Hackearon el perfil de un castillo en la zona de Siena y superpusieron el de un «apartamento de ensueño» fantasma cerca del Coliseo de Roma. De este modo, cientos de turistas —entre 150 y 200 al día— procedentes de todo el mundo, reservaron a través de la página de Booking del Castillo de Selvole un alojamiento en Roma que en realidad no existía, tal y como ocurrió en Cesenatico, donde se vendieron vacaciones en una residencia inexistente.
La plataforma exige su comisión a los dueños de castillol que fue usado para engañar a cientos de turistas
Hackearon el perfil de un castillo en la zona de Siena y superpusieron el de un «apartamento de ensueño» fantasma cerca del Coliseo de Roma. De este modo, cientos de turistas —entre 150 y 200 al día— procedentes de todo el mundo, reservaron a través de la página de Booking del Castillo de Selvole un alojamiento en Roma que en realidad no existía, tal y como ocurrió en Cesenatico, donde se vendieron vacaciones en una residencia inexistente.
Un volumen de negocio impresionante para los estafadores: según los primeros cálculos, 224.000 euros en junio, 140.000 euros en julio y 13.000 solo en los primeros días de agosto. En algunos casos, al parecer, incluso se llegaron a cobrar a quienes reservaban cantidades superiores a las señaladas en la oferta.
Y lo más increíble es que ahora Booking reclama su comisión, presentándoles la factura, a los propietarios del Castillo de Selvole por unos ingresos que jamás llegaron a percibir. Cantidades que no son precisamente insignificantes: 67.000 euros por junio y 41.000 por julio.
Guido Busetto y su mujer Nobuko, ex periodistas que invirtieron en el Chianti hace casi treinta años, han presentado ya una denuncia ante la policía de delitos informáticos de Siena.
Todo empezó a principios de mayo, cuando la bandeja de entrada del establecimiento comenzó a recibir correos de clientes que habían reservado, pagado y solicitaban aclaraciones, sobre todo respecto a la ubicación. «¿Estáis en la Toscana o en Roma?», preguntaba alguno.
Fue en la propia página de Booking donde saltó a la luz el engaño: la finca de Castelnuovo Berardenga, que alberga una bodega y un alojamiento rural, aparecía localizada en Roma. Los propietarios iniciaron entonces un largo intercambio de mensajes con la plataforma, aunque sin obtener ningún resultado.
«Nuestro perfil estuvo bloqueado durante mucho tiempo», explica Nobuko Busetto, «no podía gestionar nada y no logramos hablar con nadie que pudiera solucionar el problema».
A finales de junio, el equipo de seguridad de Booking escribió señalando que «tras una exhaustiva verificación en su cuenta, hemos detectado actividades sospechosas procedentes de un dispositivo externo desconocido. Lamentablemente, esto podría deberse al acceso no autorizado de terceros a la información de su cuenta».
«¿De qué manera —se pregunta Busetto— consiguieron la información de mi cuenta?».La plataforma respondió: «No podemos precisar cuándo ni cómo estos terceros no autorizados pudieron hacerse con sus credenciales de acceso, pero podemos confirmar que esto no ocurrió a través de nuestra plataforma».
Más tarde llegó la comunicación informando de que «tras revisar detenidamente su cuenta, podemos confirmarle que el perfil del hacker ha sido eliminado por completo».
El perjuicio económico para los dueños del negocio es enorme: «Se han cancelado todas las reservas reales; nunca nos había pasado que en agosto no tuviéramos a nadie. A esto se suman las valoraciones negativas que, lógicamente, han ido llegando. Nos consta que no hemos sido las únicas víctimas de estafas de este tipo en la Toscana, aunque a menudo estas noticias no salen a la luz».
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