Cuba se queda sin petróleo y apuesta por la energía solar con la ayuda de China

A Cuba le queda poco combustible, pero no le falta sol.

 El giro hacia las energías renovables ha ayudado a la isla a soportar el aumento de la presión de Washington  

A Cuba le queda poco combustible, pero no le falta sol.

A medida que la crisis energética de la isla caribeña se ha agravado, los paneles solares suministrados por China han comenzado a aparecer por todo el país, ofreciendo un inesperado rayo de esperanza para una red eléctrica asfixiada por la escasez de combustible, unas infraestructuras en ruinas y apagones casi diarios.

En los últimos dos años se han construido al menos 41 parques solares de tamaño medio y otros 18 de menor escala, según RenewAtlas, una base de datos que registra proyectos solares y utiliza imágenes por satélite. El Gobierno anunció en 2024 que tenía previsto construir 92 parques de tamaño medio para 2028.

El impulso a la energía solar se aceleró después de una serie de apagones a escala nacional en 2024, en parte debido al desplome de las importaciones cubanas de crudo procedente de Venezuela, explica Ricardo Torres Pérez, economista cubano de la American University.

Pero, en una cruel paradoja, los cubanos siguen pasando buena parte del día sin electricidad pese al aumento de la nueva capacidad solar. Los 10 millones de habitantes de la isla han sufrido cortes de luz prácticamente diarios a medida que se han agotado las reservas de combustible, una crisis que se agravó después de que la Administración Trump bloqueara a finales de enero casi todos los envíos de energía a La Habana.

Los nuevos parques solares podrían generar alrededor de 1.000 megavatios de capacidad cuando funcionen a pleno rendimiento, casi cinco veces más que la capacidad instalada anteriormente y cerca de un tercio de la demanda máxima habitual del país, de unos 3.200 megavatios.

La energía solar cubre ahora alrededor del 10% de las necesidades eléctricas del país, frente al 3% de comienzos del año pasado, según el Gobierno.

Aunque no está claro cuánto está pagando La Habana por las nuevas instalaciones, China parece ser la principal fuente de los equipos.

Pekín, fabricante de alrededor del 80% de los paneles solares del mundo, envió a Cuba equipos por valor de 117 millones de dólares en 2025, frente a los tres millones de dólares de 2023, según datos de aduanas. Los datos también muestran que China ha enviado este año un mayor número de sistemas de almacenamiento en baterías.

El primer ministro cubano, Manuel Marrero Cruz, ha dicho que los proyectos se financiaron parcialmente con los ingresos del níquel. El plan económico del Gobierno para 2026 recoge 320 megavatios de paneles solares donados por China. Vietnam y Japón también han donado cantidades menores de equipos.

China ha aumentado rápidamente las donaciones y la financiación relacionadas con el clima al Caribe, una de las principales zonas de tránsito de Pekín para las materias primas procedentes de América Latina, según un informe de investigación del think tank Inter-American Dialogue. En las últimas dos décadas, China ha sustituido a Estados Unidos como principal socio comercial de la mayoría de las grandes economías de la región.

«China está ganando muchos puntos en toda la región con lo que está haciendo con Cuba», afirma Jorge Piñón, investigador de la energía cubana en la Universidad de Texas.

Aunque la nueva capacidad solar es una incorporación bienvenida, ha hecho poco por aliviar los problemas energéticos crónicos de Cuba.

Como los envíos de combustible y la producción nacional de petróleo llevan años disminuyendo, la red cubana, dependiente de las importaciones, ya se encontraba en una situación frágil incluso antes de que Estados Unidos cortara el suministro de petróleo venezolano y amenazara con imponer sanciones a los países que abastecieran de combustible a La Habana.

Cuba afirmó en mayo que se había quedado sin reservas de combustible. Desde entonces, la Administración Trump ha permitido algunos envíos de combustible destinados a empresas privadas de la isla.

Las infraestructuras energéticas de la isla también se encuentran en mal estado. Las centrales eléctricas de combustibles fósiles se han deteriorado durante las últimas décadas, reduciendo su producción. Las líneas eléctricas también se han degradado, lo que provoca la pérdida de alrededor del 16% de la electricidad de la red, según una investigación de Torres. El Gobierno es insolvente y no puede modernizar la red.

El envejecimiento de la red también ha lastrado los nuevos parques solares. El país sólo está utilizando una fracción de la capacidad solar que ha instalado porque no dispone de suficiente almacenamiento en baterías para gestionar las fluctuaciones inherentes a la energía solar, afirmó en abril el ministro cubano de Energía. En julio se instaló una batería y hay otras tres previstas, según los medios estatales.

Además de los proyectos a gran escala, numerosas familias y organizaciones han instalado sistemas solares en los tejados. China, España y otros países han donado miles de paneles para edificios particulares. Pero estas incorporaciones aún no han logrado aliviar de forma significativa la crisis.

Este año se han producido al menos seis apagones en todo el país, además de innumerables cortes de luz localizados que se han prolongado durante días. El deterioro de las condiciones de vida ha provocado protestas en todo el país.

«Sin los parques solares, los apagones serían aún peores», afirma Torres. «Pero la realidad es que, aun así, han empeorado».

Contenido con licencia de The Wall Street Journal. Traducido del inglés por C. Davies.

 Internacional. Noticias internacionales. Última hora

Noticias Similares