Daniel Villalba, abogado laboralista: “Que un trabajador reclame no significa que la empresa pierda su facultad de dirección”

Empresa y trabajadores intentan que el ambiente de trabajo sea agradable entre ambas partes ya que favorece a todos, pero no siempre es posible. Es muy habitual que surjan diferentes roces por motivos estrictamente laborales o por ideas opuestas que chocan sobre la forma de afrontar distintos temas que acaban generando un cisma, a veces imposible de resolver. En algunos problemas se llega a dar incluso un caso de garantía de indemnidad.

Este se produce cuando un trabajador sufre una represalia por parte de su empresa (como un despido, una sanción o una reducción de sueldo) por haber ejercido sus derechos laborales o por haber reclamado contra ella. Es un tema complicado de entender para aquellas personas no especializadas, pero al que se pueden enfrentar en su día a día en su trabajo. Daniel Villalba, abogado laboralista, respondió a una recurrente pregunta en su LinkedIn: «¿Cuándo una decisión de la empresa se convierte en una represalia?». El experto avisa: «Cuidado con las consecuencias».

Qué pasa si una empresa sanciona a un trabajador tras un reclamo

El abogado fue muy directo: «Aprovechando que estoy con un caso de garantía de indemnidad, quería comentar una situación que veo que se repite más de lo que parece en muchas empresas«. Presentó una situación muy habitual en las empresas: «Un trabajador reclama unas cantidades, no está de acuerdo con un cambio de horario o cuestiona una decisión empresarial». Sin embargo, la duda llega con lo siguiente: «Pero ¿qué pasa si, poco después, la empresa decide sancionarlo o incluso despedirlo? Aquí es donde hay que tener cuidado».

Daniel Villalba recuerda que esto está estipulado: «Os recuerdo que El Tribunal Supremo, en su Sentencia 562/2026, de 23 de junio, aborda precisamente esta cuestión: la garantía de indemnidad». Esto es algo complicado de entender, pero hace tres claras advertencias en su publicación. Son las siguientes:

  • No siempre hace falta presentar una demanda judicial: determinadas reclamaciones previas también pueden estar protegidas.
  • Que un trabajador reclame no significa que la empresa pierda su facultad de dirección: puede sancionar o despedir si existen causas legales.
  • Si hay indicios de represalia, la empresa tendrá que demostrar que su decisión responde a motivos objetivos y ajenos a la reclamación.

Estas son las consecuencias

Este abogado laboralista no se quedó únicamente en la advertencia, también señaló las posibles consecuencias a partir de la sentencia mencionada: «El Supremo confirmó la nulidad del despido y una indemnización adicional de 6.251 € por daños morales». Hace un aviso a las empresas: «Si ha existido un conflicto previo con un trabajador, revisad muy bien los motivos antes de adoptar una decisión que le perjudique. Porque una cosa es tener razón y otra muy distinta poder demostrarla delante de un juez».

Señala que podrían ser muy graves las consecuencias: «Y pasar de un despido improcedente a uno nulo, con readmisión, salarios de tramitación y una posible indemnización adicional, no es precisamente una cuestión menor». Dejó una enseñanza final con lo que Daniel Villalba considera su mantra: «No basta con hacer las cosas bien, también hay que poder acreditarlo».

 El experto respondió a una pregunta muy recurrente en casos con despidos tras un reclamo por parte de un trabajador: «¿Cuándo una decisión de la empresa se convierte en una represalia?»  

Empresa y trabajadores intentan que el ambiente de trabajo sea agradable entre ambas partes ya que favorece a todos, pero no siempre es posible. Es muy habitual que surjan diferentes roces por motivos estrictamente laborales o por ideas opuestas que chocan sobre la forma de afrontar distintos temas que acaban generando un cisma, a veces imposible de resolver. En algunos problemas se llega a dar incluso un caso de garantía de indemnidad.

Este se produce cuando un trabajador sufre una represalia por parte de su empresa (como un despido, una sanción o una reducción de sueldo) por haber ejercido sus derechos laborales o por haber reclamado contra ella. Es un tema complicado de entender para aquellas personas no especializadas, pero al que se pueden enfrentar en su día a día en su trabajo. Daniel Villalba, abogado laboralista, respondió a una recurrente pregunta en su LinkedIn: «¿Cuándo una decisión de la empresa se convierte en una represalia?». El experto avisa: «Cuidado con las consecuencias».

El abogado fue muy directo: «Aprovechando que estoy con un caso de garantía de indemnidad, quería comentar una situación que veo que se repite más de lo que parece en muchas empresas«. Presentó una situación muy habitual en las empresas: «Un trabajador reclama unas cantidades, no está de acuerdo con un cambio de horario o cuestiona una decisión empresarial». Sin embargo, la duda llega con lo siguiente: «Pero ¿qué pasa si, poco después, la empresa decide sancionarlo o incluso despedirlo? Aquí es donde hay que tener cuidado».

Daniel Villalba recuerda que esto está estipulado: «Os recuerdo que El Tribunal Supremo, en su Sentencia 562/2026, de 23 de junio, aborda precisamente esta cuestión: la garantía de indemnidad». Esto es algo complicado de entender, pero hace tres claras advertencias en su publicación. Son las siguientes:

  • No siempre hace falta presentar una demanda judicial: determinadas reclamaciones previas también pueden estar protegidas.
  • Que un trabajador reclame no significa que la empresa pierda su facultad de dirección: puede sancionar o despedir si existen causas legales.
  • Si hay indicios de represalia, la empresa tendrá que demostrar que su decisión responde a motivos objetivos y ajenos a la reclamación.

Este abogado laboralista no se quedó únicamente en la advertencia, también señaló las posibles consecuencias a partir de la sentencia mencionada: «El Supremo confirmó la nulidad del despido y una indemnización adicional de 6.251 € por daños morales». Hace un aviso a las empresas: «Si ha existido un conflicto previo con un trabajador, revisad muy bien los motivos antes de adoptar una decisión que le perjudique. Porque una cosa es tener razón y otra muy distinta poder demostrarla delante de un juez».

Señala que podrían ser muy graves las consecuencias: «Y pasar de un despido improcedente a uno nulo, con readmisión, salarios de tramitación y una posible indemnización adicional, no es precisamente una cuestión menor». Dejó una enseñanza final con lo que Daniel Villalba considera su mantra: «No basta con hacer las cosas bien, también hay que poder acreditarlo».

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