Veolia quiere sacar a España del vagón de cola europeo de la valorización energética de residuos

La transformación de los residuos no reciclables en electricidad y calor, la denominada valorización energética, es una de las palancas que la Comisión Europea ha activado para acabar con los vertederos, ganar soberanía energética y reducir la factura de los consumidores. Sin embargo, España es uno de los países más rezagados de la Unión Europea en este campo.

Las 11 plantas de este tipo que existen en España trataron el año pasado 2,3 millones de toneladas de residuos no reciclables que representaron alrededor del 11% de los residuos municipales. Un porcentaje muy alejado del 30% o el 40% que gestionan países como Austria, Alemania, Países Bajos o Dinamarca.

Que España esté tan rezagada respecto a otros países europeos en valorización energética es fruto de diversos factores. Como explican desde Veolia, líder mundial en este procedimiento con 67 plantas en todo el mundo, España ha apostado por las renovables de forma muy decidida, dejando de lado otras alternativas para mejorar su soberanía de suministro energético. Además, según añaden, la valorización no ha sido hasta ahora demasiado «sexy» a ojos de los inversores. Pero eso, aseguran, está cambiando. Y se está demostrando, según añaden, que se trata de un proceso rentable y con muchas ventajas, además de necesario.

Reino Unido es para Veolia un buen ejemplo de los beneficios que aporta la valorización al sector energético. La multinacional francesa cuenta en las islas con 12 plantas de este tipo que son, además, las que tienen el mejor desempeño de la compañía. Se trata de instalaciones con capacidad para producir 1.400 GW/hora -suficientes para abastecer a 400.000 hogares- y 172.000 MW/hora de calor.

Veolia considera que, como sucede en Reino Unido, España debe abrazar la valorización energética para alcanzar sus objetivos energéticos y medioambientales. Sin ella, es imposible que España cumpla la meta de límite de vertidos que establece que los desperdicios que acaben en el vertedero no deberán superar el 10% en 2035, como explica Daniel Tugues, director de la compañía en España.

«Estas plantas son una necesidad para España para cumplir con estos objetivos porque permiten tratar los residuos no reciclables que de otro modo acabarían en un vertedero», asegura Tugues desde la planta de Leeds, una de las más productivas de la compañía, capaz de producir energía para 22.000 hogares.

Pero Veolia también considera que España, que necesita entre 15 y 25 plantas de valorización, no podrá desarrollarlas sin tomar una serie de decisiones estratégicas. La primera, a su juicio, es apoyar el desarrollo de estos proyectos, abordando una planificación adecuada en temas cruciales como la información a los ciudadanos. Porque como asegura Tugues, «hacer estas instalaciones a hurtadillas está condenado al fracaso». De estas plantas se tiene la idea de que, al tratar residuos, tienen efectos nocivos como la emisión de olores. Algo que Veolia niega porque, según asegura, cada vez están más cerca de núcleos urbanos o polígonos industriales a los que suministran energía porque su diseño evita estos inconvenientes. Pero para transmitirlo, añade, «es importante mantener reuniones con las comunidades para explicarles sus beneficios, qué pasa con los residuos no reciclables…»

La multinacional francesa también cree que España debería aplicar un impuesto al vertido finalista para que lo recaudado se reinvierta en infraestructuras de valorización y trazar una senda de crecimiento adecuado de la tasa para dar certidumbre a futuras inversiones.

Asimismo, considera vital impulsar la colaboración público-privada. En su opinión, ni ayuntamientos, ni mancomunidades, ni consorcios tienen los recursos para abordar las inversiones que requiere la industria, por lo que piden una colaboración en la que Veolia estaría dispuesta a participar.

La compañía se ve a sí misma como un potencial gran aliado para que España desarrolle un parque de plantas de valorización porque su trayectoria le permite ofrecer resultados garantizados en aumentos significativos de la energía producida, maximización de la cantidad de materiales reciclados y reducción de las cenizas que acaban en los vertederos.

Además, asegura que sus plantas están concebidas para asegurar la mayor cantidad de materiales recuperados, maximizar la energía producida y garantizar la máxima eficiencia económica. «Nosotros nos vemos muy bien posiciones por resultados como los de la planta de Leeds», concluye el directivo.

 La compañía asegura que el país, uno de los que menos desperdicios no reciclables trata, lo necesita para cumplir con las directivas europeas y ofrece su experiencia y capacidad para hacerlo  

La transformación de los residuos no reciclables en electricidad y calor, la denominada valorización energética, es una de las palancas que la Comisión Europea ha activado para acabar con los vertederos, ganar soberanía energética y reducir la factura de los consumidores. Sin embargo, España es uno de los países más rezagados de la Unión Europea en este campo.

Las 11 plantas de este tipo que existen en España trataron el año pasado 2,3 millones de toneladas de residuos no reciclables que representaron alrededor del 11% de los residuos municipales. Un porcentaje muy alejado del 30% o el 40% que gestionan países como Austria, Alemania, Países Bajos o Dinamarca.

Que España esté tan rezagada respecto a otros países europeos en valorización energética es fruto de diversos factores. Como explican desde Veolia, líder mundial en este procedimiento con 67 plantas en todo el mundo, España ha apostado por las renovables de forma muy decidida, dejando de lado otras alternativas para mejorar su soberanía de suministro energético. Además, según añaden, la valorización no ha sido hasta ahora demasiado «sexy» a ojos de los inversores. Pero eso, aseguran, está cambiando. Y se está demostrando, según añaden, que se trata de un proceso rentable y con muchas ventajas, además de necesario.

Interior de la planta de valorización de residuos de Veolia en Leeds

Reino Unido es para Veolia un buen ejemplo de los beneficios que aporta la valorización al sector energético. La multinacional francesa cuenta en las islas con 12 plantas de este tipo que son, además, las que tienen el mejor desempeño de la compañía. Se trata de instalaciones con capacidad para producir 1.400 GW/hora -suficientes para abastecer a 400.000 hogares- y 172.000 MW/hora de calor.

Veolia considera que, como sucede en Reino Unido, España debe abrazar la valorización energética para alcanzar sus objetivos energéticos y medioambientales. Sin ella, es imposible que España cumpla la meta de límite de vertidos que establece que los desperdicios que acaben en el vertedero no deberán superar el 10% en 2035, como explica Daniel Tugues, director de la compañía en España.

«Estas plantas son una necesidad para España para cumplir con estos objetivos porque permiten tratar los residuos no reciclables que de otro modo acabarían en un vertedero», asegura Tugues desde la planta de Leeds, una de las más productivas de la compañía, capaz de producir energía para 22.000 hogares.

Pero Veolia también considera que España, que necesita entre 15 y 25 plantas de valorización, no podrá desarrollarlas sin tomar una serie de decisiones estratégicas. La primera, a su juicio, es apoyar el desarrollo de estos proyectos, abordando una planificación adecuada en temas cruciales como la información a los ciudadanos. Porque como asegura Tugues, «hacer estas instalaciones a hurtadillas está condenado al fracaso». De estas plantas se tiene la idea de que, al tratar residuos, tienen efectos nocivos como la emisión de olores. Algo que Veolia niega porque, según asegura, cada vez están más cerca de núcleos urbanos o polígonos industriales a los que suministran energía porque su diseño evita estos inconvenientes. Pero para transmitirlo, añade, «es importante mantener reuniones con las comunidades para explicarles sus beneficios, qué pasa con los residuos no reciclables…»

Interior de la planta de valorización de residuos de Veolia en Leeds

La multinacional francesa también cree que España debería aplicar un impuesto al vertido finalista para que lo recaudado se reinvierta en infraestructuras de valorización y trazar una senda de crecimiento adecuado de la tasa para dar certidumbre a futuras inversiones.

Asimismo, considera vital impulsar la colaboración público-privada. En su opinión, ni ayuntamientos, ni mancomunidades, ni consorcios tienen los recursos para abordar las inversiones que requiere la industria, por lo que piden una colaboración en la que Veolia estaría dispuesta a participar.

La compañía se ve a sí misma como un potencial gran aliado para que España desarrolle un parque de plantas de valorización porque su trayectoria le permite ofrecer resultados garantizados en aumentos significativos de la energía producida, maximización de la cantidad de materiales reciclados y reducción de las cenizas que acaban en los vertederos.

Además, asegura que sus plantas están concebidas para asegurar la mayor cantidad de materiales recuperados, maximizar la energía producida y garantizar la máxima eficiencia económica. «Nosotros nos vemos muy bien posiciones por resultados como los de la planta de Leeds», concluye el directivo.

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