Carlos Carbonell, exfutbolista con 14 pisos en alquiler: » No hace falta ser millonario para invertir en inmuebles»

La vivienda ha vuelto a ocupar las calles españolas tras el caso de Maricarmen, una mujer de 87 años que fue desahuciada de la casa en la que había vivido durante más de siete décadas.

Su situación, convertida en símbolo de las dificultades que atraviesan muchos hogares, ha provocado movilizaciones en Madrid y en otras ciudades, con miles de personas reclamando medidas ante una crisis que cada vez afecta a más perfiles sociales. Las protestas han puesto rostro a un problema que va mucho más allá de las cifras y que tiene consecuencias directas sobre quienes buscan un lugar donde vivir.

El volumen de desahucios ayuda a dimensionar el problema. Según los datos del Consejo General del Poder Judicial, en 2025 se produjeron 24.540 lanzamientos, frente a los 27.564 registrados en 2024, aunque estas cifras incluyen distintos tipos de inmuebles y no únicamente viviendas habituales.

Al mismo tiempo, un informe elaborado por el Ministerio de Consumo junto al Consejo Superior de Investigaciones Científicas refleja una transformación profunda de la relación de los hogares españoles con la propiedad. En los últimos 14 años, el porcentaje de hogares que vive en una vivienda de su propiedad ha descendido del 79% al 63,9%, mientras que los hogares que viven de alquiler han aumentado del 11,9% al 19%.

El ascenso de los fondos y los grandes tenedores según un informe

El mismo estudio dibuja además el crecimiento de un perfil que ha ganado presencia en el mercado, el de los hogares considerados caseros, aquellos que poseen viviendas que alquilan a otras personas. Su proporción casi se ha triplicado, al pasar del 3,4% al 9,8%. En paralelo, los grandes tenedores con más de diez inmuebles han multiplicado su patrimonio inmobiliario, que habría pasado de unos 138.000 a 626.000 inmuebles.

En este contexto, muchas de las protestas han situado a los fondos buitre, a los rentistas y a los fondos inmobiliarios en el centro del debate sobre las causas de la crisis. Frente a esa imagen, también han adquirido protagonismo en redes sociales perfiles que muestran públicamente cómo desarrollan sus propios negocios inmobiliarios.

De futbolista a rentista: el caso de Carlos Carbonell

Uno de los perfiles que ha decidido mostrar públicamente su actividad es el exfutbolista Carlos Carbonell Gil, conocido como Tropi. El antiguo jugador, que pasó por clubes como el Valencia C. F. y el A. D. Alcorcón, entre otros, se dedica actualmente a la inversión inmobiliaria como su principal fuente de ingresos. Tras su retirada de los terrenos de juego, ha construido un patrimonio compuesto por más de 14 viviendas en propiedad que mantiene destinadas al alquiler.

En uno de sus últimos vídeos, Carbonell muestra una de estas viviendas y explica parte de su actividad como inversor. Ante la pregunta de por qué tiene tantas llaves, responde que tiene 14 pisos porque se dedica a la inversión inmobiliaria. Durante la visita, explica que acude al inmueble para comprobar cómo se lo ha dejado el inquilino y asegurarse de que no haya ningún destrozo. Si todo está en buenas condiciones, señala que en esa zona puede alquilar la vivienda por 1.000 euros al mes. El piso que enseña cuenta con un salón, una cocina, una terraza, muebles, cuatro habitaciones y dos baños.

El exfutbolista explica la «facilidad» para invertir en vivienda

La conversación también sirve para conocer cómo llegó a reunir esas 14 viviendas. Cuando le preguntan si ha heredado mucho dinero, Carbonell explica que no y recuerda que se dedicaba al fútbol, pero que, a causa de una lesión, tuvo que especializarse en la inversión inmobiliaria para conseguir todo esto. En el vídeo también responde a una persona que asegura tener 30.000 euros ahorrados y le pregunta si podría hacer algo.

Carbonell le pregunta si cuenta con una nómina de unos 1.500 euros y, ante esa situación, responde que sí podría hacerlo perfectamente. Su mensaje se resume en una idea que también expone en sus publicaciones divulgativas, que «no hace falta ser millonario para invertir en inmuebles», sino contar con una estrategia para convertir los ingresos en activos que puedan generar rentabilidad.

 El exjugador de fútbol expone en sus redes sociales su experiencia como inversor inmobiliario, comprando viviendas y alquilándolas  

La vivienda ha vuelto a ocupar las calles españolas tras el caso de Maricarmen, una mujer de 87 años que fue desahuciada de la casa en la que había vivido durante más de siete décadas.

Su situación, convertida en símbolo de las dificultades que atraviesan muchos hogares, ha provocado movilizaciones en Madrid y en otras ciudades, con miles de personas reclamando medidas ante una crisis que cada vez afecta a más perfiles sociales. Las protestas han puesto rostro a un problema que va mucho más allá de las cifras y que tiene consecuencias directas sobre quienes buscan un lugar donde vivir.

El volumen de desahucios ayuda a dimensionar el problema. Según los datos del Consejo General del Poder Judicial, en 2025 se produjeron 24.540 lanzamientos, frente a los 27.564 registrados en 2024, aunque estas cifras incluyen distintos tipos de inmuebles y no únicamente viviendas habituales.

Al mismo tiempo, un informe elaborado por el Ministerio de Consumo junto al Consejo Superior de Investigaciones Científicas refleja una transformación profunda de la relación de los hogares españoles con la propiedad. En los últimos 14 años, el porcentaje de hogares que vive en una vivienda de su propiedad ha descendido del 79% al 63,9%, mientras que los hogares que viven de alquiler han aumentado del 11,9% al 19%.

El ascenso de los fondos y los grandes tenedores según un informe

El mismo estudio dibuja además el crecimiento de un perfil que ha ganado presencia en el mercado, el de los hogares considerados caseros, aquellos que poseen viviendas que alquilan a otras personas. Su proporción casi se ha triplicado, al pasar del 3,4% al 9,8%. En paralelo, los grandes tenedores con más de diez inmuebles han multiplicado su patrimonio inmobiliario, que habría pasado de unos 138.000 a 626.000 inmuebles.

En este contexto, muchas de las protestas han situado a los fondos buitre, a los rentistas y a los fondos inmobiliarios en el centro del debate sobre las causas de la crisis. Frente a esa imagen, también han adquirido protagonismo en redes sociales perfiles que muestran públicamente cómo desarrollan sus propios negocios inmobiliarios.

De futbolista a rentista: el caso de Carlos Carbonell

Uno de los perfiles que ha decidido mostrar públicamente su actividad es el exfutbolista Carlos Carbonell Gil, conocido como Tropi. El antiguo jugador, que pasó por clubes como el Valencia C. F. y el A. D. Alcorcón, entre otros, se dedica actualmente a la inversión inmobiliaria como su principal fuente de ingresos. Tras su retirada de los terrenos de juego, ha construido un patrimonio compuesto por más de 14 viviendas en propiedad que mantiene destinadas al alquiler.

En uno de sus últimos vídeos, Carbonell muestra una de estas viviendas y explica parte de su actividad como inversor. Ante la pregunta de por qué tiene tantas llaves, responde que tiene 14 pisos porque se dedica a la inversión inmobiliaria. Durante la visita, explica que acude al inmueble para comprobar cómo se lo ha dejado el inquilino y asegurarse de que no haya ningún destrozo. Si todo está en buenas condiciones, señala que en esa zona puede alquilar la vivienda por 1.000 euros al mes. El piso que enseña cuenta con un salón, una cocina, una terraza, muebles, cuatro habitaciones y dos baños.

El exfutbolista explica la «facilidad» para invertir en vivienda

La conversación también sirve para conocer cómo llegó a reunir esas 14 viviendas. Cuando le preguntan si ha heredado mucho dinero, Carbonell explica que no y recuerda que se dedicaba al fútbol, pero que, a causa de una lesión, tuvo que especializarse en la inversión inmobiliaria para conseguir todo esto. En el vídeo también responde a una persona que asegura tener 30.000 euros ahorrados y le pregunta si podría hacer algo.

Carbonell le pregunta si cuenta con una nómina de unos 1.500 euros y, ante esa situación, responde que sí podría hacerlo perfectamente. Su mensaje se resume en una idea que también expone en sus publicaciones divulgativas, que «no hace falta ser millonario para invertir en inmuebles», sino contar con una estrategia para convertir los ingresos en activos que puedan generar rentabilidad.

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