De joven, «Tornado VS» no fue el más fácil, ni el más convencional, ni tampoco el que planteó un camino sencillo a la hora de evolucionar en la pista. De hecho, durante mucho tiempo parecía un caballo difícil de encajar. Hoy, sin embargo, Armando Trapote y «Tornado» forman el binomio español más sólido de cara a los Juegos Ecuestres Mundiales de Aachen.
Trapote llegará a la gran cita del año como el mejor español clasificado en el ranking FEI de Salto de Obstáculos, ocupando el puesto 84 y siendo el único representante nacional dentro del top 100. Un resultado que tiene mucho que ver con un caballo al que define como completamente diferente.
«Tornado» llegó a su cuadra con seis años procedente de Alemania. Criado por la familia Schockemöhle, se lo mostraron como uno más entre los muchos caballos jóvenes que Trapote prueba habitualmente de Paul Shockemöhle . Desde el primer momento llamó la atención por su carácter. Era un caballo pequeño, con mucha calidad, pero complicado de entender.
Tras un breve periodo en el que lo montó Imma Roquet, regresó a la cuadra de Armando y comenzó una nueva etapa junto a Teresa Blázquez, su mujer. Con ella dio un importante paso adelante durante sus siete y ocho años, aunque el objetivo seguía siendo el mismo que con el resto de caballos de la casa: formarlo y venderlo.
Sin embargo, una radiografía que generaba dudas entre algunos compradores terminó cambiando su destino. Trapote nunca dio demasiada importancia a ese detalle y decidió seguir apostando por él. Aquella decisión acabaría marcando su carrera deportiva.
Cuando «Tornado VS» cumplió nueve años, el jinete decidió asumir personalmente su preparación. Hasta entonces apenas había competido al máximo nivel y reconoce que ambos fueron creciendo juntos. Los primeros recorridos no fueron fáciles y los derribos formaban parte del proceso, pero nunca dejó de confiar en el caballo. «Él me ha llevado al alto nivel», resume en la entrevista en vídeo que acompaña a esta pieza.
A simple vista, «Tornado VS» tampoco responde al perfil habitual de un caballo de gran premio. Apenas mide 1,60 metros y pesa alrededor de 480 kilos, unas dimensiones poco frecuentes para competir al máximo nivel. Esa circunstancia obliga a Trapote, que mide 1,88 metros, a cuidar especialmente su condición física.
«Los juegos del hambre»
Con el Campeonato del Mundo cada vez más cerca, reconoce entre bromas que le toca afrontar “los Juegos del hambre”. Mantener el peso forma no es una cuestión estética, sino deportiva. Cinco kilos de diferencia tienen un impacto importante sobre un caballo tan pequeño con un jinete tan alto.
El peso no es el único aspecto que vigilan para que Tornado esté en las mejores condiciones. El dorso constituye el punto más delicado del caballo. Su forma de saltar exige un trabajo constante para mantener esa zona fuerte y relajada. Cuando aparece cualquier molestia, su rendimiento cambia de inmediato.
A pesar de todo, Trapote nunca ha intentado convertirlo en un caballo distinto. Al contrario. Considera que el momento en el que realmente empezó a evolucionar fue cuando comprendió que debía aceptar su personalidad. «Nunca ha querido ser domado», explica.
Desde que aceptó sus «reglas», la prioridad ha sido mantenerlo sano, fuerte y feliz. Tornado alterna el trabajo en pista con salidas al campo distendidas y lo montan habitualmente amazonas ligeras que trabajan en la cuadra de Armando. Toda la planificación está enfocada a llegar en las mejores condiciones posibles a Aachen.
Esa manera de entender el deporte desde la empatía también la traslada el jinete a su faceta como entrenador. Aunque asegura que todavía no se plantea dedicarse exclusivamente a ello, reconoce que disfruta especialmente trabajando con binomios que ya tienen una buena base y quieren seguir creciendo. Le apasiona perfeccionar el caballo y mejorar la calidad del conjunto.
También habla Armando con naturalidad de su hija Jimena, a la que acompaña en su formación sin imponerle objetivos competitivos. Defiende que debe disfrutar del deporte junto a otros niños y avanzar a su ritmo, aunque admite que entrenarla le ha ayudado a entender que cada jinete necesita una forma distinta de aprender.
Aunque «Tornado VS» es la estrella, hay muchos caballos que vienen por detrás, algunos de presente y otros tantos de futuro. Entre los ellos destaca «Nasa de Toxandria», otra yegua de primer nivel que Armando empezó a competir hace unos meses y cuya progresión se ha visto frenada por una lesión . El objetivo pasa ahora por recuperarla con calma y volver a verla en competición la próxima temporada. Muy loable que lo explique sin tapujos, tanto para que los espectadores entiendan que un caballo de competición es un atleta de primer nivel, como para que otros jinetes vean que se puede hablar con transparencia de las lesiones, en un mundo donde la gran mayoría las intenta esconder.
Buen momento del equipo español
Trapote también valora de forma positiva el momento que atraviesa el equipo español de Salto de Obstáculos y destaca el trabajo realizado en la selección durante los últimos años. En su opinión, existe mayor estabilidad y los jinetes afrontan las grandes citas con la confianza de saber que todos compiten bajo las mismas reglas.
Cuenta atrás para Aachen
Ahora empieza la cuenta atrás para Aachen. Trapote reconoce que lleva meses preparando el Campeonato del Mundo y afinando cada detalle para llegar en las mejores condiciones junto a Tornado VS. En la entrevista en vídeo se atreve a hacer inclusive la quiniela del equipo español, donde considera que Imma Roquet y Alberto Márquez Galobardes le acompañarán en el equipo seguro, barajando otros nombres que podrían completar la expedición española.
El mejor español del ranking FEI confía en un caballo diferente, pequeño para el máximo nivel y con una personalidad que nunca intentó cambiar. «Hasta que entendí que Tornado nunca iba a querer ser domado, no empezó a saltar de verdad». Esta frase resume mejor que ninguna otra por qué este binomio está hoy donde está. Un caballo comprendido siempre será más feliz y eso se traducirá en mejores resultados en pista. Como las personas, cada uno tiene su personalidad y sus manías.
El jinete disputará los Juegos Ecuestres Mundiales el próximo mes de agosto y llega como el mejor español posicionado en el ranking FEI de Salto de Obstáculos
De joven, «Tornado VS» no fue el más fácil, ni el más convencional, ni tampoco el que planteó un camino sencillo a la hora de evolucionar en la pista. De hecho, durante mucho tiempo parecía un caballo difícil de encajar. Hoy, sin embargo, Armando Trapote y «Tornado» forman el binomio español más sólido de cara a los Juegos Ecuestres Mundiales de Aachen.
Trapote llegará a la gran cita del año como el mejor español clasificado en el ranking FEI de Salto de Obstáculos, ocupando el puesto 84 y siendo el único representante nacional dentro del top 100. Un resultado que tiene mucho que ver con un caballo al que define como completamente diferente.
«Tornado» llegó a su cuadra con seis años procedente de Alemania. Criado por la familia Schockemöhle, se lo mostraron como uno más entre los muchos caballos jóvenes que Trapote prueba habitualmente de Paul Shockemöhle . Desde el primer momento llamó la atención por su carácter. Era un caballo pequeño, con mucha calidad, pero complicado de entender.
Tras un breve periodo en el que lo montó Imma Roquet, regresó a la cuadra de Armando y comenzó una nueva etapa junto a Teresa Blázquez, su mujer. Con ella dio un importante paso adelante durante sus siete y ocho años, aunque el objetivo seguía siendo el mismo que con el resto de caballos de la casa: formarlo y venderlo.
Sin embargo, una radiografía que generaba dudas entre algunos compradores terminó cambiando su destino. Trapote nunca dio demasiada importancia a ese detalle y decidió seguir apostando por él. Aquella decisión acabaría marcando su carrera deportiva.
Cuando «Tornado VS» cumplió nueve años, el jinete decidió asumir personalmente su preparación. Hasta entonces apenas había competido al máximo nivel y reconoce que ambos fueron creciendo juntos. Los primeros recorridos no fueron fáciles y los derribos formaban parte del proceso, pero nunca dejó de confiar en el caballo. «Él me ha llevado al alto nivel», resume en la entrevista en vídeo que acompaña a esta pieza.
A simple vista, «Tornado VS» tampoco responde al perfil habitual de un caballo de gran premio. Apenas mide 1,60 metros y pesa alrededor de 480 kilos, unas dimensiones poco frecuentes para competir al máximo nivel. Esa circunstancia obliga a Trapote, que mide 1,88 metros, a cuidar especialmente su condición física.
«Los juegos del hambre»
Con el Campeonato del Mundo cada vez más cerca, reconoce entre bromas que le toca afrontar “los Juegos del hambre”. Mantener el peso forma no es una cuestión estética, sino deportiva. Cinco kilos de diferencia tienen un impacto importante sobre un caballo tan pequeño con un jinete tan alto.
El peso no es el único aspecto que vigilan para que Tornado esté en las mejores condiciones. El dorso constituye el punto más delicado del caballo. Su forma de saltar exige un trabajo constante para mantener esa zona fuerte y relajada. Cuando aparece cualquier molestia, su rendimiento cambia de inmediato.
A pesar de todo, Trapote nunca ha intentado convertirlo en un caballo distinto. Al contrario. Considera que el momento en el que realmente empezó a evolucionar fue cuando comprendió que debía aceptar su personalidad. «Nunca ha querido ser domado», explica.
Desde que aceptó sus «reglas», la prioridad ha sido mantenerlo sano, fuerte y feliz. Tornado alterna el trabajo en pista con salidas al campo distendidas y lo montan habitualmente amazonas ligeras que trabajan en la cuadra de Armando. Toda la planificación está enfocada a llegar en las mejores condiciones posibles a Aachen.
Esa manera de entender el deporte desde la empatía también la traslada el jinete a su faceta como entrenador. Aunque asegura que todavía no se plantea dedicarse exclusivamente a ello, reconoce que disfruta especialmente trabajando con binomios que ya tienen una buena base y quieren seguir creciendo. Le apasiona perfeccionar el caballo y mejorar la calidad del conjunto.
También habla Armando con naturalidad de su hija Jimena, a la que acompaña en su formación sin imponerle objetivos competitivos. Defiende que debe disfrutar del deporte junto a otros niños y avanzar a su ritmo, aunque admite que entrenarla le ha ayudado a entender que cada jinete necesita una forma distinta de aprender.
Aunque «Tornado VS» es la estrella, hay muchos caballos que vienen por detrás, algunos de presente y otros tantos de futuro. Entre los ellos destaca «Nasa de Toxandria», otra yegua de primer nivel que Armando empezó a competir hace unos meses y cuya progresión se ha visto frenada por una lesión . El objetivo pasa ahora por recuperarla con calma y volver a verla en competición la próxima temporada. Muy loable que lo explique sin tapujos, tanto para que los espectadores entiendan que un caballo de competición es un atleta de primer nivel, como para que otros jinetes vean que se puede hablar con transparencia de las lesiones, en un mundo donde la gran mayoría las intenta esconder.
Buen momento del equipo español
Trapote también valora de forma positiva el momento que atraviesa el equipo español de Salto de Obstáculos y destaca el trabajo realizado en la selección durante los últimos años. En su opinión, existe mayor estabilidad y los jinetes afrontan las grandes citas con la confianza de saber que todos compiten bajo las mismas reglas.
Cuenta atrás para Aachen
Ahora empieza la cuenta atrás para Aachen. Trapote reconoce que lleva meses preparando el Campeonato del Mundo y afinando cada detalle para llegar en las mejores condiciones junto a Tornado VS. En la entrevista en vídeo se atreve a hacer inclusive la quiniela del equipo español, donde considera que Imma Roquet y Alberto Márquez Galobardes le acompañarán en el equipo seguro, barajando otros nombres que podrían completar la expedición española.
El mejor español del ranking FEI confía en un caballo diferente, pequeño para el máximo nivel y con una personalidad que nunca intentó cambiar. «Hasta que entendí que Tornado nunca iba a querer ser domado, no empezó a saltar de verdad». Esta frase resume mejor que ninguna otra por qué este binomio está hoy donde está. Un caballo comprendido siempre será más feliz y eso se traducirá en mejores resultados en pista. Como las personas, cada uno tiene su personalidad y sus manías.
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