El Consejo de Ministros ha aprobado este martes el Estatuto del Artista, una norma que regula la participación de los menores en la actividad cultural, crea la figura del coordinador de intimidad e incorpora los ensayos, la preproducción y la promoción como jornada laboral. Sin embargo, la regulación de la Inteligencia Artificial (IA) ha quedado fuera de este paquete.
El nuevo marco legal, negociado durante un año con el sector, moderniza las condiciones laborales de más de 770.000 profesionales del ámbito cultural, cerca de un 3,6% del empleo
El Consejo de Ministros ha aprobado este martes el Estatuto del Artista, una norma que regula la participación de los menores en la actividad cultural, crea la figura del coordinador de intimidad e incorpora los ensayos, la preproducción y la promoción como jornada laboral. Sin embargo, la regulación de la Inteligencia Artificial (IA) ha quedado fuera de este paquete.
En la rueda de prensa posterior al Consejo, la vicepresidenta y ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, ha señalado que la norma ha sido negociada con todos los «sectores importantes de la cultura en nuestro país» tras un año de trabajo. «Somos el Gobierno de la cultura; hemos realizado la reforma laboral de la cultura para dar derechos donde antes solo había precariedad», ha reseñado Díaz, destacando que los técnicos y auxiliares tendrán ahora el mismo paraguas legal que los artistas.
Aunque el sector reclamaba proteger los derechos de imagen, voz e interpretación de los artistas frente a la creación por inteligencia artificial, no ha sido posible regular la IA en este real decreto. Al tratarse de una materia que afecta a derechos fundamentales, su regulación no puede articularse mediante decreto y requerirá una ley orgánica.
En lo que respecta a la jornada laboral, se definen con mayor claridad los tiempos que se consideran de trabajo efectivo. A partir de ahora, se incluirán todas aquellas actividades sujetas al poder de dirección de la empresa, como los trabajos de preproducción, postproducción y las actividades de promoción.
La modificación del actual Estatuto del Artista era una demanda histórica del sector, dado que el marco vigente había quedado completamente obsoleto. Los ministerios de Cultura y de Trabajo han sido los encargados de coordinar el texto tras meses de reuniones con el sector.
Díaz ha recordado que este real decreto beneficia a 771.000 personas, lo que supone el 3,6% del empleo en España. «Es una norma que no solo abraza a las élites, sino también a técnicos y auxiliares», ha subrayado, criticando de paso la gestión de gobiernos anteriores en materia cultural.
El estatuto recoge otra reivindicación histórica: la transparencia retributiva. Las empresas estarán obligadas a emitir nóminas claras donde se especifiquen de manera individualizada los distintos conceptos, tanto salariales como no salariales.
Asimismo, se incorporan los derechos de propiedad intelectual, propia imagen y derechos digitales. En los contratos de trabajo se deberá desglosar de forma expresa y diferenciada la retribución que corresponda al trabajador por la cesión de estos derechos exclusivos, siempre que no sean objeto de gestión colectiva.
Aunque el Estatuto de los Trabajadores prohíbe trabajar a los menores de 16 años, la normativa anterior abría la puerta al apartado artístico, una regulación que había quedado desfasada ante la nueva realidad de los prescriptores infantiles (influencers). Por ello, por primera vez, se regula la participación de menores en actividades artísticas con reglas claras y únicas para todo el territorio.
La nueva norma determina que este trabajo solo podrá realizarse por cuenta ajena y con la oportuna autorización administrativa, terminando con el vacío legal de las actividades desarrolladas en el ámbito privado o familiar.
Por otra parte, se crea de manera obligatoria la figura del coordinador de intimidad para el rodaje de escenas íntimas o de contenido sexual, con el objeto de garantizar el consentimiento y prevenir situaciones de acoso. En el caso de que participen menores, esta figura velará con mayor intensidad para protegerlos frente a cualquier tipo de abuso o violencia.
A pesar de la satisfacción generalizada por la entrada en vigor de la norma, los sindicatos CCOO y UGT, junto a las asociaciones de artistas UAA y Conarte, han lamentado a través de una nota conjunta que, por una «cuestión formal», no se hayan podido poner límites al uso de la IA.
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