Hay toreros a los que el cuerpo les pide guerra y el destino pone el freno. A Samuel Navalón, que venía embalado arreando en los puertos más fuertes del verano, le ha salido un escollo en el camino en forma de diagnóstico médico. El torero de Ayora deberá guardar reposo absoluto durante los próximos 15 días tras serle detectado un coágulo en el pulmón derecho. El doctor Daniel Casanova lo detectó revisando las pruebas realizadas en la noche del lunes en el Hospital Mompía, corolario imprescindible por la fea cogida que encajó en el sexto toro de La Quinta en la Feria de Santiago de Santander. La importante tarde de Navalón no terminó como debería por la puerta grande, sino en la enfermería con una sola oreja en lugar de tres.
El torero de Ayora deberá guardar reposo absoluto durante los próximos 15 días tras su importante tarde en la plaza de Cuatro Caminos
Hay toreros a los que el cuerpo les pide guerra y el destino pone el freno. A Samuel Navalón, que venía embalado arreando en los puertos más fuertes del verano, le ha salido un escollo en el camino en forma de diagnóstico médico. El torero de Ayora deberá guardar reposo absoluto durante los próximos 15 días tras serle detectado un coágulo en el pulmón derecho. El doctor Daniel Casanova lo detectó revisando las pruebas realizadas en la noche del lunes en el Hospital Mompía, corolario imprescindible por la fea cogida que encajó en el sexto toro de La Quinta en la Feria de Santiago de Santander. La importante tarde de Navalón no terminó como debería por la puerta grande, sino en la enfermería con una sola oreja en lugar de tres.
No es la primera vez que la carne joven de Navalón paga el peaje de la dureza del oficio. Aún colea en el recuerdo la dura cornada que sufrió en el cuello durante un festival en Algemesí. Aquel aviso ya demostró de qué pasta y de qué hierro está hecho el valenciano para remontar la adversidad. De nuevo la enfermería, ese cuarto trastero de la gloria, se ha cruzado en su periplo.
El diestro se encuentra bien de ánimo —la cabeza siempre va más rápida que la sangre— y continuará su recuperación en su tierra bajo el minucioso seguimiento del doctor Pascual González Masegosa. Navalón, fiel a la raza de su estirpe, ya sueña con acortar los plazos biológicos para volver a enfundarse el de luces cuanto antes.
Llega el parón forzoso en el momento de mayor ebullición de su temporada. Santander había sido el último capítulo de un mes de julio rotundo: crujió la pasada semana Valencia otra vez —ya se proclamó triunfador absoluto de Fallas— con una muy fuerte corrida de El Torero, cortó tres orejas a sangre y fuego y revalidó el título de torero de Valencia, que ahora mismo bebe los vientos por él. La espada frenó su llamativo paso por Pamplona y una cantada puerta grande.
Samuel Navalón está marcando la línea divisoria en la novísima generación. Ahora, el reposo de 15 días es lo que toca. Un coágulo en un pulmón no es ninguna broma.
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