Un grupo de amigos lleno de secretos y mentiras vive su alocada juventud hasta que comienzan unas extrañas muertes de sus conocidos en lo que parece una actuación de un asesino en serie. Hay una rubia, un cachas deportista, el tímido protagonista y la morena guapa pero lista; tampoco falta el alumno problemático peinado como un Elvis. Pero no es «Sé lo que hicisteis el último verano». Aunque le falta poco. Hablamos de «The Shards», la serie que estrena Disney+, creada por Ryan Murphy basada en la novela homónima de Bret Easton Ellis, publicada en español como «Los destrozos».
Juntar a estos dos titanes (Ellis y Murphy), uno responsable de «American Horror Story» y otro de «American Psycho», es tan arriesgado que lo que gana por una parte lo pierde por la otra. En nueve episodios, la trama nos lleva hasta California en 1981. El protagonista, Bret (Igby Rigney), se prepara para su último año en The Buckley School en Sherman Oaks antes de ingresar en una universidad de prestigio. Bisexual, rico y aspirante a escritor —ejerce de Ellis—, pasa una apacible vida con su grupo de amigos que conforman su estupendísima y rubia novia Debbie (Hayes Warner), con la que mantiene insultos y ocasionales relaciones sexuales; su amiga de la infancia, delegada de clase y posible reina del baile, Susan (Kaia Gerber), y su novio Thom (Graham Campbell). Su opulenta vida entre terrazas, fiestas, coches, cocaína y cócteles también le permite tener sexo con el drogata de la zona, Matt Kelner (Owen Painter). Pero la llegada de un nuevo y misterioso alumno, Robert (Homer Gere), a quien vislumbró brevemente en un pase de «El resplandor», pondrá patas arriba su mundo, coincidiendo con la aparición de un asesino de jóvenes, «The Trawler», que hace desaparecer a varias personas cercanas a los protagonistas y, tras asesinarlos brutalmente, los expone junto con piezas de animales domésticos descuartizados.
Todo esto que parece esperanzador en un comienzo está mezclado quizá con demasiada soltura y se convierte en un batiburrillo difícil de ver. Todo está colocado en pantalla con mucho cuidado. Sus creadores nos dejan claro desde el principio, a través de la —a veces muy aburrida y descriptiva— narración de Bret, que «los años 80 fueron la edad dorada de los asesinos en serie». Esto añade mucha más confusión, porque la historia de estos crímenes en serie va perdiendo fuelle frente a representaciones de los temores de Bret hacia las causas y el origen de los asesinatos. Nadie puede dudar de que «The Shards», a pesar de no tener muchos exteriores, consigue un ambiente perfecto de aquellos 80 en LA. La serie cuenta con un diseño de producción deslumbrante que ha clavado el vestuario, el maquillaje y los accesorios. Cada habitación de cada casa es un santuario anclado en el tiempo. Sin embargo, en esta orgía que mezcla jóvenes ricos y esculturales, snobs, arrogantes consumidores masivos de cocaína, coches, casas y ropa exclusivas y pornografía en vídeo, falla que, al crear un ambiente inquietante para el misterio que se supone atraviesa la trama, la serie nunca consigue ser aterradora y con cada capítulo se va desinflando el globo creado por la dupla Murphy-Ellis.
Es cierto que algunos protagonistas levantan la serie lo suficiente para que pudiera mantenerse solo con los secretos, las mentiras, las ironías, los líos sexuales y mucha cocaína, pero no la mayoría. Quizá Rigney, el que más primeros planos se lleva, haya conseguido un equilibrio muy débil entre lo que aparenta y lo que realmente hay debajo, pero su patetismo ya aburre al final. La que podría ser Cindy Crawford parece haberse instalado en un rol que no menea mucho, mientras que su amiga rubia apuntaba alto, pero se quedó en eso. También, a mi juicio, el supuestamente villano interpretado por Gere junior carece de la complejidad para todos los registros que exige su personaje y tanta bravuconería desaparece en las distancias cortas, a donde tampoco me parece que lleguen sus insinuaciones seductoras. Sin embargo, y a pesar de la decepción final, hay dos personajes muy «Twin Peaks» que me gustaría resaltar. El trabajo de Wes Bentley como el retorcido padre de Debbie, homosexual, promiscuo y odioso Terry Schaffer, podría tener él solo una serie, al igual que pasa con el que es el mejor y podría hacerlo solo: Jordan Roth como Steven Reinhardt. El abyecto ser que manipula en todas las escalas y que está filmando otra serie distinta.
Un nepotismo con historia, difícil de igualar
En Hollywood, a veces existe una connotación negativa en torno a los actores con apellidos famosos. Sin embargo, «The Shards» ha apostado por actores con apellidos ilustres, ya que en cierto modo, son perfectos para interpretar a estudiantes de secundaria rodeados de riqueza desde su nacimiento. Homer Gere interpretará el misterioso papel de Robert Mallory. Es su primera incursión importante en la actuación, aunque intervino en la tercera temporada de «Euphoria». Gerber, la modelo hija de Cindy Crawford y Rande Gerber, interpretará a Susan Reynolds.La conexión es la siguiente: la madre de Gerber, Cindy Crawford, y el padre de Gere, Homer Gere, estuvieron casados durante cuatro años entre 1991 y 1995.
Disney+ acaba de estrenar esta turbadora serie creada por Ryan Murphy, adaptación de la novela homónima de Bret Easton Ellis, y ambientada en Los Ángeles en 1981
Un grupo de amigos lleno de secretos y mentiras vive su alocada juventud hasta que comienzan unas extrañas muertes de sus conocidos en lo que parece una actuación de un asesino en serie. Hay una rubia, un cachas deportista, el tímido protagonista y la morena guapa pero lista; tampoco falta el alumno problemático peinado como un Elvis. Pero no es «Sé lo que hicisteis el último verano». Aunque le falta poco. Hablamos de «The Shards», la serie que estrena Disney+, creada por Ryan Murphy basada en la novela homónima de Bret Easton Ellis, publicada en español como «Los destrozos».
Juntar a estos dos titanes (Ellis y Murphy), uno responsable de «American Horror Story» y otro de «American Psycho», es tan arriesgado que lo que gana por una parte lo pierde por la otra. En nueve episodios, la trama nos lleva hasta California en 1981. El protagonista, Bret (Igby Rigney), se prepara para su último año en The Buckley School en Sherman Oaks antes de ingresar en una universidad de prestigio. Bisexual, rico y aspirante a escritor —ejerce de Ellis—, pasa una apacible vida con su grupo de amigos que conforman su estupendísima y rubia novia Debbie (Hayes Warner), con la que mantiene insultos y ocasionales relaciones sexuales; su amiga de la infancia, delegada de clase y posible reina del baile, Susan (Kaia Gerber), y su novio Thom (Graham Campbell). Su opulenta vida entre terrazas, fiestas, coches, cocaína y cócteles también le permite tener sexo con el drogata de la zona, Matt Kelner (Owen Painter). Pero la llegada de un nuevo y misterioso alumno, Robert (Homer Gere), a quien vislumbró brevemente en un pase de «El resplandor», pondrá patas arriba su mundo, coincidiendo con la aparición de un asesino de jóvenes, «The Trawler», que hace desaparecer a varias personas cercanas a los protagonistas y, tras asesinarlos brutalmente, los expone junto con piezas de animales domésticos descuartizados.
Todo esto que parece esperanzador en un comienzo está mezclado quizá con demasiada soltura y se convierte en un batiburrillo difícil de ver. Todo está colocado en pantalla con mucho cuidado. Sus creadores nos dejan claro desde el principio, a través de la —a veces muy aburrida y descriptiva— narración de Bret, que «los años 80 fueron la edad dorada de los asesinos en serie». Esto añade mucha más confusión, porque la historia de estos crímenes en serie va perdiendo fuelle frente a representaciones de los temores de Bret hacia las causas y el origen de los asesinatos. Nadie puede dudar de que «The Shards», a pesar de no tener muchos exteriores, consigue un ambiente perfecto de aquellos 80 en LA. La serie cuenta con un diseño de producción deslumbrante que ha clavado el vestuario, el maquillaje y los accesorios. Cada habitación de cada casa es un santuario anclado en el tiempo. Sin embargo, en esta orgía que mezcla jóvenes ricos y esculturales, snobs, arrogantes consumidores masivos de cocaína, coches, casas y ropa exclusivas y pornografía en vídeo, falla que, al crear un ambiente inquietante para el misterio que se supone atraviesa la trama, la serie nunca consigue ser aterradora y con cada capítulo se va desinflando el globo creado por la dupla Murphy-Ellis.
Es cierto que algunos protagonistas levantan la serie lo suficiente para que pudiera mantenerse solo con los secretos, las mentiras, las ironías, los líos sexuales y mucha cocaína, pero no la mayoría. Quizá Rigney, el que más primeros planos se lleva, haya conseguido un equilibrio muy débil entre lo que aparenta y lo que realmente hay debajo, pero su patetismo ya aburre al final. La que podría ser Cindy Crawford parece haberse instalado en un rol que no menea mucho, mientras que su amiga rubia apuntaba alto, pero se quedó en eso. También, a mi juicio, el supuestamente villano interpretado por Gere junior carece de la complejidad para todos los registros que exige su personaje y tanta bravuconería desaparece en las distancias cortas, a donde tampoco me parece que lleguen sus insinuaciones seductoras. Sin embargo, y a pesar de la decepción final, hay dos personajes muy «Twin Peaks» que me gustaría resaltar. El trabajo de Wes Bentley como el retorcido padre de Debbie, homosexual, promiscuo y odioso Terry Schaffer, podría tener él solo una serie, al igual que pasa con el que es el mejor y podría hacerlo solo: Jordan Roth como Steven Reinhardt. El abyecto ser que manipula en todas las escalas y que está filmando otra serie distinta.
Un nepotismo con historia, difícil de igualar
►En Hollywood, a veces existe una connotación negativa en torno a los actores con apellidos famosos. Sin embargo, «The Shards» ha apostado por actores con apellidos ilustres, ya que en cierto modo, son perfectos para interpretar a estudiantes de secundaria rodeados de riqueza desde su nacimiento. Homer Gere interpretará el misterioso papel de Robert Mallory. Es su primera incursión importante en la actuación, aunque intervino en la tercera temporada de «Euphoria». Gerber, la modelo hija de Cindy Crawford y Rande Gerber, interpretará a Susan Reynolds.La conexión es la siguiente: la madre de Gerber, Cindy Crawford, y el padre de Gere, Homer Gere, estuvieron casados durante cuatro años entre 1991 y 1995.
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