La hipoteca es el pasaporte hacia la vivienda en propiedad y también la aduana que frena a potenciales compradores sin ahorros suficientes. Sin embargo, en España, alrededor de un 30% de las compraventas ya se realiza sin recurrir a financiación hipotecaria. Dentro de ese grupo, están los compradores que adquieren la propiedad al contado, lo que de forma coloquial se conoce como a tocateja, pero también existe un segmento minoritario que está apostando por otras fórmulas de financiación para adquirir vivienda, aunque no son aptas para todos los perfiles financieros. El asesor hipotecario iahorro recoge soluciones alternativas para la compra de vivienda entre perfiles que ya cuentan con activos financieros y buscan mantener su estrategia de inversión sin descapitalizarse.
El préstamo pignorado
Entre las fórmulas de financiación alternativas a la hipoteca destaca el préstamo pignorado de cartera, como el que comercializa MyInvestor. Este producto permite obtener liquidez utilizando como garantía una cartera de inversión -fondos, ETF, carteras automatizadas o planes de pensiones- sin necesidad de vender los activos, que continúan generando rentabilidad. La principal ventaja es evitar la desinversión y el pago de impuestos por plusvalías, manteniendo intacta la estrategia inversora. No obstante, el cliente asume el riesgo de que, si el valor de la cartera cae, la entidad pueda exigir garantías adicionales o ejecutar los activos.
Préstamo con garantía dineraria
En esta misma línea se sitúan los préstamos con garantía dineraria de Banco Mediolanum, dirigidos a clientes con patrimonio financiero previo. En lugar de hipotecar una vivienda, el usuario pignora (bloquea) sus inversiones para respaldar el préstamo, lo que permite acceder a mejores condiciones que las de un crédito personal tradicional. A cambio, los activos quedan bloqueados hasta cancelar la deuda y, en caso de fuertes caídas de valor o impago, el banco puede reclamar más garantías o ejecutar la inversión.
Crédito con garantía de valores
También entidades como BBVA o Banco Santander ofrecen créditos con garantía de valores, conocidos como créditos lombardos. Este modelo permite financiar total o parcialmente la compra de vivienda utilizando una cartera de inversión como aval, sin necesidad de vender los activos. Sin embargo, comparte los riesgos propios de la volatilidad financiera y de posibles llamadas de margen.
Crédito personal premium
Por su parte, Bankinter comercializa el denominado crédito personal «premium», orientado a clientes con elevada solvencia y patrimonio. Se trata de un préstamo personal con importes más altos y condiciones adaptadas al perfil financiero del cliente, utilizado sobre todo para cubrir la entrada de una vivienda o necesidades puntuales. Sus mayores tipos de interés y plazos más cortos hacen que funcione más como complemento que como sustituto de una hipoteca.
Un 30% de las compraventas de vivienda en España se realizan sin hipoteca
La hipoteca es el pasaporte hacia la vivienda en propiedad y también la aduana que frena a potenciales compradores sin ahorros suficientes. Sin embargo, en España, alrededor de un 30% de las compraventas ya se realiza sin recurrir a financiación hipotecaria. Dentro de ese grupo, están los compradores que adquieren la propiedad al contado, lo que de forma coloquial se conoce como a tocateja, pero también existe un segmento minoritario que está apostando por otras fórmulas de financiación para adquirir vivienda, aunque no son aptas para todos los perfiles financieros. El asesor hipotecario iahorro recoge soluciones alternativas para la compra de vivienda entre perfiles que ya cuentan con activos financieros y buscan mantener su estrategia de inversión sin descapitalizarse.
El préstamo pignorado
Entre las fórmulas de financiación alternativas a la hipoteca destaca el préstamo pignorado de cartera, como el que comercializa MyInvestor. Este producto permite obtener liquidez utilizando como garantía una cartera de inversión -fondos, ETF, carteras automatizadas o planes de pensiones- sin necesidad de vender los activos, que continúan generando rentabilidad. La principal ventaja es evitar la desinversión y el pago de impuestos por plusvalías, manteniendo intacta la estrategia inversora. No obstante, el cliente asume el riesgo de que, si el valor de la cartera cae, la entidad pueda exigir garantías adicionales o ejecutar los activos.
Préstamo con garantía dineraria
En esta misma línea se sitúan los préstamos con garantía dineraria de Banco Mediolanum, dirigidos a clientes con patrimonio financiero previo. En lugar de hipotecar una vivienda, el usuario pignora (bloquea) sus inversiones para respaldar el préstamo, lo que permite acceder a mejores condiciones que las de un crédito personal tradicional. A cambio, los activos quedan bloqueados hasta cancelar la deuda y, en caso de fuertes caídas de valor o impago, el banco puede reclamar más garantías o ejecutar la inversión.
Crédito con garantía de valores
También entidades como BBVA o Banco Santander ofrecen créditos con garantía de valores, conocidos como créditos lombardos. Este modelo permite financiar total o parcialmente la compra de vivienda utilizando una cartera de inversión como aval, sin necesidad de vender los activos. Sin embargo, comparte los riesgos propios de la volatilidad financiera y de posibles llamadas de margen.
Crédito personal premium
Por su parte, Bankinter comercializa el denominado crédito personal «premium», orientado a clientes con elevada solvencia y patrimonio. Se trata de un préstamo personal con importes más altos y condiciones adaptadas al perfil financiero del cliente, utilizado sobre todo para cubrir la entrada de una vivienda o necesidades puntuales. Sus mayores tipos de interés y plazos más cortos hacen que funcione más como complemento que como sustituto de una hipoteca.
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