo liderado por la investigadora Ana Sanmartín, quien junto a un equipo técnico de corte cinematográfico dedicó más de un año a revisar las costuras de la instrucción judicial, contactando con más de un centenar de personas vinculadas directamente a la causa.

El principal valor del documento estriba en la crudeza de sus fuentes y el acceso a material que no formó parte del foco público inicial. El metraje incorpora imágenes inéditas y, de manera muy destacada, el audio de las conversaciones cruzadas que mantuvieron la abogada Rosario Porto y el periodista Alfonso Basterra en los calabozos de la Guardia Civil tras ser detenidos. Asimismo, la cinta recoge declaraciones en primera persona de los propios condenados desde el penal de Teixeiro, grabadas en un momento procesal crítico, mientras esperaban la resolución de su último recurso ante el Tribunal Constitucional.

Más allá del relato cronológico del infanticidio por asfixia y la posterior sedación de la menor, la miniserie propone una reflexión profunda sobre los pilares del sistema judicial. El guion analiza con frialdad los problemas para constituir un jurado popular no contaminado por la presión de los informativos, así como la validez de la «prueba indiciaria» —el esfuerzo inductivo esgrimido por la fiscalía ante la falta de una prueba de cargo directa y la ausencia absoluta de un móvil claro—. A través de herramientas tecnológicas que no se emplearon en la investigación original de 2013, el documental plantea interrogantes y líneas alternativas que las pesquisas oficiales descartaron o ignoraron en su día, devolviendo el debate al terreno de la duda razonable.

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