Sinner confiesa su desconcierto por su eliminación en Roland Garros: «He pasado una mala noche, pueden haberme afectado varias cosas»

Una hora después de su derrota ante Juan Manuel Cerúndolo, Jannik Sinner apareció en la sala de prensa de la Philippe-Chatrier entero, sereno. Costaba adivinar lo sufrido al verle recostado hacia atrás sobre la silla, esperando las preguntas de los periodistas. Un sorbo a una lata de Perrier y ya está.

 El número uno del mundo vuelve a derrumbarse ante el calor y deja escapar el Roland Garros que tenía a sus pies.  

Una hora después de su derrota ante Juan Manuel Cerúndolo, Jannik Sinner apareció en la sala de prensa de la Philippe-Chatrier entero, sereno. Costaba adivinar lo sufrido al verle recostado hacia atrás sobre la silla, esperando las preguntas de los periodistas. Un sorbo a una lata de Perrier y ya está.

«A mediados del tercer set me he sentido mareado, con poca energía, y ya no he conseguido recuperarme. Hacía calor, pero no era una locura. No he sentido que luchara contra el calor, simplemente me he encontrado mal. Había pasado una mala noche, no me sentía muy bien por la mañana, pueden haberme afectado varias cosas. Estas cosas ocurren en los Grand Slam y cuando ocurren a veces puedes recuperarte y a veces, no», comentó Sinner tras desaprovechar una preciada oportunidad de ganar su primer Roland Garros. Como hizo un año atrás tras la final perdida ante Carlos Alcaraz, miró de inmediato hacia adelante y habló de la recuperación, de jugar algún torneo de hierba antes de Wimbledon e incluso de la gira americana con el US Open en el horizonte. Pero la amargura le acompañaba. «Ha sido una pena, pero no veía una salida. En otras ocasiones sí la he visto, pero esta vez no», decía con tantos precedentes en mente, de manera inevitable.

Aurelien MorissardAP Photo

En los dos últimos años, ya en la cima del tenis mundial, el italiano ha sufrido numerosos episodios parecidos, siempre en condiciones meteorológicas adversas. En el Open de Australia de 2025 padeció lo indecible en octavos ante Holger Rune, como esta temporada en tercera ronda ante Eliot Spizzirri. En el Masters 1000 de Cincinnati del año pasado tuvo que retirarse de la final contra Carlos Alcaraz con el mismo cuadro, e idéntica desdicha vivió en tercera ronda del Masters 1000 de Shanghai ante Tallon Griekspoor. Y ya esta primavera estuvo en el límite en las semifinales del Masters 1000 de Roma contra Daniil Medvedev. Vómitos, calambres, golpes de calor, sofocos, dolores… en todos los escenarios los síntomas fueron los mismos, aunque el desenlace variara.

«En Shanghai sufrí por la humedad, en Australia siempre hace mucho calor y el cemento también se calienta… No sé. Hoy ha pasado otra cosa. No hacía un calor de locura. Tengo que considerarlo todo y recuperarme físicamente y mentalmente», reconoció Sinner, que negó que sus males fueran fruto del cansancio.

Desde marzo venía encadenando victorias y títulos en los Masters 1000 de Indian Wells, Miami, Montecarlo, Madrid y Roma, una racha histórica, y todo ese tute debería estar entre las razones de su hundimiento. «Si no hubiera ido a Madrid o a Roma podría haber venido aquí, tener un mal día y pasar por lo mismo sobre la pista. Todo iba muy bien, no he tenido tiempo a valorarlo», asumía Sinner antes de marcharse de la edición de Roland Garros que debía ser la suya.

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